Datos biográficos
RIQUELME MARTÍNEZ, Antonio (Elda)
Soy de Elda. Canté misa en el año 52 y la primera parroquia que tuve fue El Salvador de Elche, allí estuve un año y medio, hasta junio del 54. Entonces tenía unos 25 años. Allí hicimos una labor sobre todo con la juventud. Había más de 500 jóvenes, entre chicos y chicas. Teníamos un grupo de baloncesto, un equipo de fútbol, de teatro... Luego me trasladaron al Corazón de Jesús, que era un parroquia que acababa de inaugurarse y estaba don Francisco Bañó de párroco. Yo era el coadjutor y fue allí donde conocí a Don José Garrigós, que era el director de Radio Elche, una persona católica practicante. Entonces surgió la idea de hacer una emisión de caridad porque entonces Elche era una ciudad de inmigración muy frecuente, entraban todos los días entre diez y veinte familias, sobre todo de Andalucía. Además estaba muy extendida la tuberculosis, había mucha hambre, escasez de alimentos, de medicinas, la Seguridad Social estaba en pañales todavía, había mucho chabolismo... y pensamos en hacer una emisión de caridad para resolver un poco este problema. La emisión era “Por un mundo mejor”. Yo hablaba todos los días en la radio, un día lo dedicaba a exponer los problemas que había, a lo mejor nos tirábamos hasta la una de la mañana recogiendo alimentos, teníamos el Club Vespa que cuando llamaban y decían “Mira yo aquí le doy veinte duros para la emisión, calle tal” y entonces iba y recogía el dinero. A lo mejor había 20 o 30 motos. Eso era una vez a la semana, la gente llamaba por teléfono y entonces iban con la moto; y luego todos los días hablaba, por ejemplo, de cartas que me escribían personas que tenían algún problema, de lo que se había recogido, de los problemas que teníamos... pero el día principal era el miércoles. Otro programa que hacíamos en Radio Elche era “Buscando estrellas”. Cada semana se presentaban en la emisora cuatro, cinco o seis personas con sus actividades, uno cantaba canción española, otro canción moderna, otro tocaba la guitarra, otro hacía juegos de mano... y cada dos meses hacíamos un sainete con un grupo teatral de chicos y chicas y luego de fin de fiesta, los ganadores de ese concurso. Salió mucha gente que luego fue importante. En el Gran Teatro hacíamos la función, se mandaban la invitaciones a todas las empresas con las que ya se tenía una relación y se llenaba el teatro, o sea, que se sacaba bastante dinero para la emisión de caridad. Entonces, viendo que el problema no era sólo dar algunos alimentos, pensamos que podíamos hacer un ambulatorio para prestar servicios médicos, asistencia sanitaria. En aquella época en Elche no había sitio para dar a luz, la gente se tenía que ir a Alicante y muchas mujeres daban a luz por el camino. Lo que había en Elche era el antiguo hospital pero que estaba en muy malas condiciones. Entonces hicimos el ambulatorio y allí dábamos asistencia médica, practicante, medicinas y alimentos. Todo eso con lo que sacábamos de las emisiones. El dinero de ahí, eso fue una labor en que estuvimos casi ocho años, sería más de tres millones de pesetas lo que se repartió, porque además de eso, hicimos juntamente con la caja de ahorros, que me regaló dos viviendas, del barrio de Sagrada Familia, una Casa de Maternidad, que vinieron los marqueses de Villaverde a inaugurarla. Este programa llegaba a toda la provincia. Atendíamos todas las necesidades. Hicimos también un grupo de 50 viviendas. Por ejemplo, había una familia que estaban tuberculosos todos, el marido, la mujer y los hijos, y vivían en una cueva. Pues a esos les hicimos una vivienda y los curamos. Y viven todos los hijos todavía. La gente venía allí al ambulatorio. El ambulatorio estaba también en Sagrada Familia. Tenía tres casas, una para el ambulatorio y dos para la Casa de Maternidad. Pues allí estaba yo todos los días, me iba después de decir la misa de la parroquia, llegaba a las once y estaba hasta la hora de comer, muchas veces ni iba a comer. Después de atender la parroquia, todo el tiempo de más lo dedicaba a allí. Cada día pasaban por aquella consulta, por lo menos unas setenta u ochenta personas y había que darles alimentos, medicinas, atención sanitaria y toda ayuda que