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"(...) Sociedad (cárcel del mundo) (1977) es el título de la sexta película de Amorós, en ella cuenta la angustia de un preso encerrado en una singular celda. Un lugar visible para todos los curiosos, lo inverso a cualquier prisión estándar, donde para ver a un recluso se debe acudir expresamente. “Quería una cárcel de la sociedad, que todo el mundo pudiera acceder, verlo, nadie le ayuda y todos pasan de él” y el lugar idóneo para llevar a cabo su historia era el cauce del río Vinalopó a su paso por la ciudad de Elche, con varios puentes que cruzan de lado a lado y dan visibilidad desde arriba al reo. Con imaginación y con ayuda del montaje cinematográfico que es capaz de crear la ilusión de un único espacio, Amorós construye en el imaginario del espectador la cárcel al aire libre donde ubicar la acción y a su protagonista, Jacinto Molina.
La película comienza con unas fotos de prontuario del detenido. A continuación, esposado, es escoltado por dos agentes de la policía a cada lado; visten de paisano, con camisas y chaquetas, uno de ellos con gafas de sol, interpretado por el cineasta ilicitano Adolfo Martínez. Los tres recorren el puente de Altamira, bajan hasta el cauce del río y lo dejan encarcelado entre las dos altas paredes artificiales que guían el estrecho caudal de agua. La secuencia está ambientada con la composición musical clásica, O Fortuna, de la popular obra Carmina Burana. Liberado de las esposas, Molina intenta saltar el muro de los laterales, pero le es imposible, por lo que decide correr en paralelo al río, con la intención de encontrar una vía de escape. Estupefacto, tropieza con una gran muralla que le impide continuar. Amorós, como apuntamos anteriormente, utiliza una toma de la presa del pantano de Elche para crear el escenario ficticio deseado y reforzar la sensación del espectador de que no hay salida para el preso. Los días avanzan, la gente desde el puente lo observan sin ofrecerle ningún tipo de ayuda. Una tropa de niños, capitaneados por su profesor, Rafael Pomares Peral, caminan por las calles hasta el puente que brinda una visión directa del encarcelado. Una melodía militar acompaña los pasos del grupo, mientras vemos como un tren circula por el puente que tienen a sus espaldas. El protagonista, hastiado de este deshonroso espectáculo, lanza piedras a todos ellos que huyen para refugiarse. Este acto provoca que los policías acudan a él con una escopeta para darle un escarmiento, no dudan en disparar un dardo que le debilite para así propinarle una paliza y lanzarlo al agua. El recluso, magullado y desesperanzado con el abrumador contexto, no encuentra otra salida que acabar con su vida golpeándose la cabeza contra uno de los muros que le impiden salir. El último plano del filme es una toma en picado del protagonista tendido en el suelo con un reguero de sangre en la pared. Desde lo alto del puente, la cámara se aleja del cadáver que queda expuesto a la vista de toda la sociedad, mientras vuelve a sonar el tema de Carmina Burana.
“Teníamos una escena que al final no se rodó, queríamos coincidir con una procesión de Semana Santa en la que todos pasaban acompañando a la Virgen, pero no fue posible” manifiesta Amorós, entusiasmado por la idea de que todos los feligreses, a su paso por el puente, pudieran observar al personaje encarcelado y que nadie empatice con él. Subraya lo impactante de la imagen, tal y como él la imaginaba. Asimismo, especifica que el grupo de niños que participan en la película son los alumnos de Rafael Pomares. Una salida del aula como vía para aleccionar a los jóvenes, educar en valores sociales y el comportamiento que deben tener para evitar vivir una situación tan humillante como la que están presenciando. A lo que su autor matiza, “en vez de ir a ayudar al proscrito”. Junto a los actores ya mencionados, Jacinto Molina, Adolfo Martínez y Rafael Pomares, interviene, brevemente, José María Martínez Selva.
El rodaje de la película de 20 minutos de duración se ejecuta durante varios meses, ese paso del tiempo se evidencia en el cambio físico de Jacinto Molina, concretamente en el incremento de la barba. La grabación se planificaba durante los fines de semana, en la misma localización y sin solicitar ningún tipo de permiso, ya que como él mismo afirma, “nadie nos decía nada”. Respecto a la repercusión en los medios de comunicación, comenta que “no salíamos en prensa porque no íbamos allí a anunciar que estábamos rodando”. A nivel técnico, su director señala que para este trabajo fue la primera vez que rueda una de las secuencias a dos cámaras, la de los niños, que estaban distribuidas en lo alto de los edificios de la ladera del río para captar dos puntos de vista en el mismo instante y luego intercalar en el montaje.
Sociedad (cárcel del mundo) (1977) formó parte de la programación de la tercera edición del Festival de Cine Independiente de Elche, celebrado del 3 al 8 de agosto de 1980. La película de Amorós se proyectó el lunes 4 de agosto en el Hort del Xocolater (La Verdad, 1980, p. 13). El jurado calificador, compuesto por Ramón Pastor Castell, María Isabel Boj Hernández, José Baeza Montoya, Francisco Moreno Sáez, Francisco Rodríguez Martín, Gaspar Maciá Vicente, Vicente Pérez Sansano, Manuel Blasco Soler y Carlos Picazo Tortosa, decidió otorgar el premio a la mejor película en la categoría de argumento entre los participantes residentes en el “País Valenciano” a Diego Amorós (Muñoz, 1980, p. 18)".
FUENTE: QUILES CAMPOS, Jaume (2025). Historia del cine en Elche a través de sus cineastas y sus películas (1928-2024). Tesis doctoral. UMH.
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