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Lozano Herrero, Miguel

Enviado por José Antonio R… el
Datos biográficos
Fecha de nacimiento
21 de mayo de 1842
Lugar de nacimiento
Jumilla (Murcia)
Fecha de muerte
3 de diciembre de 1874
Lugar de muerte
Albacete
Profesión
Militar
Militancia
Carlismo
Observaciones
BIBLIOGRAFÍA: Antonio Pérez Crespo, "Jumilla, entre cantonales y carlistas. La partida de Lozano", Instituto de Estudios Jumillanos, Jumilla, 1995.
Nacido en una familia carlista, Miguel Lozano cursó estudios en el Colegio de Infantería de Toledo. En 1860 obtuvo el grado de subteniente de Infantería y en 1866 fue ascendido a teniente. Participó en la Revolución de Septiembre de 1868. Durante la insurrección republicana federal de 1869, formó parte de las fuerzas que asediaron la rebelde Valencia y persiguió a las partidas de Palloc y Tomaset de Petrel en tierras alicantinas. Pese a sus ideas, cuando fue destinado en 1872 al País Vasco, combatió a los carlistas, siendo ascendido a capitán y obteniendo la Cruz Roja de Primera Clase al Mérito Militar. Una vez proclamada la república, en septiembre de 1873 no se incorporó a su nuevo destino y en noviembre pidió por escrito al presidente de la República Española su licencia absoluta en el ejército, mencionando entre las causas sus ideas monárquicas. En diciembre de 1873 llegó a Chelva (Valencia), solicitando incorporarse a las tropas carlistas que allí había. Días después se le nombró comandante. Participó en acciones militares en el Maestrazgo y Cuenca y fue adquiriendo conocimientos sobre guerra de guerrillas. Alcanzó el grado de coronel. Con el fin de reducir la presión gubernamental sobre el foco carlista del Maestrazgo, se le encomendó organizar partidas por Alicante, Murcia y Albacete. En septiembre de 1874 formó una partida carlista en Chelva. Disponía de unos 800 hombres a pie y 60 a caballo, más 20 músicos. El inicio de La actividad de la columna de Lozano resultó un gran éxito. Penetró en la provincia de Albacete y, pasando al sur de la capital, entró en Tobarra y Hellín. Dado su origen jumillano, se creyó que iría hacia su tierra. Como las fuerzas de Lozano se habían incrementado, la propia Murcia se aprestó para la defensa. Sin embargo, Lozano se dirigió hacia una zona más montañosa de las cordilleras Béticas, entrando el 23 de septiembre en Puebla de Don Fadrique (Granada) y después en Benamaurel y Santiago de la Espada (Jaén). Como puede observarse, la estrategia de Lozano consistía en ocupar poblaciones de pequeño tamaño, de las que se retiraba casi inmediantamente. Esta gran movilidad dificultaba la acción de las tropas que le perseguían, pero era -ante todo- fruto de las carencias de las fuerzas de Lozano. No se trataba de una unidad militar propiamente dicha, sino de voluntarios escasamente disciplinados y mal equipados, que dependían para la obtención de suministros del territorio en el que se hallaban. Sí podría afirmarse que Lozano logró el objetivo de distraer fuerzas gubernamentales de otros escenarios, ya que cada vez eran más las unidades implicadas en su persecución. Tras la incursión en Andalucía, la columna de Lozano regresó hacia el este y entró en Moratalla (Murcia). El 5 de octubre sorprendió a dos trenes en la estación de Agramón (Albacete). Seguidamente penetró en su Jumilla natal el 7 de octubre. Desde ahí se dirigió a Pinoso, Novelda, Aspe y Elche. La entrada en Elche en 9 de octubre era el mayor éxito de Lozano hasta entonces, tanto por la magnitud de su población como por la cercanía a dos capitales provinciales. La estancia de la columna comenzó hacia la 1 de la tarde. Se procedió a extraer dinero, armas o tabaco. Además, destruyó la estación telegráfica, recientemente construida, con el objetivo de dificultar las comunicaciones enemigas. Afortunadamente, los daños se redujeron por haber sacado previamente los telégrafos de la estación. Al amanecer el día 10, la partida se retiró. Se había temido que avanzara a Alicante. Sin embargo, como militar profesional, Lozano era consciente de que sus tropas no estaban en condiciones de tomar una ciudad que contaba con una guarnición militar. Prefirió ir hacia Orihuela, destruyendo a su paso la línea telegráfica. Su entrada en la ciudad el 10 de octubre fue triunfal, pero tan efímera como la de Elche. Debió partir ante la cercanía de tropas gubernamentales que, de hecho, le alcanzaron y derrotaron cerca de Fortuna, cuando intentaba internarse en zonas montañosas, más propicias para su actuación. Todavía contaba con aproximadamente un millar de hombres. Sin embargo, una nueva derrota el 16 de octubre en Bogarra (Albacete), prácticamente destruyó su columna. Finalmente, Lozano decidió separar lo que quedaba de sus hombres en dos grupos. Uno intentaría llegar al Maestrazgo y el otro salir de España por Gibraltar o Portugal. Él integró el segundo, pero fue detenido el 21 de octubre estación de Vadollano (Jaén) y el 3 de diciembre fue fusilado en Albacete. El aspirante carlista -Carlos VII para sus seguidores- envió una carta de pésame a la familia y concedió a Lozano el título de conde de Lozano. Durante la Restauración obtuvo en 1881, también a título póstumo la Cruz de Primera Clase de la Orden Militar, paradójicamente, por hechos de armas contra los carlistas en junio de 1873.

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