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Laudatio del periodista Gaspar Maciá sobre María Ángeles Sánchez, Hija Predilecta de Elche (2022)

Enviado por José Filiu Casado el
Datos de la imagen
Fecha
25 de febrero de 2022
Lugar
Salón de Plenos - Ayuntamiento de Elche (03202)
Colección/Fuente
Ayuntamiento de Elche

Pues en esas que, con las 9.000 pesetas de la hucha y una maleta llena de esperanzas e ilusiones, llegó María Ángeles Sánchez con 18 años a Madrid en 1970, para estudiar Periodismo en la Escuela de la Iglesia. En la capital del Reino, la añoranza de su pueblo, sus palmeras, su familia, amigos, calles y plazas… y del Misteri, se manifestó de una manera premonitoria como una fuerza vital de inspiradora creatividad, que definiría toda su trayectoria profesional posterior. La primera evidencia de ello fue su tesina de fin de carrera, que dedicó (¡cómo no!), a la Festa d’Elx. Según comentó ella misma, “nada más llegar a ese ansiado Madrid, necesité volver la mirada atrás. Y arraigar en lo que acababa de dejar”.

Finalizados los estudios, y tras haber publicado un par de artículos en el semanario Elche, en 1973 comenzó a colaborar en el diario Ya. Tres años después creó en ese periódico la que probablemente fue la primera sección fija de viajes de la prensa española, con artículos sobre escapadas por los alrededores de Madrid (y es sabido que los “alrededores” para un madrileño abarcan por lo menos un radio de 250 kilómetros). Si ya de por sí era poco habitual en la prensa diaria de las postrimerías del franquismo encontrar este tipo de artículos, mucho menos lo era que el autor fuera mujer (y “de provincias”). En cualquier caso, eso no la arredró y se empleó a la tarea viajera como si le fuera la vida en ello (como de hecho le fue, profesionalmente hablando).

Le faltó tiempo a María Ángeles para colar en la sección viajera un artículo sobre su querido y añorado Misteri, publicado en agosto de 1973 en el dominical de Ya, con tirada nacional. Un trabajo con el que se llevó el I Premio de Periodismo Misteri d’Elig, en una decisión unánime del jurado presidido por Alejandro Ramos Folqués. Relataba la propia María Ángeles en el último número de la revista Festa d’Elx que tiempo después el presidente de la Junta Local Gestora, José Ferrández Cruz, le confesó que todos se preguntaban quién sería “esa señora de Madrid”, que escribía con tanto amor y conocimiento de un tema tan nuestro. Hasta que descubrieron que la periodista de 21 años era “la xiqueta de Miguel Sánchez”, nieta, por tanto, del “tío Paco y la tía Marieta”, guardeses del Hort del Cura.

Sin duda, ese premio primerizo en su Elche natal estrechó todavía más los vínculos y los lazos indelebles con su pueblo y sus señas de identidad: el Misteri, el Palmeral, la Dama (aunque entonces ella la tenía más cerca que sus paisanos) y sus otros muchos atractivos. De ellos ha escrito y fotografiado sin descanso, inasequible al desaliento durante medio siglo pero siempre con la ilusión del primer día, hasta convertirse en la mayor embajadora y divulgadora de la Festa, por supuesto; pero también de las demás fiestas y tradiciones, y de los  atractivos naturales, culturales y patrimoniales ilicitanos. Siempre que ha tenido ocasión, en todos los medios que ha participado, ha “colado” algo de su pueblo, porque como recordaba ella misma, “Elche siempre estaba ahí, en lo más hondo”.

Pero claro, no todo iba a ser hablar de Elche y sus encantos. María Ángeles, cargada con sus cámaras y objetivos, fue plantándose, sola o en compañía de algún colega o amigo, en recónditos pueblos y parajes con tesoros naturales escondidos, una artesanía por descubrir o unas ancestrales celebraciones, muchas veces desconocidos más allá de los pueblos vecinos. Y así fue dando a conocer a todo el país un variopinto universo de botargas, talanqueiras, olentzeros, zangarrones, enfarinats, diablos, ciborras, jurrumachos y otros fantásticos seres que pueblan la extraordinaria e inabarcable (menos para ella, claro) geografía festiva española.

Todo ello con una metodología de trabajo que conjugaba una rigurosa investigación periodística con la mirada antropológica y social, alimentada no solo por sus sobresalientes dotes de observación, sino con las charlas con vecinos de los pueblos, organizadores, protagonistas y participantes en los festejos. No creo exagerar si digo que María Ángeles, gracias a esa profesionalidad y cercanía humana, conserva amigos en prácticamente todos los lugares y fiestas que ha recopilado en sus libros y artículos, a muchos de los cuales ha acudido en repetidas ocasiones.

