LÓPEZ MEZQUITA, José María (Granada 23-IV-1883 - Madrid 6-XII-1954). Nació en el seno de una familia de comerciantes que, no era ciertamente el ambiente más propicio para el surgimiento de la faceta artística a la que consagró su vida. A los nueve años inició su formación en el taller de José Larrocha y a los trece, cuando su familia por negocios se trasladó a Madrid, ingresó en 1897 en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, matriculándose en la sección de Pinturas y Grabados, donde fue discípulo de Cecilio Pla. Participó en numerosas exposiciones nacionales e internacionales, en 1901 recibió la medalla de oro en la Exposición Nacional de Bellas Artes por su lienzo La Cuerda de presos (Museo Reina Sofía), y en la de 1910 por el cuadro Retrato de los señores B. e hijos, y numerosas menciones especiales sobre los lienzos, Granadina y Reposos éste conocido como La Siesta, cuadro que presenta en 1903 en el Salón de París, en donde reside durante cuatro años, consiguiendo una medalla de oro. Y en 1904 participa en el Salón de Otoño de París con el retrato Madre del pintor, y el retrato de Alice Mumford, que le hacen merecedor del nombramiento como "miembro sociétaire". En este año también pintó El embovedado, obra que se encuentra en el Museo Carmen Thyssen de Málaga y que ofrece una vista de cómo era la urbe granadina en la época, y en la que destacan los efectos lumínicos, rasgo propio de la pintura paisajista del xix. Su formación sigue la obsesión luminístisca de la plástica española del momento, a la par, desarrollo su faceta retratista mundana y elegante, que le permitió viajar a Bélgica, Holanda, Inglaterra y Francia, bajo el mecenazgo de la infanta Isabel de Borbón, a la que retrató junto con la marquesa de Nájera (Museo de Historia de Madrid, 1915). Regresó a su Granada natal en 1905, donde pintó Retrato de mis amigos, El velatorio, La juerga... si bien ya destacó en el retrato también son de esa época Otoño en la Alhambra y Vista del Albaicín. Cofundador en 1910 de la Asociación Española de Pintores y Escultores, fue académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y socio de honor de la Nacional de Bellas Artes de París. Marchó en 1926 a Estados Unidos, donde permaneció largos años pero con breves regresos a España. Cosechó éxitos en ciudades como Bruselas y Buenos Aires. Fue cofundador, el 11 de febrero de 1933, de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, creada en unos tiempos en que la derecha sostenía un tono condenatorio en relación a los relatos sobre las conquistas y los problemas del socialismo en la URSS.
Pintor de prestigio internacional, fue miembro de la Hispanic Society -para la que pintó una serie de retratos- y lo fue también de las Academias de Bellas Artes de Lisboa, Amberes y Cuba. Tras la guerra civil, permaneció en el exilio. En 1946 fallece su esposa Fernanda, volviendo a contraer matrimonio con Elnora Gruber, y hasta 1952 no regresó a España. Próxima su muerte, todavía siguió trabajando hasta que el 6 de diciembre de 1954 falleció en Madrid. Entre sus discípulos, se puede citar al pintor granadino Francisco Soria Aedo.
FUENTE: WIKIPEDIA.
Artículo de Joan Castaño publicado en Información sobre la relación del pintor López Mezquita con el historiador Pere Ibarra, iniciada en 1930.
El pintor López Mezquita y Pere Ibarra
Concluye estos días en el MUBAG alicantino una muestra titulada «López Mezquita. Épocas e itinerarios de un pintor cosmopolita. De Granada a Nueva York», en donde es posible contemplar cerca de ochenta obras del pintor granadino José María López Mezquita (1883-1954);. Destacan sus retratos de personajes influyentes de la España del primer tercio del siglo XX, así como diferentes «tipos» tomados del natural en algunos pueblos y ciudades, en su mayoría encargos realizados para The Hispanic Society of America de Nueva York, de la que fue miembro activo.
Entre dichos cuadros se exhiben dos fechados en Elche en 1930: «En el Palmeral. Elche», donde en un huerto de palmeras dos «munyiors» -uno de ellos subido a una palmera- realizan tareas de recolección de dátiles; y «Domingo de Ramos. Elche» que nos muestra en primer plano a un ilicitano que porta un ramo adornado para la procesión de las palmas, mientras al fondo hombres y mujeres con palmas y ramos charlan animadamente ante una portada que podría identificarse con la de la iglesia del Convento de las Clarisas.
Y es que López Mezquita, destacado pintor realista galardonado con la Medalla de Oro de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901 y miembro de diferentes Academias de Bellas Artes (Madrid, Lisboa, Amberes y Cuba), mantuvo en los años treinta una estrecha relación con nuestra ciudad. Aunque desde 1926 se estableció en Estados Unidos, realizó frecuentes viajes a su país natal para realizar los citados encargos de la Hispanic Society. Fue a principios de 1930 cuando visitó Elche y aunque dicha estancia resultó más breve de lo previsto, la impresión que le causó el paisaje ilicitano le hizo manifestar su intención de comprar un huerto de palmeras e instalar en él un estudio de trabajo.Durante su visita estableció contacto con el erudito historiador local Pere Ibarra i Ruiz (1858-1934); quien se interesó por su obra, dada su propia formación artística desarrollada en su juventud. En el momento de la despedida, Ibarra publicó un artículo titulado «López Mezquita» en el semanario local «Elche» (30-3-1930); en el que recordaba sus obras creadas en la ciudad. Aunque, desgraciadamente, el tiempo no había favorecido sus salidas al aire libre, había realizado pinturas de estudio, como dos cuadros de figura y asunto local efectuadas en la Academia Municipal de dibujo. También cita una obra de tema nupcial, el cuadro dedicado a la festividad del Domingo de Ramos que hemos mencionado y algunos paisajes. Ibarra lamentaba la rápida marcha del artista junto con su discípula Antoinette E. Schulte, de Nueva York, al tiempo que auguraba que los cuadros de López Mezquita «llevarán a la gran nación americana la mágica visión de nuestros glorificados palmerales».
