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Miguel Ors Montenegro en el XXX aniversario del CEU de Elche (2025)

Enviado por Miguel Ors Mon… el
Datos de la imagen
Fecha
5 de junio de 2025
Lugar
Gran Teatro
Colección/Fuente
Diario Información
T

30 años después.

Miguel Ors Montenegro

Director de la Cátedra Pedro Ibarra de la UMH

 

1/El CEU de Elche. 1995-2025

Autoridades, señoras y señores, muy buenos días.

Queridos Higinio y Paco Sánchez, gracias por vuestra confianza.

2/ CEU 1994

En 1994 la Fundación San Pablo CEU compró el edificio que hasta ese momento había sido la sede de las Carmelitas en Elche. Una reunión con los Rotarios ilicitanos fue clave para que el CEU eligiera nuestra ciudad como sede universitaria. En ese mismo año llegaron a Elche, desde Elda, dos jóvenes, Paco Sánchez y José Francisco Pérez para poner en marcha el proyecto. Ellos dos solos, con una mesita y dos sillas que les dejaron las monjas antes de irse. 

3) CEU 1995

No lo debieron hacer mal porque en ese curso académico 1994-1995, comenzó el CEU ilicitano con dos carreras, Administración y Dirección de Empresas y Derecho, unos 70 estudiantes, una treintena de docentes y personal de administración y servicios.

4) CEU 2001

En mi caso, tuve la fortuna de formar parte del grupo que inició el proyecto. Paco Sánchez nos fue fichando uno a uno, y en los años siguientes creó un equipo de coordinadores que me van a permitir que cite: Emilia Iniesta en Derecho, Jordi Pérez en Periodismo, Modesta Salazar en Enfermería, Yolanda Noguera en Fisioterapia, Juana Sánchez como pedagoga, José Francisco Pérez en Secretaría, Marísa Sanjuanbenito como responsable de comunicación y yo mismo como responsable de Administración y Dirección de Empresas y secretario académico. Fuimos creciendo a la carrera. Recuerdo aquel tiempo por las ganas que le echamos entre todos. Hablaría de entusiasmo, que es una palabra estupenda para afrontar cualquier proyecto educativo. Creo que fuimos conscientes de que el Mediterráneo no lo íbamos a inventar, pero trabajamos duramente y conseguimos, sobre todo, un excelente ambiente de trabajo, entre el profesorado, los estudiantes y el personal de Administración y Servicios. A Paco Sánchez le sugeríamos que fichara a personas normales, que no nos trajera fenómenos de la naturaleza, con los que en el trabajo cotidiano es más difícil entenderse. Mi mejor recuerdo del CEU es el de haber trabajado con personas que en muchos casos se convirtieron en amigos para toda la vida. 

5) César Casimiro Elena

No puedo citar a todas las personas con las que trabajé, así que me permitirán que aproveche la ocasión para recordar a un magnífico profesor y además un excelente filósofo: César Casimiro Elena, fallecido demasiado prematuramente. Lo recuerdo como un compañero que se llevaba bien con el mundo entero. Y hoy es un buen día para tenerlo presente y recordar su ejemplo. Porque es verdad que la Universidad está obligada a investigar, pero la formación de los estudiantes también es una tarea primordial. Ya saben que los estudiantes tienen mala prensa, ahora y en cualquier tiempo histórico. “Llegan muy mal preparados”, escuchamos una y otra vez. A mí me gusta contarlo de otra manera: cada curso académico tenemos estudiantes con los que merece la pena trabajar, lo que me viene ocurriendo, al menos en mi caso, desde hace 43 años, cuando comencé a impartir clases de Historia. Y por ello les voy a presentar a tres estudiantes del CEU a los que tuve la suerte de conocer. 

6) Alfonso  Verdú Pérez

Alfonso se licenció en Derecho en la primera promoción del CEU de Elche. Finalizados sus estudios, trabajó 10 años como dirigente de Médicos sin Fronteras y desde 2013 forma parte del Comité Internacional de la Cruz Roja. En estos momentos vive en El Cairo. Escribió un libro magnífico sobre sus experiencias de trabajo en África, Asia y América y lleva todo este tiempo jugándose su vida. 

