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Hermandad de Poetas de Elche

Enviado por Gema Rubio Navarro el

Hermandad de Poetas de Elche (1980)

El 12 de diciembre de 1980, se legalizó la Asociación Cultural Hermandad de Poetas de Elche, aunque venía funcionando desde algún tiempo atrás, no estaba sujeta a ninguna ley de creación pública. No obstante, al ir sonando en el ámbito local, se fueron integrando personas versadas en esta sociedad lírica, y al comprobar la irregularidad, tramitaron la legalización de sus estatutos amparándose en la Ley de Asociaciones de 24 de diciembre 1964. En sus estatutos hicieron constar que estaba desprovista de toda finalidad política y que tendría como única misión fomentar y desarrollar todas las artes en general y en particular la poesía. Agregaron que en contraste con el entorno materialista en que hoy se desenvuelven generalmente las relaciones y convivencia entre personas, la Hermandad de Poetas de Elche propugnará el desarrollo y florecimiento de las actividades culturales, artísticas y espirituales, dentro del marco del más noble humanismo. Además propiciará todas las actividades y actos que puedan contribuir al enriquecimiento espiritual del hombre. Señalaron que el ámbito de acción de la hermandad era estrictamente local, abarcaba Elche y su término municipal, pero podrá fomentar la creación de asociaciones similares a esta. Los estatutos constaban de veintidós artículos que fueron aprobados por la autoridad gubernativa el 12 de diciembre de 1980.

Fuente: Del Tesoro Artístico Ilicitano, Ibarra Serrano, Luis

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Subido por Evaristo Torregrosa (no verificado) el Mar, 15/10/2024 - 14:33

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En el Huerto del Gato

Increíble, increíble, un huerto cerrado,
donde antes paseaba con mis perros encantados.
Ahora los gatos, con paso elegante,
han tomado el reino, su presencia es constante.

Toxicómanos que duermen, en sombras se asoman,
se apropian del espacio, mientras el día se entona.
Conviven con gatos, en un triste compás,
quitándonos el placer de pasear en paz.

Ese espacio hermoso, un refugio divino,
ahora es un reino de felinos y desatinos.
Los humanos, olvidados, miran con desdén,
mientras los gatos juegan, sin prisa, también.

Caminos clausurados, puertas cerradas,
los vecinos y turistas, almas desesperadas.
El huerto del Gato, joya de la ciudad,
es un eco lejano de la felicidad.

Oh, Ayuntamiento, escucha el clamor,
de quienes añoran un poco de amor.
Que este huerto vuelva a ser de todos,
un lugar de encuentro, sin muros, sin modos.

Así que, en la sombra de un árbol frondoso,
soñamos con días de un tiempo hermoso.
Donde humanos y gatos, en paz, convivan,
y el huerto del Gato, su fruto nos brinden.

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