Datos biográficos
[686] Encuentro de un cadáver por revelación anónima
"En 23 de abril de 1838, habiendo tenido una comunicación anónima el S. jefe político de esta provincia, de que en cierta casa de campo del término de esta villa se hallaba sepultado un cadáver de resultas de asesinato, comisionó su señoría a D. Francisco Castelar, del vecindario de Alicante, para que, como juez competentemente autorizado, instruyese causa, descubriese el punto en que verdaderamente se le había confiado la existencia del difunto, y averiguase las circunstancias y demás antecedentes, que habían mediado para la perpetración de aquel hecho nefando, sus reos y demás cómplices, etc. Y, efectivamente, trasladado a esta villa el Castelar, pasó, en unión de D. José Bru y Piqueres, alcalde 1º constitucional, alguaciles del juzgado, con cierta escolta, a la casa de campo de Bautista Oliver de Vicente, situada en el partido de Matola de este término, llegando a ella a las cuatro de la tarde de aquel mismo día; y de orden del comisionado Castelar, se abrió una excavación a la parte de levante del corral descubierto y, como a los nueves palmos de la pared de la mano derecha, donde existe una puerta tapiada, haciendo trabajar en la operación al dueño de la casa, Bautista Oliver, quien confuso y perturbado por los remordimientos, llamó en secreto a su merced, manifestándole que allí se hallaba el cadáver, y continuando la excavación, a los seis palmos de profundidad, apareció una capa de paño burriel, una enorme navaja de muelle a su lado y, levantada que fue aquella, se descubrió el cadáver de un hombre, que aunque enteramente desfigurado, parecía ser de 70 años, algo calvo, pelo rubio, vestido con chaqueta, calzón corto de paño obscuro, chaleco de terciopelo morado con flores negras, camisa bastante fina de lienzo blanco, medias azules, alpargates de cáñamo con cinta también azul, y atadas las manos con su propia faja, que lo era de aquel mismo color. Pero notando el tribunal, que el cadáver se hallaba ya corrupto, cuya hediondez así lo manifestaba, acordó dejarle en el mismo punto hasta que fuese reconocido por personas fisonomistas y, habiéndolo practicado, resultó ser Antonio Sabuco de Maciá, por mote Mallorca, labrador de este mismo vecindario, a quien posteriormente se supo que fue engañado por una prostituta mujer, y extraído de su casa, conduciéndole al campo para robarle, en donde los ladrones, de acuerdo con aquella, le maltrataron y violentaron repetidas veces para que les entregase todo su dinero, hasta que, por último, cometieron el horroroso atentado de enterrarle vivo en dicha casa de campo, siendo cómplice en este execrable delito el indicado Oliver. Los delincuentes aparecieron todos convictos y confesos, y después de hallarse presos en las cárceles de esta villa algún tiempo, por oden de la Sala del Crimen, se les condujo a la ciudad de Valencia, en donde salieron al patíbulo unos, y otros fueron condenados a presidido por diez años".
FUENTE: CASTAÑO I GARCIA, Joan, (Ed.), (2020). Colección de noticias antiguas y modernas pertenecientes a la villa de Elche (1845). Grupo Antón i Ajuntament d´Elx, pág. 572-573.
Añadir nuevo comentario