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Sábado 10 de enero. Parroquia San Antón.
Pregón fiestas de San Antón 2026.
Francisco de Borja Rodríguez Valverde.
Buenas tardes, bienvenidos a la Parroquia de San Antón. Permítanme saludar -entidades políticas y festeras- la presidenta de la Asociación Romería San Antón, Leonor Navarro,
Hace unos meses, cuando Leonor, Presidenta de la Asociación Romería de San Antón, me propuso como pregonero de las fiestas de San Antón 2026, no me lo pude creer. Con asombro de pensar en mi persona para tal acto, y con muchísima ilusión, no tuve la menor duda de aceptar la invitación. No podía renegar de ella, por muy diversos motivos. Una de ellas, y seguramente la principal, es que son las fiestas de Elche que mayor recuerdo guardo desde la infancia. Y es así porque enero, después de los Reyes y del comienzo del nuevo trimestre escolar, era tiempo de estrenar juguetes y de volver a ser niños sin prisas. Pero cuando llegaba el fin de semana de San Antón, mis padres me sacaban de casa para llevarme a la feria el sábado, y a la romería y al porrate el domingo. Actos, días y situaciones que siempre recordaré y que destaco en especial una: el comernos esa coca salada entre amigos y familiares que tanto nos une en esta ciudad. Este es, posiblemente, el primer recuerdo que tengo sobre San Antón en mi memoria.
También acepté por mi vinculación a las fiestas populares y religiosas de esta ciudad. Quien me conoce, sabe que vivo y aprecio las fiestas del municipio donde se ven ese binomio de sociedad y fiesta, donde se ve esa jornada donde todos compartimos el día sin distinción de edad, oficio, cargo ni barrio. Donde al final, es sentarse en una mesa para compartir la bebida, la coca salada y los encurtidos. Compartir la fiesta, junto al porrate, eso es lo que lo hace único.
Otro de los motivos por los que acepté ser pregonero de las fiestas de San Antón 2026, es el arraigo histórico y popular que tiene esta festividad. Y como aprendiz de historiador, es imposible no encontrarse con documentación, con manifestaciones o con fotografías de estas fiestas a lo largo de sus más de 500 años. Como curiosidad, el primer proyecto que desarrollé sobre historia del municipio, en Redes Sociales a través de Patrimonio Ilicitano, fue la explicación de la Ermita de San Antón. Por esto, y por más aspectos personales, acepté con responsabilidad y orgullo.
Por ello, agradezco la confianza depositada en mi persona y en lo que puedo aportar para estas fiestas de San Antón del recién inaugurado año 2026. Curiosamente, y permitirme el elogio, en una persona joven y preparada de las que abundan. En esta ciudad, estos jóvenes seguimos y seguiremos engrandeciendo la ciudad como lo hicieron nuestros padres y abuelos. Y eso es, en parte, por la confianza depositada y el apoyo en nosotros por parte de los agentes pertinentes. Hablo también por ellos, estos jóvenes que muchas veces menospreciamos y des merecemos, pero que si los mayores echan la mirada atrás y recuerdan su juventud, posiblemente se verían reflejados. Un compendio de edad donde en la última década, los jóvenes también estamos dejando una huella social y económica predominante en la ciudad: acabamos de pasar las Encuentro Nacional de Jóvenes de Hermandades y Cofradías aqui en Elche, tenemos a jóvenes que en vez de irse a Madrid o Sevilla a construir cohetes espaciales, los hacen aquí, y tenemos un calidad artística nacional e internacional con personas como Chema Garcia, el Niño de Elche o el artista gráfico Demsky con su sede aquí en el municipio. De nuevo, proyectando futuro y haciendo el Made in Elche de otra forma.
