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Martínez Díez, Carmen

Enviado por Miguel Ors Mon… el
Datos biográficos
Fecha de nacimiento
8 de agosto de 1935
Lugar de nacimiento
Elche
Profesión
Costurera

Entrevista de Ana López Morell a Carmen Martínez Díez (2013)

Me llamo Carmen Martínez Díez, nací el 8 de agosto de 1935 y tengo una familia pequeña pero es más de lo que puedo pedir. Desde que me casé vivo con mi marido Julio en un edificio en pleno centro de Elche, la ciudad donde siempre he vivido. Pero tengo a mi hija, Fini, a mis nietas, Ana y Laura, y a mi yerno, Paco, que es como un hijo para mí, al otro lado de la calle, así que es como si vivieran conmigo. Y esta es mi vida…

No puedo decir que me haya faltado nada durante mi infancia, tenía una casa que muchos no podían tener, pero no tenía padres, mi hogar era mi abuelo. Mi abuelo y yo teníamos una buena casa en Reina Victoria que hacia esquina, con una cocina de las nuevas que había en aquella época. Mi infancia ha sido muy buena. Mi casa estaba muy bien, no le faltaban muebles o electrodomésticos. Mi casa toda la vida bien, cuando peor estoy ha sido ahora y ahora estoy bien.

Mi madre murió cuando yo tenía 4 años y mi padre cuando tenía 7. Mi madre murió de un susto porque le dijeron que mi padre había muerto en la Guerra Civil pero un día volvió, y a raíz de eso cayó enferma. Mi madre y yo durante la guerra estuvimos en el huerto de Revenga. Mis abuelos por parte de padre estaban en Reina Victoria y yo con mi madre y sus padres en el huerto.

Mi madre nació en el luís Cernuda, que era “L’Hort de Misa d’Onze” y murió en “L’Hort d Revenga”.

A los 7 años yo me quedé con mis abuelos, y mi abuela me llevaba a merendar al cementerio todas las tardes para estar con su único hijo, mi padre. Cuando cumplí 9 años mi abuela se murió, y nos quedamos mi abuelo y yo y una sirvienta, a la que conocía como tía María. Estaba sirviendo en otro sitio y se vino a servir a mi casa porque era familia de lejos de mi abuelo. Ella era la que administraba la casa. Al final se quedó como parte de la casa, al principio le pagábamos todos los meses, luego ya se hizo a estar con nosotros como una más y ya no cobraba. Cuando yo me casé se quedó conmigo porque me dolió que se fuera.

En mi casa siempre hemos sido todos cristianos, todos íbamos a misa todos los domingos. Yo sigo siéndolo, pero si no puedo ir no me muero por eso, soy cristiana lo que no soy es beata. Voy todos los domingos pero cuando no he podido, no he ido, pero sí que soy practicante.

Mis abuelos se mataron por mí, porque mi abuelo solo tenía un hijo que era mi padre y se volcaron todos conmigo ya que era la única nieta. El día de Reyes en mi casa era una fiesta para mí porque era yo sola, mi tío iba y pegaba en la puerta de detrás como si fueran los caballos que iban a dejarme juguetes. Yo he pasado mi infancia muy bien, y mi abuelo se ha quedado conmigo hasta que ha muerto. Me he portado muy bien con ellos, porque mi abuelo se portó muy bien conmigo. Mi abuelo ha sido mi padre y mi madre.

Siempre he tenido muy buenas amistades, muy buenas. Iba a las Carmelitas. Jugábamos a la comba, al teyo, a las 4 esquinas. Mi grupo de amigas Sonia, Ramonita, Lolita, Fina, Tere… y yo nos poníamos en la puerta de mi casa al parador y mi amiga Sonia, que le gustaba mucho cantar, se ponía en la baldosa y todo rodando de sillas y ella era la que cantaba y nos lo pasábamos bomba.

