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Ors Montenegro, Miguel: Crónica de 1940

Enviado por Miguel Ors Mon… el

1940

Con 46.596 habitantes censados en 1940, el año fue tremendamente difícil. Según el futuro alcalde Luis Chorro Juan, por entonces director de las Escuelas Graduadas, más de dos mil niños estaban sin escuela. El concejal Sebastián Guirau denunciaba también “el estado lamentabilísimo de la mayoría de los niños de la localidad por la sarna”. Los que tenían que ser alimentados en los comedores de Auxilio Social ofrecían un estado “verdaderamente lamentable”, por lo que el Ayuntamiento se comprometió a pagar el aceite de hígado de bacalao y los reconstituyentes necesarios. Incluso llegó a prohibirse la fabricación de pastas mientras el pan siguiera escaseando. El trabajo de las fábricas se encontró con las dificultades por la escasez de todo tipo de materias primas (algodón, fibras vegetales, conglomerado de caucho…). Los empresarios ilicitanos se comprometieron en enero a conceder al Ayuntamiento el 1% de sus facturas y hasta 14 industriales fueron encerrados en el Reformatorio de Adultos de Alicante en agosto de 1940 por traficar –el famoso estraperlo- con artículos de primera necesidad. En el mismo mes, José Tormo Pérez, concejal y gestor delegado de abastos fue detenido por el mismo motivo. Fue además un año en el que a los ladrones se les exhibía por las calles céntricas con “carteles anunciadores”, lo que al alcalde Canales le parecía que ejercían “un efecto grande para terminar con la delincuencia”. El gestor Sebastián Guirau pidió al alcalde que desaparecieran las casas de prostitución pero no tanto por razones de moralidad sino por su “deficiente estado sanitario”.

El alcalde Santiago Canales Mira-Perceval, el jefe local de Falange José Santo Miralles y el delegado sindical Francisco Quiles Conejero compartieron el poder y no precisamente desde la cordialidad. Quiles llegó incluso a agredir el 16 de marzo en su despacho al teniente de alcalde José Botella Sánchez, incidente que resolvería el gobernador civil Miguel Rivilla Azcune nombrando el 13 de octubre una nueva gestora con Antonio Mas Esteve como alcalde y el propio Francisco Quiles Conejero como primer teniente de alcalde. Muy pocos de los gestores de la primera corporación se mantuvieron (Sebastián Guirau y Francisco López Santo). Lo que sí hizo el Ayuntamiento fue poner multas para mejorar sustancialmente sus ingresos: entre 500 y 1.000 pesetas a la semana por término medio. El 11 de octubre, poco antes del cambio de corporación municipal, el callejero de la ciudad se modificaba sustancialmente. Mariana Pineda, Salmerón, Blasco Ibáñez, Sorolla, Gabriel Miró, Pi y Margall y hasta el mismísimo Cervantes se quedaban sin calle.

Las pocas conferencias que encontramos a lo largo de año las pronunciaron Juan Orts Román en el casino de Alicante, El sentido del Imperio (Estampas líricas de Hispanidad”, o José Martínez Sánchez en Acción Católica con otro sustancioso título,  Origen del hombre según el racionalismo.  Andrés Lajarín entregó en el mes de marzo al Ayuntamiento una nueva imagen de la Virgen de los Dolores y el 1 de abril el Ayuntamiento nombró a Franco Hijo Adoptivo de Elche, al igual que Eugenio d´Ors, nombrado el 10 de agosto. El 3 de abril el Ayuntamiento concedía al ex alcalde de la dictadura de Primo de Rivera Diego Ferrández Ripoll, el permiso para talar nada menos que 111 palmeras del huerto de Puerta Morera. y en mayo se creó la Junta Nacional Restauradora de Elche y sus Templos, con una junta nacional en Madrid y otra en Elche. La restauración de Santa María se calculó en torno a cuatro millones de pesetas.

En las fiestas de agosto, sin representaciones del Misteri, Eugenio d´Ors, Adolfo Muñoz Alonso y Ernesto Giménez Caballero fueron los principales protagonistas. El 15 de agosto de 1940 en el diario Gaceta de Alicante, la pluma de Antonio Sánchez Pomares se convertía en música celestial:

 

“La ciudad arde en fiestas, Elche, la Jerusalem española, inmenso altar de la Virgen de la Asunción en la gigantesca catedral que finjen los palmerales de maravilla, rinde a la Madre de Jesús, en el Misterio de de su exaltación a la gloria celestial, el testimonio fervoroso de una devoción tradicional, superior a los azares peores de la Historia. Behetría e impetraciones; ofrendas votivas y muestras cálidas de amor mariano. Pero la yacija aún está vacía, y los ilicitanos no verán hoy a la Amada por las calles que son cauce de Sol y de fe y de patriotismo”.

 

Lirismos aparte, en plenas fiestas de agosto, moría, víctima de tuberculosis, en el Reformatorio de Adultos de Alicante, uno de los mejores paisajistas ilicitanos: Vicente Albarranch Blasco, además de los cinco ilicitanos fusilados en Alicante a lo largo del año.

Radio Elche consiguió, a lo largo del año, autorización primero para retransmitir los actos religiosos del Jueves y Viernes Santo y, el 23 de diciembre, que su petición para instalar un circuito de altavoces fuera aceptada por el Ayuntamiento. El Ayuntamiento lo autorizó el 22 de enero de 1941, pero hasta el 10 de febrero de 1942 José Garrigós no presentó los lugares en los que se iban a instalar los altavoces.