7) Asun Rodenas Caparrós

Quiero recordar también a una licenciada en Periodismo por el CEU de Elche, Asun Rodenas Caparrós, que hoy es analista de operaciones y funcionaria del Banco Mundial en Panamá. Una de las ilicitanas con mayor proyección internacional. Como tengo la buena costumbre de realizar exámenes orales, recuerdo a Asun porque le sugerí que leyera un libro de un millar de páginas, la Historia Intelectual del siglo XX de Peter Watson y recuerdo la brillantez de su exposición oral. Y por eso no me extraña nada el lugar que ocupa profesionalmente.   

8) Pablo Mas Serrano

Pablo Mas se licenció en Administración y Dirección de Empresas en la primera promoción del CEU. No le ha ido nada mal con su empresa, Maspelículas, porque, como cineasta, acaba de dirigir, nada menos que con Manuel Gutiérrez Aragón, un documental sobre nuestra Festa, una película que emociona a todos los que estamos enamorados del Misteri d´Elx. Ya la he visto dos veces y les anuncio que se podrá ver en el cine Odeón el próximo sábado 7 de junio y en los días siguientes. Hagan el favor de ver el documental que merece la pena.

9) Aula de mayores

Quiero también recordar el aula de mayores que tuvimos en el CEU a principios de este siglo. Verán en la foto a un grupo de 60 mujeres y tres o cuatro héroes, supervivientes de la guerra y de la posguerra. Lo recuerdo como una enseñanza muy exigente porque las señoras venían en comité cuando un ponente no les gustaba. En cambio, si el docente era un buen comunicador y con buena presencia -el ejemplo podría ser Jordi Pérez Llavador- en tal caso nos pedían que viniera todos los años. En una ocasión, me vino un estudiante jubilado y me dijo que subiera al aula de mayores porque dos se estaban peleando. Le contesté si me estaba tomando el pelo y me dijo que no, que hiciera el favor de subir. Me encontré a una señora de la Sección Femenina y a un señor comunista, de la línea estalinista, diciéndose lo que no está en los libros. Me llevé a la señora que a que se tomara una tila y le preguntó a Paco Sánchez qué hacíamos con dos personas cercanas a los 80 años. Muy entretenido, pues. Francamente, sugiero que el aula de mayores vuelva al CEU porque es de los mejores servicios sociales que una universidad presta a la ciudad. 

10) La Cátedra Pedro Ibarra de la UMH

Y dicho todo esto, hoy, como profesor de Historia y aprendiz de historiador, les tendría que hablar de la era de la indecencia en la que vivimos y de los grandes fabricantes de miseria moral que nos rodean por todas partes, solo que no me apetece nada. Y como tiene uno la oportunidad de elegir el asunto a tratar, les voy a contar un proyecto de trabajo en el que llevo metido 15 años, justo desde que dejé el CEU de Elche. Tengo el privilegio de dirigir la Cátedra Pedro Ibarra de la UMH y en estos momentos trabajamos un equipo de unas 10 personas en una enciclopedia digital, la web elche.me, centrada en la historia de Elche. En estos 15 años hemos escrito más de 10.000 biografías, construimos el álbum de fotos y filmaciones de la ciudad con más de 55.000 fotografías y 4.000 filmaciones y otros muchos materiales para la historia de Elche. Lo que hacemos se llama Historia Pública y según Google cada día entran en la web unas 600 personas, como el aforo de este Gran Teatro. Es muy entretenido porque cada vez que nos equivocamos, lo que sucede con frecuencia, nos cae el diluvio universal. El trabajo no es que sea bonito, es fascinante, porque resucitamos a los muertos hasta donde esto es posible técnicamente y cuidamos a los vivos. Proyectos similares a éste podría citar el del Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante y muy poco más en la Comunidad Valenciana, a diferencia de muchísimos ejemplos en España y, desde luego, fuera de España. Y de esto precisamente es de lo que voy a hablar. Como no puedo contarles las 10.000 biografías, porque los organizadores me han pedido que tenga misericordia con todos Vds., pondré unas cuantas microhistorias, de hombres y mujeres a los que sí merece la pena conocer.

