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Grau Soler, José María

Enviado por Josep Rico Sogorb el
Datos biográficos
Fecha de nacimiento
1923
Lugar de nacimiento
Rincón de Bonanza (Orihuela)
Fecha de muerte
1 de octubre de 2007
Lugar de muerte
Elche
Profesión
empresario
Militancia
Unión Valenciana

GRAU SOLER, José María. Nació en Rincón de Bonanza (Orihuela) en 1923. Falleció en Elche el 1 de octubre de 2007 a los 84 años de edad. Empresario de mosaicos y cerámicas para la construcción. Personaje del arte, de la cultura, del deporte de discapacitados y de la Semana Santa ilicitana. Fue presidente de Unión Valenciana en Elche, de la Junta de Cofradías de la Semana Santa, de la Asociación de Minusválidos y caballero de la Real Orden de la Dama, entre otros cargos. 

Nació en el seno de una familia numerosa humilde y trabajadora. Se trasladó a Elche de niño en busca de prosperidad donde casó en Elche con Genoveva Martínez Ruíz. Su esposa falleció en Elche el 19 de mayo de 1998 a los 72 años. Tuvieron tres hijos: Sinforoso (bautizado así por su tío paterno y abuelo), Antoñita y Pepito.  Los más conocidos socialmente fueron su hija Antonia y su hijo Sinforoso, conocido como “Sinforosín” que fue dirigente local de APAEX.

Hombre que, apenas sin estudios, se hizo a si mismo con su esfuerzo, desarrollando varios trabajos hasta que junto a sus hijos y a uno de sus muchos hermanos –Sinforoso- creó una empresa de cerámicas y materiales de construcción que ubicó inicialmente en la manzana del Paseo Germanías junto al Bar Habana o de “Mateuet” y del Horno de Gasparín y que daba a las calles Antonio Machado y Conrado del Campo, frente el Cuartel Viejo (hoy “Pisos Azules”). Posteriormente se edificó en el lugar, donde José María tuvo su vivienda familiar, donde vivió y falleció, en el primer piso del edificio número 5 que de la calle Conrado del Campo, arriba del taller Tapicería Quiles. Posteriormente trasladó la empresa a la esquina de la calle Antonio Machado, al principio, al lado de la fábrica de calzados de Miguel Hernández donde estuvo unos pocos años. Ya en los ochenta volvió a trasladar la empresa a una gran nave industrial en el comienzo de la carretera a Crevillent, cerca del entonces hipermercado “Continente”, en la pedanía del Pla de Sant Josep. Empresa cuyo rótulo y logo eran el blasón de armas de su primer apellido, Grau, todo un detalle de apego a sus raíces. 

Grau, además, se enamoró perdidamente de Elche y de todo lo ilicitano y…valenciano, de la cultura autóctona. Siendo castellanohablante de cuna –el castellano fue su lengua materna– acabó hablando mayoritariamente el valenciano ‘elchero’ mejor y más que muchos de los ilicitanos nativos. Su bebida favorita fue el “cantahueso” que tomaba bien fresquito en caliche. Un detalle de su ilicitanismo.

Contactó con personajes locales como Martínez Macià (‘Pin’), Martinez García ('El Quijote'), Payà Alberola, Rodríguez Martín ( ‘Rorro’), Sanchez Pomares, Pastor Chilar, Tomás Mora, Quiles Fuentes, entre otros; de cuyas relaciones surgieron amistades y compromisos públicos que le integraron tanto en la sociedad ilicitana, que perteneció a diversas asociaciones y entidades e incluso fue protagonista destacado y activo dirigente.

Sensibilizado por los problemas y necesidades de los discapacitados ilicitanos, fundó la primera asociación local de este colectivo social abriendo la primera sede social en la calle Doctor Sapena y creando el primer club deportivo de minusválidos, impulsando después la creación de la federación provincial. A él se le debe, aún en la dictadura –en tiempo del ex alcalde Vicente Quiles Fuentes, otro ilicitano ilustre y destacado por una buena gestión en su cargo en pro de la ciudad– la primera rampa en la calle para discapacitados en Elche.

Fue pionero directivo co-fundador de la Comisión de Fiestas ‘Passeig de Germaníes’ y de la Real Orden de la Dama de Elche de la que era caballero y como enamorado del busto ibérico, logró que su hija Antonia fuera elegida Dama Viviente. Asimismo, fue presidente de la Congregación de San Pascual Bailón y de sus fiestas, presidente provisional temporal de la Asociación Histórica Artística Festera ‘Pobladores de Elche’, presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías de la Semana Santa ilicitana –bajo cuyo mandato reimpulsó la entonces decaída celebración semanasantera de Elche– y de la Hermandad del Cristo Resucitado –el que procesiona el día de Resurrección o de las ‘aleluyas’–de cuya imagen era custodio guardándola durante años en su garaje junto al Bar ‘Mateuet’ frente a los ‘Pisos Azules’. Igualmente fue Caballero de la Orden del Santo Cáliz de Valencia.

Grau hizo sus incursiones en política. Católico practicante, e inicialmente ideológicamente de derecha o conservador, en la dictadura destacó como miembro del Sindicato Vertical, por lo que después fue en Elche uno de los fundadores en la transición del partido de Fraga Coalición Democrática -C.D.- y de la posterior Alianza Popular -A.P.- de los que se apartó descontento evolucionando hacia posiciones más populistas y regionalistas ingresando en Unión Valenciana -U.V.-.

En tiempos de Miquel Ramón Izquierdo y Vicente González Lizondo, fue elegido presidente local de Unión Valenciana en Elche y miembro del Comité Provincial. En su etapa logró la primera sede social propia de este partido en la ciudad ilicitana que estuvo en la céntrica calle Corredora, al lado del Ayuntamiento. Su nombre se barajó a menudo como número 1 cabeza de lista por UV y otros partidos que intentaron ficharlo como ‘mirlo blanco’ pero él siempre rehusó encabezar cualquier candidatura como alcaldable. Gozó de contactos y amistades en altas esferas políticas, gubernativas y eclesiásticas (sobre todo en el Obispado de Orihuela).

Tuvo excelente trato con gobernadores y obispos por sus vinculaciones con el antiguo sindicato vertical, con varias entidades de prestigio y con la Semana Santa ilicitana en la que intervenía dirigiendo las procesiones. Hombre obstinado, cabezota, de fuerte carácter. Polémico aunque muy activo y firme, resultó perseverante y tenaz, por lo que no dudó jamás en enfrentarse a quien fuera –incluso con correligionarios suyos– con tal de obtener logros, ayudas y mejoras para Elche, todo lo cual consiguió mayormente en pro de los discapacitados y de la celebración semanasantera ilicitana. Lo cierto es que tuvo discusiones y enfrentamientos verbales y algunas enemistades por su carácter, maneras de ser y actuar y cierto afán de protagonismo; todo lo cual no desmerece aquello de bueno que hizo por Elche. Era todo genio y figura.

Los últimos años de su vida se moderó bastante tanto de carácter como de ideología y desconectó o se desvinculó de toda actividad social, dedicándose a dar paseos del brazo de su segunda esposa tras quedarse viuda de su primera mujer, Genoveva.

Grau Soler fue uno de esos ilicitanos de adopción que acabaron siendo, sintiéndose y actuando como los propios nativos, aunque naciera fuera de Elche, y que se formó aquí entre palmeras. Fue uno de esos ilicitanos que también reúne méritos suficientes al margen de ideologías -se valora lo realizado y no sus ideas- para ser recordado con una calle a su nombre.

Fuentes:  Familiares y Josep Rico Sogorb


 

 

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