necesitaban. Luego el señor obispo me nombró delegado episcopal de Cáritas Interparroquial y entonces todo se hizo a través de Cáritas, pero a través de la emisión de caridad. Cáritas tenía también sus recursos, como loterías, rifas, sobre todo rifas de coches, rifamos veinte o treinta Seats por lo menos y entonces comprar un SEAT era muy difícil porque tenías que guardar cola. Pues con eso yo sacaba, a lo mejor, doscientas mil pesetas limpias, que en aquel tiempo era mucho dinero. Se atendía todo. La gente venía a hablar conmigo, me exponía su problema, tenía gente que colaboraba, los visitantes de los laboratorios me daban muestras de medicinas. Era algo muy popular. Una vez hice una emisión para el Asilo, que necesitaban una furgoneta y una lavadora grande, que en aquel tiempo valdría un millón y medio de pesetas todo, y una noche la dediqué solamente a eso y como creía que no sacaba los billetes que hacían falta me atrevía a llamar por teléfono a casas de personas influyentes que tenían dinero, que eran amigos míos, y levantarlos de la cama y pedirles un donativo. Al final esa noche sacamos el millón y medio que hacía falta para el asilo. Durante la semana también se leía la lista de donativos que nos daban que venían de toda la provincia, se leían las cuentas, lo que se había gastado, los casos más urgentes que había... No había hecho nada antes en la radio. Fue una cosa que surgió al conocer al director, ver los problemas que había, estábamos desbordados completamente y había necesidad de buscar otros recursos. Los recursos ordinarios de donativos que da la gente para Cáritas eran muy escasos y entonces conocí al director y se nos ocurrió esto. José Garrigós era un hombre muy generoso, muy abierto, puso todas las condiciones a mi favor e hicimos una labor en la que él fue tan importante como yo o más porque realmente prestó una colaboración exquisita y generosa. Un gran hombre con un gran corazón. Para dar a luz aquello estaba lleno todas las semanas. Teníamos unas 12 camas y estaban siempre llenas. Entonces había una enfermedad muy común que era la polio, y recuerdo sobre todo casos de niños pequeños, había mucha gente inválida y dimos muchos carritos, también pagamos a muchas personas que tenían que trasladarse a Madrid o a Barcelona para recibir tratamientos especiales. Los casos eran todos tan iguales... hambre, miseria. Era cosa de toda la provincia, toda la parte norte, de Elda... la emisión llegaba a todos los lados. Había gente en cada pueblo que iba casa por casa recogiendo dinero para la emisión y luego lo mandaban. Eran colaboradores míos y se les daba un carnet para que la gente supiera que podía confiar en ellos. En total tendría unas cuarenta o cincuenta personas. Eran gente del pueblo, me acuerdo de una señora, María, de Albatera. Surgían con espontaneidad. Colaboraba todo el mundo. Había limosnas incluso de dos o tres pesetas, porque la gente era pobre y le costaba mucho más hacer donativos. En otra emisión conseguí colocar a mucha gente, sobre todo inmigrantes que venían porque yo ya tenía una relación con muchos fabricantes. Luego había mucha gente que colaboraba conmigo. Cuando hicimos la Casa de Maternidad tuvimos a muchas tejeras que nos regalaron tejas y cerámica, otras casas que vendían cemento nos regalaban el cemento. También colaboraba allí mucho un médico que era sobrino de don José Garrigós, que ahora ha sido presidente del Colegio de Médicos, don Ricardo Ferré, también colaboró mucho conmigo, fue el primer director que tuvo la Casa de Maternidad. Allí había gente fija trabajando y colaboradores. Gente fija teníamos tres o cuatro personas, lo demás eran colaboradores. Y se mantenía todo con las limosnas y con la ayuda de particulares. Hacía mucho también la propaganda de hacer una obra de teatro para esto. Y la radio era un vehículo enorme de comunicación espontánea con la gente, además entonces no había televisión. Recuerdo un señor que estaba en el Ayuntamiento que tenía cinco sobrinas y todas las semanas decía “un donativo del tío y las cinco sobrinas”. Era algo muy familiar y todo el mundo se sentía implicado. Me gustaba mucho hacer el programa, yo disfrutaba, lo hacía con naturalidad. Una emisión también importante fue en Navidad, que hacíamos un programa especial que se llamaba “Navidad para todos”. Dábamos unas bolsas con turrón, con un pollo, aceite y una manta, y repartíamos dos mil bolsas. Una noche vino el señor obispo a hacer la emisión especial, yo estaba con él, y en una noche sacamos las dos mil bolsas. También estaba implicado el equipo de fútbol. Yo era consiliario del Elche y todo eso me hacía conocer tanta gente y que el programa tuviera una repercusión importante.