Como dice uno de mis maestros, los que nos dedicamos a esto de estudiar el pasado, nunca dejamos de ser aprendiz de historiador, y es preciso y necesario realizar la reseña de donde venimos y hacía dónde vamos con las fiestas de San Antón. Los primeros documentos que recogen información sobre San Antón en Elche se remontan al año 1483, en el cual se erige por voluntad del Consell Municipal una ermita con advocación a este santo. Una investigación realizada por Joan Castaño, de la que gracias a ella, hoy podemos decir que es una fiesta de origen medieval,y que este año: las fiestas de San Antón cumplen en 2026 posiblemente la cifra de 543 años. Por tanto, una de las fiestas más antiguas que atesora y protege el pueblo de Elche.
Pero, ¿Quién fue San Antón?. Las escrituras y sus biógrafos nos explican que nació en una familia pudiente de Egipto en el año 250 d.C, y que tras la llamada de la fe cristiana, vendió todas sus propiedades y se retiró al desierto, donde funda comunidades de eremitas y monjes, donde el ascetismo -la vida austera y sin placeres materiales- pasa a ser el pilar de su vida y fe. Murió en el año 356, viviendo 105 años. Ya en el siglo XI, sus restos fueron trasladados a Francia, donde su festividad se propagó por todo el territorio cristiano, llegando a nuestras tierras a través de la Corona de Aragón y el obispado de Tortosa en el siglo XIV, y por tanto, por el Reino de Valencia. Por ello no es de extrañar que a finales del 1400, su celebración llegase al municipio con el calendario santoral cristiano.
Permitidme una curiosidad. En aspectos festivos, y por tanto, de patrimonio inmaterial, la constancia escrita en muchas ocasiones es posterior a sus celebraciones. En este caso, la primera documentación que tenemos constancia de su festividad es en 1483, y curiosamente para la construcción de una ermita para su devoción por parte de una voluntad, del antiguo Ayuntamiento, el Consell Municipal de Elche, como recoge el historiador Pedro Ibarra. Si la primera constancia escrita es la construcción de la ermita, posiblemente su celebración se llevase a cabo anteriormente, y quisieran materializarla, o darle mayor importancia, con la construcción de este inmueble. Por tanto, podríamos pensar que las fiestas de San Antón podrían producirse ya en la primera mitad del siglo XV. Estas son las preguntas que nos realizamos los que nos dedicamos a la Historia, realizar preguntas e hipótesis, que con una metodología con pruebas científicas, avanzamos en conocer más de nuestro pasado.
Esta celebración se ha mantenido a lo largo de los últimos 5 siglos. Y se ha mantenido por el fervor al Santo y su festividad pese a las circunstancias políticas, bélicas, económicas y sanitarias. Y no solo su devoción era en la ermita homónima, sino que también en la ermita de San Sebastián a través de una pintura al óleo, o capillas en los templos antiguos de El Salvador o Santa María.
Capillas y manifestaciones que se fueron borrando en los siglos posteriores, y sobre todo, el 20 de febrero de 1936, que en este año se cumplen 90 años de tal efeméride.
Si hablamos de 500 años de historia, también hablamos de diferentes aspectos interesantes a reseñar. Por ejemplo, y permitidme entrar en más aspectos históricos y culturales, la actual ermita de San Antón es la tercera que se construye, y que fue restaurada en el siglo XX en dos ocasiones -la última en 1991- . También que en el año 1571 el Consell Municipal permitió que un ermitaño de la Orden de San Antoni viviese en una vivienda adyacente a la ermita, con potestad para cultivar en el Huerto de palmeras con medio hilo de agua de la Acequia Mayor. O como también, la ermita al estar en un lugar al extrarradio del núcleo urbano y en un eje de comunicación con el puerto de Alicante, fuese en multitud de ocasiones de Hospital y de punto de control para las epidemias y fiebres que pudiesen entrar al núcleo urbano ilicitano.