11) Pedro Ibarra Ruiz

Este es un homenaje obligado. Fue historiador, archivero, documentalista y pintor, pero, sobre todo, un defensor a ultranza de nuestro patrimonio. Dedicó toda su vida al estudio del Misteri, del Palmeral o a la cultura del agua. Es un caso parecido al del alicantino Francisco Figueras Pacheco o al dianense Roque Chabás. Cuando vamos a trabajar al Archivo Histórico Municipal de Elche, investigamos con los materiales que Pedro Ibarra nos dejó preparados. Siempre he pensado que los patrimonios de la Humanidad que la UNESCO concedió al Palmeral y al Misteri d´Elx tienen en Pedro Ibarra a su primer impulsor. Por ello, en la Cátedra Pedro Ibarra tratamos seguir su ejemplo trabajando todos los días del año.

12) Julio María López Orozco

Don Julio es una de las personas más queridas en la historia contemporánea de Elche. Fue el médico de los pobres, el que no cobraba cuando visitaba a una familia humilde, el que dejaba el dinero de las medicinas bajo la almohada del enfermo o el que se anunciaba en la prensa local ofreciendo una tarde a la semana para consultas gratuitas. Fue diputado en las Cortes Constituyentes de 1931 y algo tendría que ver con dos años especialmente brillantes para la historia de nuestra ciudad: en 1931 el Misteri fue declarado monumento nacional; en 1932 se inauguraron la Casa de Socorro y el primer instituto nacional de enseñanza media, clausurado en 1939 y en 1933 se aprobó la primera ley de defensa del Palmeral de Elche. Nunca se había hecho tanto en tan poco tiempo. Don Julio abandonó la política activa en 1934 y en 1939 cayó sobre sus hombros toda la legislación del franquismo en materia de represión. Fue absuelto por un tribunal militar gracias a los testimonios a su favor de un buen número de ilicitanos conservadores. El Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo le condenó a 25 años de reclusión mayor por haber alcanzado el grado 30 en Masonería, de los que cumplió cinco en las cárceles de Porlier y Burgos. Además, el tribunal de Responsabilidades Políticas le condenó a una multa cercana a las 50.000 pesetas de 1940, que fue pagando con anualidades de 7.500 pesetas a costa de hipotecar su casa. Pasó también por un proceso de depuración como médico hasta que pudo volver a ejercer y hasta le echaron del Casino. 

13) Gloria Miñana y María Sanchíz

Las dos primeras licenciadas en Medicina de Elche. Gloria, cuya madre murió en el parto, fue a la universidad por el empeño de su abuelo, Pascual Román, republicano, socialista, masón y primer alcalde ilicitano de la II República. Se hizo pediatra para evitar así tratar a adultos y cuando comenzó a ejercer en la posguerra tuvo que bautizarse previamente. María Sanchiz estudió en la Universidad de Valencia en los primeros años cuarenta, casada y con un hijo, y no le dejaron entrar a clases de anatomía para que no viera el cadáver de un hombre desnudo. Trabajó en análisis clínicos y a ella sí tuvimos el placer de entrevistar. Un monumento de mujer que cuando se jubiló se licenció en Historia y realizó también estudios de teología. 

14) Aurelia Coquillat

Aurelia y sus dos hermanas vivieron una juventud privilegiada. Su padre, Aurelio Coquillat, doctor en Farmacia, llevaba a su familia a veranear al sur de Francia con un taxi, lo que entonces se llamaba un coche de punto. Cuando llegó la guerra, el padre fue asesinado, “paseado”, la farmacia fue incautada y la familia pasó por mil calamidades. Aurelia fue además encarcelada durante la guerra por haber ayudado a presos de derechas y acabó en el barco prisión Rita Sister. Le entrevistamos cuando tenía más de 80 años, como maestra jubilada y madre de siete hijos y su testimonio fue para nosotros una auténtica lección de Historia. 

