Datos biográficos
Esta biografía ha sido escrita por su nieta, Laura Moreno Martínez, en el proyecto del IES Cayetano Sempere.
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María Magdalena Navarro Carbonell
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Mi abuela, María Magdalena Navarro Carbonell, nació el 25 de agosto de 1949, en Novelda, en su casa. Su padre, Francisco, era panadero igual que su madre, Magdalena. Es la mayor de cuatro hijos, tres chicos, Francisco, Mario y Vicente, y ella. Su nombre es por la patrona de su pueblo y también por tradición familiar.
Con su familia solía ir al campo de sus abuelos, además por Semana Santa iban a la Cruz de los Caídos a rezar los pasos. Se mudaron, una vez, del barrio de San Roque a una casa de La Glorieta. La panadería era de su abuelo paterno, pero su padre y su tío la compartían. Con el paso del tiempo se separaron y su padre abrió su propia panadería, que estaba dentro de su casa.
Ella estudió primaria en un colegio privado, solo de chicas, donde las dueñas vivían en el propio colegio. Por la mañana daban clases y por la tarde hacían costura y bordados. El colegio tenía tres plantas; la primera era el patio donde hacían gimnasia, la segunda era para las mayores, y la última para las pequeñas. Estudiaba Historia de España, Matemáticas, Lengua Castellana, etc., que estaban todas recogidas en una enciclopedia escolar. La que más le gustaba era Historia.
Tenía un grupito de amigas: Paquita, José Fina y unas a las que llamaban las mellizas. De pequeñas jugaban en la calle o iban a casa de alguna. Y ya de más mayores salían a pasear, al cine y a dar vueltas por ahí.
A los doce años, cuando acabó el colegio, recibió un diploma por ser subcampeona arciprestal en un campeonato de religión. Posteriormente, a los 14 años, empezó a ejercer de catequista en la iglesia de San Pedro Apóstol, en Novelda, además de trabajar y ayudar a sus padres con la panadería, haciendo magdalenas, rollitos…
A esta edad ya empezó a salir con su grupo de amigos y amigas por Novelda; al Casino, la Glorieta… Siempre el sábado Santo quedaban para ir a comprar la comida del día de la mona, y el lunes de mona solían irse a un campo a celebrarlo todos juntos. Allí jugaban al juego de la silla, la gallinita ciega …y cantaban canciones típicas de ese día escritas en valenciano por un chico de allí. A los 15 años conoció a mi abuelo, pero era joven y no quería ir en serio con nadie. Ella vendía números de premios en una tómbola benéfica, cuando mi abuelo se acercó a ella a pedirle unos cuantos, pero luego no se los quería pagar. Desde ahí empezaron a conocerse, a hablar y a salir juntos con sus amigos. Finalmente, cuando mi abuela tenía 16 años y mi abuelo 20, empezaron su relación.
Mi abuelo iba a recoger a mi abuela en moto a una casa de una modista donde ella aprendía corte y confección. Una vez que fue a recogerla, mi abuela montó en la moto detrás, pero al ir con falda se puso de lado y cuando mi abuelo arrancó mi abuela se cayó, luego se rieron juntos y hoy día lo recuerdan como una anécdota graciosa.
Ellos iban juntos a bajar la Santa del castillo de Novelda por las fiestas, entre otras cosas. Después de un tiempo mi abuelo se fue a la mili, y estuvieron separados por un año, pero en ese periodo mi abuelo contactaba con ella por medio de unas cartas muy bonitas, llenas de mucho cariño y amor.
Cuando mi abuelo volvió, empezaron a hablar y a ilusionarse sobre formar una familia. Como mi abuelo trabajaba en Elche, hablaron sobre que era muy difícil estar yendo y viniendo, y más ahora que iban a crear una familia, por lo que decidieron mudarse a Elche. Mientras que iban arreglando el piso en el que iban a vivir, más ganas y prisa le entraban a mi abuela por irse a vivir juntos, y empezaron a ir los domingos a limpiarlo. El piso estaba por la Avenida de Novelda y vivieron allí nueve años, hasta mudarse a su casa actual.
Uno de esos domingos mi abuelo le pidió matrimonio a mi abuela. Se casaron el 1 de mayo de 1971, en la iglesia de Novelda, San pedro Apóstol. No celebraron una gran boda, solo con la familia más íntima, ya que la abuela de mi abuelo estaba muy enferma. El día de su boda fue un día lluvioso, mi abuela estaba muy nerviosa al tener que mudarse a un pueblo donde no conocía a nadie y salía de su entorno, separándose de sus amigas y su familia. Ella cuenta que mi abuelo hizo que este miedo desapareciera e hiciera todo mucho más fácil…
Al casarse fueron de luna de miel a Ibiza y Mallorca durante una semana. Estuvieron un año poniendo una hucha para poder hacer este viaje, cien pesetas cada uno todas las semanas.
Poco después de casarse nació su primera hija, mi madre, María Lourdes, el 7 de octubre de 1971. Mi abuela tenía una gran presión al ser madre novata, además de que mi madre era muy difícil para comer, pero a pesar de eso siempre fue muy buena niña y muy trabajadora. Luego vino su segunda hija, María Elena, el 3 de febrero de 1976, pero nació prematura y tuvo que ir a la incubadora. Mi abuela se alegró mucho de que fuera una chica, ya que ella había vivido entre chicos y siempre había querido tener una hermana con quien hablar. Y por último su tercer hijo, Carlos, el 27 de noviembre del 1977, mi abuelo se alegró mucho de que fuera un chico.
En enero de 1993 alquilaron una casa en la playa de La Marina a un paso de la arena, a la cual seguimos yendo a día hoy. Allí iban siempre en familia, a comer, a pasar el verano, etc. Y luego fueron yendo las parejas de sus hijos.
Mi abuela está muy orgullosa de sus hijos, de los buenos y trabajadores que han sido siempre. Tanto ella como mi abuelo han dado todo por ellos. Mi abuelo recogía a mi madre de Alicante luego de trabajar todo el día porque estaba haciendo la carrera allí, y cuando iban a ver a Elena a Valencia, volvían llorando por tener que despedirse de ella.
Sus hijos fueron creciendo, encontrando trabajo, casándose, yéndose de casa y finalmente dándoles seis nietos. El primero, Álvaro, vino mientras estaban comprando y sintió mucha alegría y emoción. Luego, Laura, un bombón de niña, le siguió Aitana, una deportista, y luego su hermana Eva. Tres años después vino Irene, muy habladora y por último llegó Víctor. Ella espera para todos nosotros que tengamos una vida plena, llena de felicidad y mucho amor, como todo el que ella nos ha dado.
Y aquí acaba el pequeño resumen de 73 años de la vida de mi abuela.
Autora: Laura Moreno Martínez
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