Expediciones por la geografía festera y viajera que llevó a cabo quitándole tiempo a su creciente familia y adentrándose muchas veces en remotos terrenos “inexplorados” en los que siempre encontraba buena gente que le diera cobijo (y hasta de comer) cuando la noche se le echaba encima sin un hospedaje a mano, como sucedía en muchas ocasiones.

María Ángeles comenzó pronto a darse cuenta de que aquella pasión por los viajes, las fiestas y las tradiciones populares podría convertirse en su modus vivendi. El Premio Nacional de Turismo Vega Inclán, que consiguió por aquella sección pionera del Ya (y que después recibiría en dos ocasiones más) fue otra señal clara. Con los años fue poniendo en marchas secciones de viajes en otros muchos medios: Blanco y Negro, ABC, Conocer, Época, Mía... Así como espacios fijos sobre fiestas y artesanía en Diario 16, Viajar, Ronda Iberia, Radio Nacional, la cadena COPE...

Todo aquel arduo y metódico trabajo tuvo una primera epifanía en forma de libro en 1982: la publicación de Fiestas populares. España día a día, en las que compilaba y ordenaba las citas fundamentales de la geografía festiva de un país en el que, según se decía, no había un día del año sin festejo. Tuvo muchos elogios, entre ellos el de su admirado Julio Caro Baroja, quien dijo que la publicación era “una guía hecha con mucho escrúpulo”. Otro grande, el escritor Julio Llamazares tampoco escatimó en alabanzas, y aseguró que era “la biblia para conocer el espíritu de este país”.

Consciente de que todavía le quedaban muchos miles de kilómetros por recorrer y muchos festejos por conocer, María Ángeles continuó viajando, recopilando, estudiando e investigando, hasta rematar (es un decir) la faena enciclopédica festiva 16 años después. En 1998 publicó Fiestas Populares. España, día a día, que sigue siendo la gran obra de referencia en su campo, donde reseñaba nada menos que 3.200 celebraciones de más de 1.600 localidades, desde aldeas y barrios hasta grandes capitales. Su querido amigo, lúcido escritor, perspicaz periodista Luis Carandell, al que Miguel Ors ya se ha referido, proclamó en el prólogo de este libro: “Sin pasarme en el elogio, considero a María Ángeles Sánchez como la mejor conocedora y divulgadora del tesoro cultural de las fiestas populares de España”. Palabras mayores.

En 1992, María Ángeles añadió otro jalón a su magisterio en este campo con Imagen de Fiestas de España (El País-Aguilar), complementado en 2007 con Fiestas populares en España (Lunwerg), libros eminentemente gráficos, porque a estas alturas hay que dejar sentado ya que María Ángeles Sánchez, además de una magnífica escritora es también una excepcional fotógrafa. O a la inversa, porque imagen y texto van indisolublemente unidos en el trabajo de esta infatigable y andarina ilicitana desde hace más de medio siglo. Entre medias, en 2005, volvió sobre el tema, en versión delicatessen, con otra guía, Fiestas con encanto.

Pero volvamos atrás. En 1988, ya ostentando los simbólicos galones de mayor experta en fiestas y tradiciones populares de España, puso en marcha la sección de viajes en El País, que se transformó en el suplemento El Viajero, al frente de la cual permaneció once años (y en cuyas páginas, por supuesto, Elche tenía una presencia regular; María Ángeles no se atrevió a ponerle una sección fija a su pueblo, pero casi). Ocupación que compaginó con la dirección editorial de Viajes y Turismo en El País-Aguilar, hasta que en 1999 cambió temporalmente Madrid por Barcelona para dirigir GeoPlaneta.

Nuestra amistad desde principios de los 80, a raíz de mi incorporación a La Verdad de Elche, confluyó por primera vez en un primer proyecto profesional en 1988, al incluirme en el elenco estelar de autores del primer libro de protocolo del Ayuntamiento, Elche, mirada interior, que ella coordinó con su habitual maestría. Cuatro años después, en 1992, María Ángeles me encargó la guía de la provincia de Alicante para la colección de El País-Aguilar (que en realidad acabé escribiendo solo en parte, además de coordinarla). Pude comprobar entonces de primera mano cómo se manifestaban las cualidades que admiraba en sus libros y trabajos periodísticos. La precisión y concisión en el texto, la búsqueda del dato concreto y la confirmación de la información con varias fuentes, principios que todo buen periodista debe tener siempre presentes en su trabajo, adquirían en María Ángeles categoría de preceptos superlativos.