Mi Primera Comunión la recuerdo muy bien lo único que como faltó mi abuela la hice de negro. La hice de 9 años en Carmelitas y me hicieron un traje a mano muy bonito. Estudié en las Carmelitas y a los 15 años me salí y me fui a la academia Orpa y ahí estudié tres asignaturas fuertes porque quería entrar a Telefónica.  Pero cuando mi abuelo se enteró no le gustó que fuera a trabajar de noche, porque ahí se trabajaba cuando te tocaba y mi abuelo no me dejó.

Mis dos abuelos me podían pagar los estudios, el de mi padre era maestro de obras y el de mi madre hortelano. El maestro de obras tenía un taller de ebanistería en el que también trabajaba mi padre y fue el que hizo todos los muebles de la casa de mi padre.

Mi padre fue a la guerra porque se llevaron a todos, estaba en el bando de este lado, en Cartagena, yo de eso no entiendo y no puedo decir de qué lado peleaba. Durante la guerra enfermó y lo trajeron para Elche, pero él no se murió entonces, se murió mi madre antes. Mi padre murió de lo que antes llamaba “de un pulmón”, pero él estaba muy bien. Mi abuelo lo llevó a Alicante y lo llevó a los mejores médicos porque podía y nada más que tenía ese hijo. Mi padre en realidad se murió porque le gustaba mucho el fútbol, y el médico le dijo que no fuera al fútbol porque si le cogía una lluvia conforme era muy fácil que muriera. Pero él no hizo caso y fue al fútbol y a la vuelta se puso muy malo y lo volvieron a llevar a Alicante. Mi padre se murió de 30 años, cuando todavía era un chiquillo. Cuando fue al médico éste le dijo: “pues como no me has hecho caso ahora caminito de la muerte”. Él murió porque se dejó.

Mi madre fue de un susto, ahora dirían que fue un ictus o un derrame cerebral, pero en aquel entonces esas cosas no se sabían. Además, mi madre murió el día que se acabó la guerra.

Para divertirme iba al cine, hablaba con las amigas, llegaba la mona y nos íbamos al campo y todas esas cosas, porque antiguamente solo había eso. Al cine sí que he ido mucho, incluso dos o tres veces a la semana, y entonces te daban un pase y veías tres películas. Además el cine era muy barato, un duro todo lo más, íbamos al Avenida y comprabas un pase y te daban para otro día otra película.

Con mi marido empecé a salir a los 17, y aquí seguimos, fíjate si nos hemos aguantado. Cuando éramos jóvenes cuando quedábamos solo íbamos a pasear y nada más. A veces también íbamos al cine, pero llegábamos muy pronto a casa.

Antes de Julio tuve una amigo que era futbolista y recuerdo una vez que mi marido  estaba enfermo de jovencito, que tuvo un cólico y estaba muy malito, yo pasaba con el chico por delante de él , fíjate qué cosas, la vida es que es un tango.

Julio y yo nos conocimos porque vivía enfrente, éramos vecinos, y mira, al final nos casamos. Como él no tenía madre muchas noches iba a cenar a casa mi casa. Igual que mi yerno venía a cenar aquí con mi hija y su madre decía tenía que pagarme los bocadillos que le daba de cenar a su hijo.

Mi familia política se ha portado muy bien conmigo desde el principio, sus hermanos me han querido mucho y su padre también.

La boda fue muy bien, no faltó de nada, mi ajuar estaba muy completo, yo tenía la casa llena. De luna de miel nos fuimos a Madrid ocho días. Vimos la Puerta del Sol, el Valle de los Caídos, la Almudena. Fuimos también al cementerio porque una vecina mía me regaló el ramo de novia y cuando se enteró que iba a Madrid me pidió que fuera y le llevara un ramo de flores a su hijo, además me hizo un plano porque el cementerio era muy grande. Fuimos al cementerio y le pusimos el ramo a este chico joven que mataron en la guerra, ya que su madre no tenía la oportunidad de ir a velarle.

