Datos biográficos
Mi nombre es Ana Martínez García. Mi infancia fue buena y mala. Por parte de mis padres muy bien, pero como nací durante la guerra, cuando terminó yo ya era grandecilla y a partir de ahí se pasó mucha hambre. Recuerdo que de pequeña iba a por el pan. Nos daban de ración unas barritas de maíz y de centeno y por la navidades unos panes muy blancos que les llamábamos "pan candela". Ya cuando tenía entre 9 y 10 años, como mis padres trabajaban y yo era la cuarta de cinco hermanos, me quedaba en casa cuidando de mi hermana pequeña y al mismo tiempo cuidaba de la casa, amasaba el pan y lo llevaba al horno, que lo tenía enfrente. También me puse de niñera y cuidaba el niño de una vecina al mismo tiempo que cuidaba de mi hermana y ganaba una peseta a la semana. Después me puse en otra casa a cuidar otro niño. Allí me daban nueve pesetas al mes. En ese tiempo fue cuando se hundió la plaza del Raval. Con 14 años ya estaba trabajando en una fábrica de calzado, cobraba 18 pesetas a la semana. Recuerdo que de pequeña, en la postguerra, pasábamos mucha hambre. Mi hermano y yo cuando llegaba la noche nos metíamos debajo de la mesa y nos poníamos a llorar porque teníamos mucha hambre. Por entonces seguía el racionamiento. Mis fiestas de navidad fueron como la de muchos otros niños en aquella época, esperando el cocido que se hacía en las fiestas. Y esperando los juguetes que nos traían: una muñeca de cartón u otra pequeña cosa. Recuerdo que por navidades en mi casa mi padre mataba un cerdo compartido con otra familia. Y mi madre hacía cocido con relleno, le ponía carne de pavo. Guisában con carbón. Duraba hasta año nuevo. También comíamos sardinas fritas con ñoras y ajos y también bacalao frito con tomate y pimientos. El "salao" era comida de pobres y hoy, curiosamente se ha convertido en comida de ricos, ironías del destino. Cuando tenía 13 o 14 años todavía no había ido a Santa Pola. Unos vecinos, como el hombre trabajaba en la empresa de Román de carretero y los domingos podía coger el carro, nos llevaron a la playa. Salimos a las seis de la mañana y cuando llegamos pusimos una tela y cuatro palos, y pasamos un domingo estupendo. Después, al cabo de unos días, mi hermano se puso enfermo, y todo fue a consecuencia de que ese día que estuvimos en la playa, porque se ahogaron dos hermanos y él presenció todo lo que estaba pasando, enfermó de los pulmones y estuvo ocho años así. Murió con veinticuatro años en 1959. Era el único varón y mi madre lo pasó muy mal. Cuando era joven, de quince a veinticinco años, iba al trabajo puesta con un delantal y unas alpargatas,¡más "chula" que nadie! y con un paraguas para el sol porque habia poca sombra. Mi primer viaje fue a Francia. Fui con mi marido y mis hijos. Después estuve en Barcelona por circunstancias médicas. También estuve en Valencia por enfermedad. Hice muchos viajes hasta que me operaron. Fue una operación de varices. Al cabo de tres horas de operación salí andando y me fui hasta el parque zoológico y allíi estaba también Iber-Flora. Mis abuelos maternos vivían con mi familia, con mis padres y nosotros, sus nietos. Mi abuelo, como estaba enfermo, no trabajaba, pero mi abuela sí. Ellos, aunque vivían en Elche, eran de Almoradí. Queríamos mucho a mi abuela. Mi abuela paterna vivía en Albatera con su hija, pero venía a mi casa muchas veces. Ella también era de la huerta. En febrero de 1997 enfermé de las caderas. Estaba trabajando y me lo tuve que dejar por esta circunstancia. Tengo cinco nietos: Lorena, la mayor. Andrés, Raquel, Andrea y Lucía.
Autora: Ana Martínez García. FPA Mercè Rodorera. Profesora: Lurdes Aracil.
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