“Gaspar, aquí pones que el museo abre los lunes, pero los lunes no suelen abrir los museos, ¿puedes comprobarlo, por favor?”; “dices que el escudo de la fachada del ayuntamiento desapareció durante la guerra civil, ¿pero sabes si lo han repuesto?”; “pones que se puede visitar la casa natal del escritor pero no dices si hay que pagar entrada ni los horarios”, “porfa, comprueba si hay posibilidad de visitas guiadas al castillo”… y así todos los días. Gracias a esa insistencia y persistencia suyas, además de sacar una meritoria guía, dejamos al descubierto muchas inexactitudes y errores que se repetían en publicaciones oficiales, huérfanas de las pertinentes actualizaciones y comprobaciones.   

En los siguientes 30 años he tenido el placer (porque trabajar con María Ángeles resulta exigente, pero sobre todo es un placer) de compartir otros magníficos proyectos editoriales con ella. Hicimos juntos, de nuevo para El País-Aguilar, la guía de Elche de la serie Ciudades con Encanto, en 2006, y siete años después nos embarcamos juntos en otra aventura, la guía viajera de Visitelche, junto con el correspondiente volcado en la web turística municipal.

Durante esos años, María Ángeles fue también la artífice de otros dos magníficos libros encargados por el Ayuntamiento, La Festa (2002), en el que pudo darle por fin el protagonismo total al Misteri, y Elche, siglo XXI (2009), con textos suyos y de su querido Vicente Verdú, y en el que cedió el protagonismo de la imagen a su amiga y gran fotógrafa Beatriz Navarro, fallecida el pasado año.

Mientras seguía sacando libros (lleva una veintena), repartiendo fotografías, escribiendo artículos periodísticos y guiones para documentales, exponiendo sus instantáneas (llegó con ellas hasta China) y recibiendo numerosos premios y distinciones (entre ellos la Medalla de Plata al Mérito Turístico por parte de los gobiernos de España, Francia y Portugal), no dejó escapar las oportunidades que se le presentaron para desarrollar proyectos en Elche.

En 1994 montó su primera exposición fotográfica en su ciudad, La Festa d'Elx. La historia mejor contada, en la que mostró su mirada peculiar sobre el Misteri y sus protagonistas. Dos años después llegó otra exposición, El Misteri. Al otro lado del cielo y de la tierra, con imágenes tomadas las tramoyas aérea y baja, y La Festa de los niños, en 1999 y 2012, con sus protagonistas favoritos, muestra que itineró por los colegios de la ciudad.

Como no podían darle el papel de la María, los rectores del Misteri agradecieron tanta dedicación y cariño hacia la Festa nombrándola miembro del Patronato Nacional entre 2006 y 2015. Al año siguiente fue propuesta como una de las Personalidades Electas en la tripleta de las representaciones, ofrecimiento que tuvo que declinar por su estado de salud, pero que agradeció en el alma. Una muestra más, por si hacía falta, de que sin duda alguna era profeta en su tierra.

Su fortaleza de espíritu y su determinación ante las circunstancias adversas que ha afrontado en la vida y en sus 52 años de profesión han sido de tal magnitud que, hasta del trance más duro, su reciente enfermedad, ha logrado sacar algo muy bello: su primer poemario, Tres malditos centímetros.

“No me imagino siendo de otro lugar que no sea Elche, de la misma manera que no me imagino ejerciendo otra profesión que no sea el periodismo”, ha dicho. Los que nos dedicamos a este trabajo en este pueblo sabemos qué significan sus palabras. María Ángeles, además de ser la primera mujer Hija Predilecta de Elche, es también la primera mujer periodista en recibir tan alta distinción. Ya tenemos en esta lista honorífica al primer periodista masculino, Vicente Verdú, y pronto se sumará otro destacado ilicitano que también roza la profesión como articulista y crítico, Vicente Molina Foix (por cierto, los tres tienen ya el Dàtil d’Or concedido por la Asociación de Informadores de Elche).

El periodismo se convierte así en la profesión con más hijos predilectos de Elche, lo cual sin duda animará a los profesionales en activo y a los estudiantes de esta titulación de la UMHE, necesitados todo tipo de estímulos en los complicados pero apasionantes tiempos que corren. Estamos, pues, encantados con este merecido reconocimiento a María Ángeles, aunque creo, y conmigo todos mis compañeros y compañeras de profesión, que este reconocimiento no estaría completo sin una calle, plaza, centro educativo o similar con su nombre. Así se lo vamos a pedir formalmente al alcalde.

Y estamos también muy esperanzados en que, con la ayuda de la Mare de Déu, pronto vuelva a estar en plena forma para seguir escribiendo, fotografiando y divulgando todo lo bueno de Elche.

Enhorabuena, María Ángeles. Te queremos. G.M.V.

Fotógrafo
José García Domene
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