Datos biográficos
LÓPEZ DE MARTÍNEZ, José María. Propietario de una casa en la Corredora y devoto de la Virgen de la Asunción.
[43] Arañas y lámparas en Santa María
En 6 de junio de 1855, víspera del Santísimo Corpus Christi, se colocaron en el coro de la iglesia de Santa María de esta villa, las dos lámparas de bronce con flores plateadas. Se trajeron de la fábrica de fundición de bronces de Barcelona. Costaron a 1.800 reales [de] vellón cada una.
En el mismo día se colocaron también las cuatro arañas de cristal procedentes de dicha ciudad, en valor cada una de 1.000 reales [de] vellón, cuyo total importe fue producido por una suscrición [sic] voluntaria que promovió D. José M.ª López de Martínez, devoto a la Virgen nuestra patrona, siendo cura de la expresada parroquia D. Vicente Sánchez, doctor.
[141] Permiso y construcción de un nuevo cauce por interesados de casas [de la] calle de la Corredera
Reconocidos altamente por dilatados años los perjuicios ocasionado a las casas existentes a la parte del norte de las calles de San Roque y Corredera, por las aguas que transitan por el centro de las mismas o cauce, que las conduce por la Palanca al huerto titulado de Gil, propio de D. José Diez y Coves, viudo de Blasco, con el fin de poder evitar éstos en lo sucesivo, en cabildo de 25 de febrero de este año 1859, se presentó una solicitud por D. Antonino Ibarra,[1] por sí y en nombre de D. Juan Roca de Togores, D. José M.ª López, D. Pascual Fuentes, presbítero, D. Miguel Sansano, D. Ramón Antón y Marcell, y D. Fernando Antón de Serra, para que se les autorizase variar la dirección de las aguas referidas, que riegan el indicado huerto de Gil, que hoy pasa por el interior de las casas que estos poseen en la calle de San Roque por la acequia Palanca, trasladándola al albañal de la Corredera, formando el cauce necesario, principiando de la frontera de la casa de D. José Ibarra, de la calle de la Victoria y, por medio de ésta, a derramar en la antedicha, todo a costa de los exponentes; y el Ayuntamiento, en su vista y con noticia de hallarse conforme el interesado en el predicho huerto D. José Díez, acordó conceder el permiso solicitado, haciéndose las mismas con intervención del regidor comisario de obras.[2]
En vista, pues, del referido acuerdo y, a petición de otros interesados de casas en la mencionada calle de la Corredera, se principiaron los trabajos del indicado cauce, formándolo desde el interior de la casa propia de D. Manuel Montenegro, lindante por levante con la de D. Andrés Valero de Fuentes y, de poniente, con la de D. Francisco Pomares, a buscar el centro de la Corredera, y desde este punto, en dirección al huerto nombrado de Gil, por la calle de San Roque, ejecutándose dichas obras bajo la dirección del maestro albañil Gaspar Torres, hallándose al frente de las mismas el comisionado al efecto D. Fernando Antón de Serra, nombrado por los interesados, y como depositario de las cantidades, que se recogían de aquellos para dichas obras.
El indicado cauce se principió en el día 1.º de marzo de 1859, y [se] concluyó en 6 de abril del mismo año, habiendo satisfecho sus gastos los repetidos interesados, contribuyendo en esta forma: D. José M.ª López de Martínez, D. Miguel Sansano, D. Pascual Fuentes, presbítero, D. Fernando Antón, D. Tomás Fenoll, D. Juan García, D. Antonio Sansano, D. Francisco Pomares y D. Ramón Antón, con 60 reales [de] vellón cada uno, como cantidad designada por casa, según convenio entre los mismos; D. Antonino Ibarra, por sí, y D. Juan Roca, en 120 reales; D. Manuel Montenegro, por casa y media, en 90 reales; D. José Ibarra, por media, en 30 reales; D. José Botella, por media, 30 reales; D. Andrés Valero, en 12 reales; importando todos los gastos de dicha obra, sobre 800 reales [de] vellón, según me consta por el D. Fernando, depositario.
Algunos de estos interesados, en los últimos días de marzo y primeros de abril, en que se estaba verificando la obra del cauce, dieron salida de sus casas por medio de conductos a las aguas sucias, para derramar en el nuevo principal y, de este modo, evitar los perjuicios que hasta dicha época han sentido, costeando estos trabajos cada uno de por sí.
[1] Antoní Ibarra Mirasol (1779-1859) era l’avi patern d’Aurelià i Pere Ibarra.
[2] Capítol del 25-02-1859 (AHME, Llibre d’actes municipals, sig. a/166, f. 198v-199).
FUENTE: CASTAÑO I GARCÍA (ED.), (2024), Noticias de Elche [1804-1873] de Josep Mª Ruiz de Lope i Pérez, Elche, Cátedra Pedro Ibarra, págs. 98 y 164-165.
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