Allí dejé lo mejor de mi vida. Yo estuve once años en Elche, desde el 52 hasta el 63, cuando me mandaron a Alicante. El programa empezó cuando yo me fui al Corazón de Jesús que fue a los dos años, empezaría en el 54 hasta que me fui, nueve años. En el año 63 la sociedad ya había cambiado mucho, la gente vivía de otra manera, empezaba a existir una clase media... y esta era una de esas cosas que cuando no hacen falta dejan de existir. Claro que siempre habrá problemas pero no con esa dimensión y esa avalancha que tuvimos en aquellos años. Gracias a este medio yo creo que remediamos y dimos una respuesta muy importante a una petición de la sociedad que venía ya no solamente de los pobres sino que los que no eran pobres querían dar, se sentían obligados ante el problema tan grave que teníamos. La caridad es que por amor a Dios, amas a la gente, y ves en cada persona a un Dios pequeñito y amas a Dios amando a la gente. La caridad como la entiende la Iglesia es eso, ver a Dios en cada uno. Así lo dijo Jesús, “lo que hagáis con uno de estos me lo hacéis a mí”. Caridad es darse más que dar y solidaridad es dar algo. Cuando se da es cuando se engrandece un hombre. Nosotros teníamos también todos los años una tómbola de caridad, que poníamos en la acera junto al Ayuntamiento. La tómbola fue lo que nos ayudó mucho a hacer las casas, a encontrar un dinero. Nosotros ayudábamos con una subvención de un treinta o cuarenta por ciento pero lo demás tenían que pagarlo, para que la gente tuviera estima de lo que se le daba. Y eso fue a para todo a gente humilde, a gente trabajadora que no tenía vivienda y que estaba viviendo en una habitación o en una cueva. Recibía muchas cartas de gente diciéndome sus problemas. Yo tenía un equipo de personas ayudándome. Si era en un pueblo, allí tenía colaboradores y pedía un informe al párroco para que me dijera si los problemas que tenía esa persona eran verdad. O sea que, a través también de las parroquias hacíamos la labor. Normalmente era a través de las Cáritas Interparroquiales como no informaban de las necesidades y las corroboraban. Yo no pedí nunca la colaboración oficial, porque era una cosa que surgía del pueblo. Nunca he ido a pedir una subvención, ahora, el Ayuntamiento nunca puso ninguna traba, me daba permiso para poner la tómbola; cuando había que hacer un permiso para hacer las viviendas no me cobraban. En la primera emisión yo empecé a hablar de los problemas que había en Elche, que me escribieran cartas, cada enfermo o cada necesitado, que lo leeríamos allí y que la intención era esa, hacer un mundo mejor, que no pensáramos que era difícil hacerlo, porque si cada uno somos un poquito más buenos, pues el mundo es un poquito más bueno. En cuestión de medio año ya empezaron a resolverse problemas, sobre todo cuando hicimos el ambulatorio, y la gente lo sabía, que allí había médicos, que se daban medicinas... Entonces de asistencia médica existía lo que había de seguridad social, que era muy escaso; la beneficencia del Ayuntamiento para medicinas y cosas de médicos para los pobres de solemnidad, que eran los que reconocía el Ayuntamiento como pobres; y luego también existía la costumbre de hacerse una contrata con el médico de cabecera, una familia por ejemplo, por diez pesetas al mes, tenía derecho a que la viera un médico, pero claro, no todo el mundo tenía ese dinero. Después de una guerra, con una posguerra difícil, España estaba aislada, el hambre era auténtica. También fue importante a través de Cáritas, la ayuda que recibimos de América, leche en polvo y queso. Miles y miles de litros de leche en polvo y toneladas de queso. Entonces uno de los problemas más importantes era la tuberculosis. La gente moría como chinches.