En cuanto a la política mi casa no ha sido socialista nunca porque mi abuelo era patrono, y los patronos los consideraban del PP, eso es lo único que he conocido de política. Mi abuelo no era ni de uno ni de otros, nunca se ha metido en política para nadie. Pero era patrono y al ser patrono pues lo que le indicarían. A mí ni la guerra ni la época de Franco me ha afectado, ni a mí ni a mi abuelo. Sí que hubo una vez en que los mismos operarios vinieron para llevarse las cosas de mi abuelo, a quitarle todo lo que tenía. Y mi abuelo pidió que le dejaran un capazo y una pala para poder trabajar al menos, porque se llevaron todas las herramientas. En aquella época, todavía en tiempos de guerra, venían “los de aquí” y encerraban a mucha gente. A muchos conocidos míos, recuerdo el caso de uno que le pegaron un tiro por detrás del cementerio y lo mataron, y el hombre no había hecho nada; y al de la farmacia también porque se negó a dar más medicamentos sin cobrar y lo mataron. Todo eso ya eran salvajadas, esos no son ni unos ni otros. Mi abuelo decía: “jo ni d’uns ni dels altres”. Yo eso no lo veo como política, eso era algo malo. “Los de aquí” hicieron bastante, a mi abuelo no le hicieron nada pero a muchas personas amigas de mi abuelo sí. Él contaba que iba a Alicante a traerse la madera para trabajar, iba en el coche y decía : “mira ahí hay uno, esta fulano el sogre del de la ferreterìa, mìra-lo ja l’han matat, ja l’han matat”. Eso hacían aquí en Elche.

Cuando mi padre cuando vino de la guerra desde Cartagena, que vino malo, mi abuelo lo escondió, y los vecinos de enfrente mismo querían que lo sacara. Unos vecinos mismos de toda la vida, ¿eso que era?. Eso no es republicano ni puñetas eso es ser malos, porque yo si te veo a ti que tu madre ha escondido a tu hermana no voy yo a que la saques. Mi abuelo no lo sacó, “aquí no está mi hijo” “pues vamos a ver” “tendreu que pasar per damunt del meu cadáver, aquí no entreu”, así fue la discusión que tuvieron que todavía la recuerdo. Mi abuelo dijo “que tú vas a entrar a registrar ma casa a vore si està mun fill, tens que primer matar-me a mi”. Mi abuelo nunca les ha dicho nada y después han pasado a mi casa, pero mi abuelo nunca ha hablado mal de ellos ni nada, fíjate si era de mazapán. Como él habrán, pero muy pocos. Igualicos sí, pero mejores no, porque nunca ha hecho mal a nadie.

Empecé a trabajar de niña, a los 17 años. Ganaba 150 pesetas a la semana, fíjate qué poco, y mi marido cuando nos casamos ganaba unas 300 haciendo horas y todo, no ganaba mucho más, pero yo nunca he pasado hambre siempre teníamos un duro ahorrado. Entré a bordar enfrente de mi casa, y bordaba de tambor. Cuando entré me dijeron que yo cobraría como una aprendiz porque a máquina no sabía y tenía que enseñarme. Pero como me enseñé enseguida cuando fui a cobrar lo de la semana, me dio el sobre y me fui a mi casa, cuando llegué y lo abrí allí dentro no había lo que me habían dicho, y me volví a la fábrica enseguida. “Mire que no es lo que me han dicho, yo aquí tengo más, tengo lo mismo que cobran todas” y entonces me dijo la jefa me dijo “es que aparte de que has ido bien lo has hecho muy bien”, y me gané mi primer sueldo. Al poco tiempo se murió una chica y me pudieron de encargada y llevaba yo 20 máquinas bordando, y así estuve hasta que me casé a los 25 años. Trabajé 8 años, por eso tenía una paga, pues entonces en cotizar solo esos años ya te daban paga, pero ahora tienes que cotizar muchos para que te la den.