15) Vicente Albarranch Blasco

Uno de nuestros mejores paisajistas. Murió en el Reformatorio de Adultos de Alicante en el mismo año que el poeta Miguel Hernández. Es posible que fuera militante del Partido Comunista durante la guerra, pero, que sepamos, lo único que hizo fue pintar con un enorme talento. Si se manchó las manos fue con pintura al óleo. Por eso, cuando entrevistamos a quienes estuvieron en las cárceles de la posguerra, nos dijeron que habían pasado hambre, sed, y sobre todo, miedo, pero no vergüenza porque en ese Reformatorio de Adultos de Alicante convivieron con artistas, músicos, profesores y escritores: la cárcel convertida en un aula de cultura.

16) Antonia Mecha Campello

Antonia Mecha fue una maestra durante la guerra civil. De militancia comunista, seguramente. En la posguerra tuvo una condena benigna de seis años y un día de prisión mayor, porque lo habitual era a partir de doce años y un día. Lo normal en aquel tiempo es que hubiera salido en libertad dos o tres años después de la condena, pero perdió la cabeza y su condena se convirtió en 52 años en un manicomio, hasta su muerte, a los 90 años. 

17) Norberta del Olvido Peral Serrano

De esta mujer creo que es la primera vez que se habla en público. También maestra, ejerció en Andalucía durante la guerra y cuando volvió a Elche, fue denunciada por un familiar, porque la delación se convirtió en un deber patriótico y también en un ejercicio de miseria moral. Norberta fue purgada con aceite de ricino, rapada y violada con la más absoluta impunidad. Y se fue de aquí con esa frase que nos recordaron sus familiares, por cierto una familia muy conservadora, que fueron expresamente a la Universidad a contarnos su historia. 

18) Mari Cruz Álvarez Díaz

Una maestra más, que por superar una oposición llegó a Elche en 1931, a la escuela de Las Bayas, con un grupo de niñas que no sabía una sola palabra en castellano. El 20 de febrero de 1936, el incendio de las iglesias de Elche le cogió rezando en la parroquia de El Salvador y su testimonio fue para nosotros muy importante para conocer aquel día trágico en la historia de nuestra ciudad. En la posguerra le sugirieron que denunciara a algunos de sus compañeros y les contestó que podían esperar sentados. Una de las personas más apreciadas entre quienes dedicaron su vida a la docencia. Como pueden apreciar en la fotografía, trabajo precisamente no le faltó, con más de 50 niñas y algún niño. 

19) Carmen Campello Torres

Carmen Campello comenzó a trabajar a los 10 años como era habitual en su tiempo. Con los años la HOAC (las Hermandades Obreras de Acción Católica), le transformó como persona y para bien. En la fotografía, aparece como envolvedora de caramelos de Damel. En la empresa hubo un accidente laboral en la que una niña perdió los dedos de una mano en una máquina para la que no tenía edad para trabajar. Carmen le dijo a la niña que contara la verdad. La niña fue indemnizada, pero Carmen fue despedida de Damel. Cuando compareció ante un magistrado de trabajo, se le acusó de “incitar” y Carmen respondió que eso de incitar no sabía qué era. Después acabó en una empresa de capital norteamericano, Uniroyal y representó a un millar de trabajadores. Hoy los sindicalistas son insultados a diario, pero algunos pensamos que gracias a Carmen Campello o a Justo Linde o a Martín Carpena y tantos y tantas, todos vivimos ahora mejor. 