El pintor granadino, convencido de la validez e importancia del impresionante trabajo cultural desarrollado por Pere Ibarra a lo largo de toda su vida, consiguió su ingreso en la Hispanic Society of America, el más prestigioso organismo dedicado al estudio de la cultura hispánica en Estados Unidos. Precisamente, entre la documentación relacionada con Pere Ibarra que conserva esta destacada institución, hay una carta dirigida a López Mezquita el 23 de abril de 1930 en la cual especificaba sus gestiones para adquirir una finca en donde levantar el estudio del pintor, gestiones que concluyeron con la presentación pública de la escritura notarial de un huerto comprado al efecto. El mismo año, en el mes de noviembre, Ibarra era nombrado miembro de la Hispanic Society. Además de su agradecimiento oficial al organismo, envió una carta particular a su presidente y fundador, Mr. Archier Milton Huntington -su retrato también puede verse en la exposición que mencionamos- agradeciendo su intervención «por el interés que ha tenido de los que por mi amigo el Sr. López Mezquita está V. enterado», al tiempo que, como muestra de gratitud, le remitía algunas de sus publicaciones.
Unos meses más tarde, la Sociedad Hispánica solicitaba a su nuevo miembro noticia de sus estudios, formación y principales trabajos mediante un cuestionario oficial. Ibarra, sin embargo, confeccionó y remitió un folleto impreso con una amplia contestación a dicho cuestionario -una auténtica autobiografía- que, con el paso del tiempo, ha demostrado su interés para puntualizar diferentes aspectos de su vida y obra. Y a una colección de publicaciones de la institución, Pere Ibarra respondió con el envío de un manuscrito inédito titulado «Los mercedarios en América», fechado en 1929. Se trata de una transcripción, sin ningún tipo de comentario ni estudio de una crónica de fray Agustín Arques Jover (1734-1808); de la misión catequética efectuada en el Nuevo Mundo por los frailes de la orden de la Merced.
El manuscrito, que se conserva en la Biblioteca de la Hispanic Society of America, lo hizo llegar Ibarra por mediación de López Mezquita a quien remitió también una carta, con fecha del 9 de julio de 1931, en la que manifestaba que el obsequio era una «modesta ofrenda de un hijo del trabajo que no sabe cómo corresponder al inmenso honor de inscribir su humilde nombre junto al de tan ilustres personalidades». Además, informaba al pintor del avance en las obras de su futuro estudio ilicitano, que ya citaba como «Villa Mezquita». Estas obras eran seguidas por Ibarra como delegado del artista granadino a quien también comentaba los sucesos derivados del cambio político en España, al tiempo que señalaba cómo en Elche existía total tranquilidad, aunque se notaba cierta crisis económica, provocada por la sequía que sufrían los campos. De igual modo, destacaba Ibarra los grandes gastos municipales necesarios para hacer frente a la situación y el hecho de que, después de la dimisión del primer alcalde de la República, se preparaba una nueva elección.El estudio del pintor fue levantado en el huerto que actualmente ocupa la Cruz Roja ilicitana y que todavía figura en la documentación oficial como «hort de la Mezquita», no por la existencia de ningún tipo de resto musulmán, sino, precisamente, por su pertenencia al artista granadino. Éste, desgraciadamente, no pudo disfrutar de dicho edificio, ya que desde 1936 se exilió fuera de España, a la que no regresó hasta 1952, dos años antes de su muerte. Ahora bien, su condición de miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hizo que en noviembre de 1932 se sumara al llamamiento de dicha entidad para la protección de las palmeras de Elche, dentro de las campañas que, desde la segunda década del siglo, había iniciado el mismo Ibarra. Esta intervención consiguió especial eco y a la misma se sumaron voces como la de Luis Rubio, conde de Luna, la del arquitecto ilicitano Antonio Serrano Peral y la del catedrático de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, Teodoro de Anasagasti. De hecho, sólo cuatro meses después, el 5 de marzo de 1933, el Gobierno de la II República firmaba un decreto que prohibía la tala de palmeras y declaraba los huertos ilicitanos «de interés social».
La relación entre López Mezquita y Pere Ibarra fue intensa en estos años. Entre los escasos objetos personales del historiador que han quedado en manos de sus herederos, se conserva una fotografía del propio Ibarra realizada en su museo de antigüedades con la siguiente dedicatoria manuscrita: «Afectuoso recuerdo a su distinguido amigo D. José Mª López Mezquita de su admirador, Pedro Ibarra. Elche, 3-8-32». Fotografía que no tuvo ocasión de entregar al artista granadino, ya que Pere Ibarra, de cuyo nacimiento se cumple el próximo año el 150 aniversario -efemérides que la ciudad no debería dejar pasar sin un recuerdo especial-, falleció el 8 de enero de 1934. Como vemos, en la amistad entre ambos personajes el arte, Elche y sus palmeras jugaron un papel decisivo.
FUENTE: Información, 1-IX-2007.
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