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Pomares Boix, Esperanza

Enviado por Miguel Ors Mon… el
Datos biográficos
Fecha de nacimiento
13 de junio de 1919
Lugar de nacimiento
Elche
Fecha de muerte
8 de julio de 2011
Lugar de muerte
Elche
Profesión
Farmacéutica

POMARES BOIX, Esperanza (Elche, 13-VI-1919 - 8-VII-2011).

Entrevista de Miguel Ors Montenegro (7-I-2002).

Transcripción de Asunción Fenoll Cedá.

Nací en Elche el 13 de junio de 1919. Fui la mayor de seis hermanos. Mi abuelo, Santiago Pomares Ibarra fue médico y fundador de La Cruz Roja en Elche. Mi padre, José Pomares Perlasia, que también fue médico decía que no tenía nada que dejarnos en herencia, ni negocios, ni posesiones, etc.., así que nos obligó a estudiar a todos los hermanos, al contrario de lo que era costumbre en la época, sobre todo en el caso de las mujeres. De pequeña estudié en el colegio de las Carmelitas donde di mis primeros pasos como estudiante. Posteriormente, continué mis estudios primarios en las Graduadas del Paseo de los Caídos, donde estaba de director D. Luís Chorro. Empecé el bachiller en el Instituto que estaba en la llamada “casa de Gómez”. Compañeros de esa época recuerdo a Asunción Bernal, también estaban María Serrano, mi hermano Pepe, Jaime Brotóns. Durante la guerra, no pudimos estudiar. Cuando acabó fui miembro de Acción Católica y me dieron el cargo de tesorera de la Sección Femenina, pero dimití para irme a Madrid a seguir los estudios. Allí me fui a hacer un “curso puente” para poder entrar en la Universidad. En Madrid estuve viviendo en una pensión con María y Margarita Orts, Gloria Miñana, Pepe y Antonio Orts. La pensión estaba en la calle Mayor, pero era horrible. En la Universidad éramos tantos, que no se cabía en clase. Entonces, a través de un conocido de mi padre, D. Antonio Torregrosa, que era un sacerdote que estaba en el Sacromonte de Granada, nos buscaron acomodo en Granada y allí nos fuimos. Al principio estuvimos en una residencia de señoritas, pero no nos gustaba y Gloria Miñana, que ya estaba en cuarto de medicina descubrió la residencia de las Teresianas en la Calle San Antón y allí nos fuimos. En la Universidad de Granada había muchas mujeres, pero mujeres ilicitanas universitarias había muy pocas. Gloria que estudiaba Medicina y las hermanas Orts que estudiaron Farmacia y Derecho. Cuando terminé la carrera me fui a Madrid porque no quería poner una farmacia y estuve trabajando con el doctor D. Carlos Jiménez Díaz, donde hoy está ubicado el museo Reina Sofía, que era el hospital Clínico. Estuve dos años allí, formándome en Análisis Clínicos, hasta que me volví a Elche. Como entonces ya estaba limitado el número de farmacias no era fácil abrir una. Un farmacéutico de Alicante, D. Agatángelo Soler, me aconsejó que tuviera paciencia, que cuando se pudiera poner una farmacia me avisaría, y así lo hizo y puse la farmacia en el año 47 ó 48, no lo recuerdo bien, pero sí recuerdo que cuando me casé en el 49 ya tenía la farmacia puesta.

Me casé en Santa María en el año 49. Nos casó D. José García Goldaraz  que había sido profesor en la escuela del Debate en Burgos de mi marido. De viaje de novios fuimos a Santiago y a ver a una tía, que era monja, en Astorga. Mi marido era de Callosa de Segura. Se quedó huérfano con 13 años, siendo el mayor de cinco hermanos. Tuvo la suerte de que los Jesuitas le ayudaron en los estudios. Lo mandaron a París, y posteriormente a Burgos, donde estudió en la Escuela del Debate con el que después sería el fundador del CEU, el Cardenal Herrera. Mi marido cuando vino a Elche se dedicó al mundo del calzado hasta que se jubiló. 

Cuando puse la farmacia, también tenía laboratorio, ejerciendo como analista hasta que nacieron mis hijos, que ya no pude compaginar ambas cosas y cerré el laboratorio. Recuerdo que mi primer microscopio me costó 10.000 pesetas. Cuando mi hijo hizo la especialidad de Análisis le pasé todo lo que tenía del laboratorio. .Para mí la farmacia era como un club de amigos, no era precisamente la “tertulia de la rebotica”, pero venía gente con sus problemas y ellos se comportaban como amigos y me contaban sus cosas y me pedían consejo. Quizá por ser mujer  les daba más confianza. En aquella época también estaba la farmacia de Dña Conchita Verdaguer en la Plaza Mayor, la de Coquillat, la de D. Ladislao Orts, que era el padre de mis amigas María y Margarita. Dña. Asunción Bernal compró una a D. Ladislao, que a su vez se la había comprado a D. Rafael Jiménez Ambit. Era la época en la que aparecieron los primeros antibióticos. Había gente que se dedicaba a ir a La Encina y allí compraba el stock de antibióticos y penicilina de Madrid. Hubo una época que Asunción Bernal se encargaba de comprarlo para todas las farmacias y luego las repartía al resto de las farmacias. Saqué el carné de conducir, pero nunca he llevado un coche. Seguí ejerciendo la profesión en la farmacia hasta el año 1983.

 

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