20) Vicente Cañizares Riquelme

Al igual que Carmen, Vicente representa muy bien a los niños de la guerra y de la posguerra, una generación de españoles que no tuvieron ni infancia, ni adolescencia, ni escuela porque de lo que se trataba únicamente era de sobrevivir. Vicente comenzó a trabajar también con ocho o nueve años. Su primera empresa fue vender dátiles en la estación de ferrocarril, cucuruchos con dos o tres dátiles comestibles y los demás de adorno. No tuvo problemas con los clientes porque cuando llegaban a los dátiles menos digeribles ya estaban en Bacarot o en Catral. Su segunda empresa, con 12 años fue ir con la bicicleta a Crevillent a comprar todas las barras de pan que pudiera llevar. Su madre le decía que si le entraba el hambre que se comiera una barra, pero el instinto empresarial de Vicente le llevó a comerse solo los piquitos de las barras y con 20 piquitos saciaba el hambre. De mayor se hizo fabricante de calzado e inventó la marca Kelme, marca que años más tarde desarrollarían los hermanos Quiles Navarro. Eliminó el riq riq que no le gustaba y cambió la Q por una K, para mayor consistencia de la marca. Viajando en un tren, conoció a un comerciante judío que le preguntó por qué no vendía zapatos en la Europa del Este. Vicente contestó que en su pasaporte venía la lista de países comunistas a los que no se podía entrar. Sin embargo, se lo pensó mejor y se fue a la embajada de España en París. Se presentó como empresario y fabricante de zapatos y dijo que había perdido su pasaporte, que llevaba en el bolsillo. Le hicieron otro y con este segundo pasaporte empezó a vender zapatos en Checoslovaquia, Polonia y no sé cuantos más países. En la fábrica pensaban que los zapatos iban a países como Francia o Alemania y sólo el contable conocía el destino. Fue directivo del Elche CF, regaló unos cuantos millones de pesetas al club y otro directivo del Elche, nada recomendable, le dejó en la ruina, por lo que tuvo que comenzar de cero, una vez más. Como podrán adivinar, fue un verdadero placer entrevistarle y contar con su amistad.

21) Faiza Zerrouki Boutaba

Esta es una de las biografías que más nos gustan de nuestra enciclopedia. La entrevista la hizo en este caso una estudiante de Periodismo del CEU, Elena Aparicio Escolano. Faiza es una ilicitana nacida en Argel, ingeniera agrónoma que antes de establecerse en Torrellano vivió junto a su marido, también ingeniero, en Canadá, donde sí les convalidaron sus estudios. La enfermedad pulmonar de uno de los hijos les obligó a volver a Torrellano y durante muchos años Faiza se dedicó a limpiar escaleras. Siempre me gusta enseñar su fotografía porque da una idea de la terrible amenaza que suponen estos nuevos ilicitanos del siglo XXI. A algunos, en cambio, los que nos preocupa más es la proliferación de cenutrios con denominación de origen que nos rodean. 

22) Adolfo Ors y Asunción Montenegro

Permítanme la licencia de un último homenaje a mis padres, dos personas honorables. Adolfo Ors fue falangista, voluntario en la División Azul y no hizo otra cosa en su vida más que trabajar. Por la mañana en un sitio, por la tarde en otro, viajando por el norte de España para vender zapatos en su mes de vacaciones y hasta escribiendo los domingos crónicas para la agencia Pyresa. Por eso vivió tan pocos años. Mi madre, Asunción Montenegro, fue maestra y no ejerció porque no era costumbre en aquellos tiempos y fue también camarera de la Virgen de la Asunción. El esfuerzo que hicieron ambos, mi padre es verdad que un poquito más, hizo posible que los cuatro hijos fuéramos universitarios. Como comprenderán, no se me ocurre mejor sitio para contarlo que en el gran teatro de mi pueblo. Mañana viernes, los cuatro hermanos tomaremos juntos un café, como todas las semanas. Como ocurre en las mejores familias, los cuatro votamos por opciones políticas diferentes y porque no somos más.  

Y termino. Estoy encantado de estar aquí en este aniversario del CEU de Elche, con personas tan queridas y me van a permitir una reflexión final. No sé cuántas Españas conviven hoy. Las dos de Antonio Machado, la tercera de Manuel Chaves Nogales y las que Vds. quieran añadir, pero, al final, como decía el poeta Manuel Vilas, se encuentra uno con una mayoría de personas que intentan salir adelante cada día, sin hacer daño a nadie y que se llevan bien con los suyos, con sus vecinos, con sus compañeros de trabajo y con cualquiera que se ponga por delante. Y cuando se encuentren a un fabricante de miseria moral, salgan corriendo. Así que un placer, muchas gracias y, como decimos en este pueblo, mucho Elche. 

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