Pero San Antón no es solo la ermita y su legado en el municipio. También son sus fiestas y sus celebraciones, es su barrio, sus gentes y su espíritu festivo. En 1684 se nombró como patrón del oficio de alpargateros y cordeleros. Aspecto que marcó la organización también de sus fiestas, debido a la encomendación del trabajo al santo. La formación de la procesión y romería ya la recogen los escritos de finales del siglo 1800. Un aspecto reseñable, ya que durante más de un siglo la figura del santo siempre ha estado en la fabriqueta del alpargatero más mayor de la ciudad. Una tradición que en torno al año 1960 se pierde por el cierre de la última fábrica de alpargatas, pero tradición que coge y continua las fiestas de San Crispín, patrón del calzado, industria ya predominante a partir del año 1950. Es a partir de ese momento, y con la construcción del barrio homónimo y la creación de la parroquia de San Antón -donde nos encontramos- cuando pasará a organizarse por parte de la asociación vecinal y de la propia parroquia. Destaco San Crispín, que recientemente ha cumplido 75 años de celebración como lo conocemos, y es en parte una continuidad al modelo de las fiestas de San Antón: esa romería, ese porrate, esa vinculación con un gremio. Por tanto, y permítame Presidente Juan Manzano, San Antón es el hermano mayor de San Crispín aquí en la ciudad.
Las fiestas de San Antón han conseguido pervivir frente a vicisitudes, cambios de localización, como la ocurrida entre el año 1800 y 1860, que se realizaba en los aledaños de la Iglesia y Convento de San José, y pese las epidemias, guerras y usos de la ermita: siempre ha estado San Antón entre nosotros.
Otro aspecto fundamental de las fiestas de San Antón es su vinculación con los animales. El por qué se le vincula a los animales es debido a un pasaje de su vida, donde una jabalina con sus jabatos, ciegos, se acercaron a San Antonio, y éste, les curó de su ceguera. Ese acto llevó a que este animal no se separará del monje. De esa vinculación, de esa ayuda mutua, es donde nace que sea el patrón de los animales, donde la ayuda del ser humano, junto a la ayuda del animal, hacen la convivencia y la relación mutua como acompañantes de la vida. Un aspecto a destacar, ya que año tras año, multitud de personas se acercan a la ermita de San Antón el día de la romería no con el fin de participar en el porrate y el día festivo, sino con la voluntad y deseo de que se bendiga a su compañero animal. Una tradición que también se hereda de padres a hijos, y no es raro ver a personas con perros, gatos, loros, conejos… un sin fin de diferentes animales que quieren la protección de San Antón.
Una vital tradición, donde hoy día, a pesar del avance de las nuevas tecnologías y las facilidades de comunicación, han llevado también a la soledad a muchísimas personas de edad avanzada, y que el desarrollo tecnológico los ha dejado atrás. Y es aquí donde ese animal de compañía, principalmente de 4 patas que ladra o maúlla, hace una compañía vital para tantas horas de soledad. Y es aquí, donde San Antón, cumple una función más personal y psicológica que festiva y religiosa. Esa persona que se acerca a la ermita para desear y creer en la protección de ese compañero de la vida. La lealtad y compañía, el vínculo y apoyo emocional, y la historia milenaria entre la relación Persona-Perro, trasciende de la importancia que hoy podamos darle a esas tecnologías que decíamos antes.
Las fiestas de San Antón de Elche siguen vivas, siguen vigentes, gozan de salud, de apoyo social, económico e institucional. La creación de nuevos barrios y nuevas asociaciones vecinales así lo acreditan. Solo basta con ver el cartel de las fiestas que nos preceden, como la programada para este año. La sociedad ilicitana sigue disfrutando, sigue queriendo celebrar las fiestas de un santo que llevamos en nuestro pecho más allá de la fe. San Antón nos lleva a historia, nos lleva a recuerdos, nos lleva a momentos y melancolía, también nos recuerda a los que ya no están, con los que compartiamos con ellos la coca salada, el turrón de novia o la atracción de la feria. Pero también nos arroja esperanza e ilusión con los nuevos integrantes de la familia, que le enseñamos las tradiciones y compartimos momentos, siempre creando recuerdo a través de San Antón. De ahí la importancia que le daba al inicio al porrate. Ese punto de unión, esa actividad económica y lúdica que trasciende de la propia feria, y que se puede repetir año tras año, generación tras generación. Es una de las cosas que más disfruto cuando vengo a la ermita el domingo de la romería: ver los puestos de venta como también a la gente dentro de los huertos con mesas y sillas, compartiendo un momento único en el calendario ilicitano.