Cuando nació mi hija el 9 de septiembre de 1963 fue uno de los mejores momentos de mi vida, porque es la única que tengo. Nació en Alicante, porque no me puse mala y aquí no podía estar. Todo el tiempo embarazada aquí y como para que naciera tuve que ir allí mi hija ya es alicantina y no ilicitana. El parto fue con palas porque parece ser que no quería salir, que estaba muy a gusto ahí dentro. Cuando salió, que yo estaba medio dormida, no dejaba de repetir: “¡ay! que no me la cambien”, porque tenía obsesión con todos los niños que robaban. La enfermera me decía “pero como se la van a cambiar si es lo más bonito que hay en el hospital”, porque cuando nació parecía una muñeca, nació bonica de verdad.

Mi hija desde pequeña ha ido al cole, fue de cagones a un sitio por llevarla y nada más que fue un día porque ella misma decía que eso no era para ella, que ella allí no quería ir, y que la maestra las engañaba a las chiquitas las encerraba en el patio porque chillaban o por algo y, aunque a ella no la encerraron allí no quería volver más. Entonces fue a una academia de un hombre que era familia de un primo mío. Y allí estuvo hasta que la hicieron solo para chicos. Porque ella desde bien pequeña ya hablaba por los codos, e incluso me pedía a mi ir al cole. Con 4 años parecía un papagayo, leía la tele y todo, mi abuelo se murió a los 5 y antes de eso venían los amigos y les decía “la meua neta va a llegir-vos la tele” de privado que estaba con su nieta. Cuando se quedó sin colegio la llevé a las Carmelitas y no la entraban porque era demasiado pequeña, y entonces se lo dije a una profesora de la Asunción que vivía al lado de mi casa y la metió aunque no había plaza. Allí la tuvo casi todo el año y allí se enseñó mucho porque la pusieron con los mayores ya que en su año no había hueco. Al poco tiempo nos mudamos aquí, a puerta Alicante, y un profesor que era vecino, Don Vicente, la llevó al Ferrández Cruz, y allí se quedó.

En mi casa la verdad es que no ha pasado nunca nada, mi abuelo se hizo con unos y con otros, con todo el mundo, más con los del PP porque era patrón. Él era del Centro de Cazadores, ahí es donde tenía muchos amigos, le gustaba ir al monte a cazar, eso sí. Y mi padre no sé cómo sería porque yo tenía 7 años cuando murió, y de este abuelo de aquí, familia de mi madre, tampoco nada, eran hortelanos, lo único que puedo decir de él es que subía a las palmeras como un gato. Mi familia nunca se ha metido en nada y yo he seguido el mismo camino, siempre me he ganado lo que tengo, como mi marido y nunca hemos tenido problemas con nadie. Siempre hemos tenido porque hemos sabido ahorrar y hemos comprado todo cuando teníamos el dinero suficiente para hacerlo, nada de endeudarse, porque si tú tienes 6 y te gastas 7 a la larga mala cosa, tiene que ser al contrario si tienes 6 te gastas 5 o 4.

Las únicas historias que tengo del tiempo de la guerra son de la familia de mi marido, aunque él tampoco ha tenido que ver. Él tenía tres primos que eran comunistas, uno de ellos estaba encerrado en Madrid y cuando lo indultaron fueron mi suegra y la mujer del primo a por él, pero cuando lo soltaron le pegaron un tiro por detrás. Según dicen cuando llegaron ellas estaba hasta caliente pues lo mataron nada más salir, tenía solo 21 años. Otro murió en la guerra y el otro murió en la carretera, lo atropelló un coche de noche cuando iba a trabajar a una fábrica de guardia. Mi suegra fue a Madrid porque lo quería mucho. Lo habían indultado porque no había hecho nada el pobre chico, y lo mataron en seguida. Todo el mundo lo ha hecho mal y del mal no sale nada más que mal. Mi abuelo decía que la política era muy rastrera.

He sido muy feliz, he sido una niña muy querida, mi abuelo ha sido todo para mí, lo único que me hubiera gustado decir más veces “papa” y “mama”.  

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