Datos biográficos
MASANET OLIVER, Isabel (Famorca, 1908 - Torrellano, 1999)
TEXTO LEÍDO POR SU NIETO JUAN FRANCISCO MORAGUES EN EL HOMENAJE QUE LA ASOCIACIÓN VECINAL LOMA SANT PERE REALIZÓ EL 14/03/2026
HOMENAJE A ISABEL MASANET OLIVER
"Hoy estamos aquí para recordar, honrar y agradecer la vida de una mujer extraordinaria Isabel Masanet Oliver, nuestra querida abuela.
Isabel nació en 1908 en Famorca, un pequeño pueblo del interior de Alicante, siendo la segunda de seis hermanos. Era un tiempo duro, un tiempo en el que la vida no regalaba nada. Cuando tenía nueve años, su familia se trasladó a El Altet porque su padre encontró trabajo como pastor en una finca de esa pedanía.
Incluso siendo una niña, Isabel, ya empezó a demostrar el carácter que la acompañaría toda su vida. Con solo nueve años cuidaba de sus hermanos, aprendiendo demasiado pronto lo que significaba la responsabilidad.
Los años pasaron y en 1927, con 19 años, se casó con Juan Bautista Moragues Verdú, natural de Castell de Castells, aunque como ella, se había trasladado aquí en busca de mejores oportunidades de trabajo. Juntos comenzaron su vida en Torrellano Bajo, en una casa de alquiler en el Fondet, muy cerca de donde hoy nos encontramos.
Su marido trabajaba como jornalero incluso creemos que durante algún tiempo lo hizo en la fabrica CROSS. Eran tiempos humildes, de trabajo duro y de salir adelante día a día. Pronto llegaron sus tres hijos: Tonico, Francisco y Juan.
Pero en julio de 1936 ocurre un hecho que sacude la vida de todos los españoles, se perpetró un golpe de estado contra el Gobierno de la Nación, lo que provoca el inicio de la Guerra Civil que dura tres años.
Si dura y cruel fue la guerra para todos, no lo fue menos el periodo posterior, sobre todo para aquellos que estaban en el bando perdedor. El marido de Isabel siendo un hombre de izquierdas, republicano y que había sido nombrado algunos meses antes del inicio de la guerra alcalde pedáneo de esta partida rural, fue encarcelado, al igual que sus hermanos y muchísimos más. La consecuencia, mujeres solas, señaladas, represaliadas y humilladas. Una de esas por supuesto fue Isabel, algo nos contó, pero no hablaremos de eso , hablaremos de como esas situaciones las convierten en mujeres fuertes, resilientes, que se apoyan unas a otras para sacar a sus hijos adelante. Así sacó adelante Isabel a los suyos, trabajando de sol a sol y con el apoyo de su familia, hermanos, cuñadas, vecinas, muchas de ellas en su misma situación.
Pasaron algo más de cuatro años hasta que su marido volvió a casa, ni el tiempo transcurrido, ni las condiciones que tuvo que soportar hicieron mella en sus ideas, pero sí en su salud.
A Isabel el regreso de su marido le dio alas, teniéndolo a él y a sus hijos, algunos en edad de trabajar y aportar a casa. ¿Quién la iba a parar? Nos la imaginamos como a Escarlata O'Hara en “Lo que el viento se llevó”, en el corral de su casa diciendo: “Juro por Dios que nunca volveremos a pasar hambre”.
El abuelo Bautista y la abuela Isabel eran muy distintos. El era tranquilo, sin agobios, podríamos decir que era un hombre de letras, en su juventud estuvo trabajando en el Estado de Nueva York en una fundición, y había visto cosas que llegarían mucho más tarde. Le decía a su mujer, 'algún día no tendrás que lavar la ropa a mano, la meterás en una máquina y saldrá limpia' y mi abuela harta de rascar la ropa en la pileta le contestaba : '¡Batiste, no me contes histories!'. Ella, en cambio, aunque no sabía ni leer ni escribir, solo su firma, tenía un carácter fuerte, era decidida, ambiciosa y con ganas de hacer mil cosas.
Y gracias a ese carácter, siguió construyendo el futuro de su familia. Le insistía a su marido hasta conseguir que pidiera dinero prestado para comprar tierras porque creía firmemente en el trabajo y en salir adelante. Y en 1949 lograron algo muy importante construir su propia casa, aquí mismo, en esta pedanía.
Una casa que no solo fue un hogar, sino el símbolo de todo lo que habían luchado y conseguido.
Hoy esa casa sigue teniendo vida, allí vivió su hijo Juan y hoy vive su nieta Isabel. Es una prueba de que su esfuerzo no fue en vano, de que las raíces que plantó siguen vivas.
A Isabel todavía le quedaba por sufrir un duro golpe, la muerte repentina de su marido a los 60 años, quedando viuda a sus 52 años. Al principio se vino abajo pero transcurrido un tiempo se dio cuenta de que ella todavía tenía fuerzas para trabajar y aceptar la propuesta de su cuñado Tonet de trabajar en su almacén de frutas y verduras, por lo que se trasladó a vivir a Torrellano. Viviendo allí aproximadamente por unos 32 ó 33 años.
Isabel falleció en 1999 a los 91 años de edad habiendo estado los últimos años de su vida con sus hijos.
La historia de mi abuela Isabel es la historia de muchas mujeres de su generación. Mujeres que sostuvieron familias enteras en tiempos difíciles. Mujeres que trabajaron, resistieron, lucharon y nunca dejaron de mirar hacia adelante.
Pero para nosotros no es solo historia.
Para nosotros es nuestra abuela.
Es nuestra familia.
Es nuestro origen.
Hoy queremos darte las gracias.
Gracias por tu valentía.
Gracias por tu trabajo incansable.
Gracias por no rendirte nunca.
Gracias por construir el camino que hoy seguimos recorriendo.
Porque si hoy estamos aquí, es en gran parte gracias a ti.
Abuela Isabel, tu vida fue una lección de fuerza, de dignidad y de amor por la familia.
Y por eso, hoy y siempre, te recordaremos con orgullo y con un cariño inmenso".
Nuestro agradecimiento a Marisa Bartolomé.
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