Antes de terminar, quisiera hacer mención a una iniciativa que lleva años desarrollándose. Y son los Cuatro Puntos Cardinales de Elche. Desde hace un tiempo las asociaciones de San Antón, San Agatángelo, San Pascual y San Crispín se han unido para ayudarse entre ellas y fomentar la participación en las fiestas. Una iniciativa que aprovecho para agradecer y engrandecer a cada miembro de estas asociaciones, y para animar a seguir y a que nuevas personas se integren en ellas. Porque al final, las fiestas las realizan sus gentes, la sociedad, cada grupo de personas que se anima en pro de seguir y mejorarlas. Porque esa unión está favoreciendo el relevo generacional, la mejora en la organización, y en definitiva: la pervivencia de sus fiestas. Porque estas fiestas no nos pertenecen, sino que pasamos por ellas favoreciendo su continuidad. Y el que piense que son suyas, cae en un error chovinista, ya que los que las que la organizan y las llevan adelante, es solo un periodo más dentro de su historia. Es importante recalcar esto.
Antes de terminar, voy a leer unos versos de Luiz Gonzaga Llorente de las Casas que publicaría en 1892, en el periodico Eco Liberal, titulado “A San Antón”, y que recoge Joan Castaño en su obra Les Festes d’Elx des de la historia. Me ha parecido singular y divertido, además de ser figura relevante del siglo XIX ilicitano, aspecto que me atañe directamente. Allá va:
A las ocho o poco menos,
es al decir, con la fresca,
se lleva el santo a la ermita
en procesión incorrecta;
le acompañan cien muchachos
dando al aire volteretas,
y recogiendo las cañas
de cohetes que se queman
y la música y dulçaina
y el tabalet fan la festa.
Allí se canta una misa,
y la gente alpargatera
así como lo llevó
le dan al santo la vuelta.
y aquí termina señores,
toda la parte primera.
Llegan las dos de la tarde,
y no hay coche ni galera
ni el carro, ni la tartana
(...)
que no vaya a la carretera
y ¡A San Antón! Gritan todos,
¡A San Antón a la fiesta!
y allá van dos mil pañuelos
allá va manila entera
y el sombrero del Japón
y sacos y manteletos,
que no tapan las narices
ni que abrigan las orejas,
y que algunos de París
y los más de Sunsioneta,
ponen a nuestras mujeres
blancas, rubias o morenas
en estado de tentar
a un San Antonio de piedra.
Por fin llega a la ermita,
y da gloria su plazuela
cincuenta confiterias
(...)
y mucha gente del campo
muy serias y muy compuestas,
y mucho chico que empuja
y se mete entre las piernas
porque vislumbra en el suelo
el brillo de una peseta.
y la campana que toca
y las mujeres que rezan
y los novios que se enfadan
y las novias que se esperan
y las mamas sin sosiego
porque hay que estar.. muy alerta,
que el Jérez es muy temible
y ocasionando a la gresca,
y más en el campo raso
entre olivos y palmeras.
Gracias por darme el honor de vivir este momento tan especial junto a vosotros.
Gracias, de verdad, por vuestro apoyo, por vuestra presencia y por mantener vivas nuestras tradiciones.
Y ahora sí… con alegría, con ilusión y con mucho corazón, quedan inauguradas las fiestas de San Antón 2026.
¡Gloria Elche! Ciudad que labora.
¡Gloria Elche! De luz y esplendor.
VIVA SAN ANTÓN
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