Fui profesor de religión primero en el instituto de Nuestra Señora de la Asunción y luego en el Instituto Laboral. Y construimos también unas microescuelas allí en las cuevas. Yo lo que pasa es que dormía entonces tres o cuatro horas al día. Me levantaba para decir misa a las siete de la mañana y a lo mejor no me acostaba hasta las dos de la madrugada porque estaba con los chicos haciendo ensayos para la función de teatro. Entonces la juventud en Elche no es como ahora que hasta los dieciocho o veinte años no empiezan a trabajar. Entonces a los catorce años ya estaban trabajando y teníamos que hacer los ensayos después de cenar, a las 11 de la noche y duraban dos o tres horas, eran dos veces a la semana y había que hacerlos. Llevaba también el coro parroquial, unas diez voces entre chicos y chicas, y luego íbamos por los pueblos cantando y hacíamos excursiones. Entonces no había discotecas y en casas particulares hacíamos bailes con los chicos. Había gente que no lo entendía, cuando hice el coro que eran chicos y chicas juntos se escandalizaron porque entonces eran los chicos por un lado y las chicas por otro. Por la radio, el día que había para consultas, que se hacían o bien por carta o directamente, me preguntaron unas chicas del campo del Elche, porque entonces en los cines después de la película quitaban las sillas y bailaban, si era pecado ir al cine y luego bailar. Y yo les dije que claro que no, que cómo no iban a poder bailar, que al Señor le gusta que se esté alegre y se armó un jaleo en Elche... que eso era pecado. Algunos se escandalizaban de mi lenguaje y de mi manera de decir las cosas, pero la gente veía las obras y se dice que “por las obras os conocerán”. El problema grave fue hasta el año 60 y 61, luego se fue organizando ya a través de Cáritas. Al nombrarme director de Cáritas me trasladaron a Santa María, de coajutor. La necesidad de aquellos años era estremecedora, por eso la gente reaccionaba así. Surgió con naturalidad, no fue una cosa buscada. Fue conocer a este señor y tener la idea de hacerlo. José Garrigós fue una persona extraordinaria, nunca me dijo que había que estar menos tiempo o más tiempo. Había emisiones abiertas al público y esas duraban hasta que la gente dejaba de llamar. Algunas noches que terminábamos a las dos de la mañana. La relación entonces entre Radio Elche y la ciudad era de una simbiosis perfecta. Radio Elche era un órgano más de Elche, muy querido y amado. Se escuchaba en toda la provincia. Una vez recibí una carta de unos españoles que estaban en Orán diciéndome que habían oído la emisión. Eran socialistas y me decían que el socialismo era la solución y que lo demás era caridad barata.
Entrevista realizada por Maribel Hernández Sánchez
Comments
deben de sobrar algunos ceros
Ya lo hemos rectificado.
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