Datos biográficos
GÓMEZ RODRÍGUEZ, Francisco José (Elche, 14-VI-1966). Periodista y escritor. Licenciado en C.C. Información por la Universidad Complutense de Madrid (1990). Ha trabajado como periodista en la redacción en Elche del diario La Verdad (junio 1990-junio 1995). También en La Prensa de la Provincia de Alicante (1997). Articulista de La Verdad de Elche y elchedigital.es. Ha colaborado con la revista vecinal La Veu del Barri de Altabix. Como escritor, ha publicado los libros de relatos "Los días sin ti" (Asociación Cultural Frutos del Tiempo-2002) y el volumen "Sueños de nadie" (Colección literaria El Picudo Blanco-2009). Del mismo modo ha participado en los libros colectivos "Entre azules y blancos" (Frutos del Tiempo-2004) y "Antología irregular en tonos blanco y azul" (Proyecto conjunto El Picudo Blanco y Grupo Casa Azul de Valparaíso, Chile). Participó en el libro colectivo "Ciudades de Paso" con escritores de Elche, Alicante, Valencia y Madrid. En su faceta de articulista, el Instituto Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Elche publicó en 2004 el libro "Crónicas de la city". En 2010 el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert editó "Crónicas de la city-2. Las tardes en el cielo". Sus relatos intentan trazar un dibujo del mundo contemporáneo y del hombre sumido en la duda, la soledad y la incerteza del tiempo actual, a caballo entre dos siglos. Sus artículos retratan su ciudad, Elche-"la city", en proceso de cambio y reinvención de sus signos de identidad. Elche, espejo de todas las ciudades que ama y padece el hombre de nuestros días.
NADA PERMANECE
"Todo cambia. Nada permanece. Todo se desvanece, dijo Heráclito, confirmó Aristóteles, cantó Calamaro. En la piel de las personas, de las cities, de los países y continentes. Todo se mueve, muta. Los movimientos políticos, económicos, culturales, usos, costumbres, las canciones de moda, las formas de hablar, las expresiones, el lenguaje, sus palabras. La RAE es fiel testigo del movimiento de los tiempos, las modas, las viejas y nuevas acepciones.
El suelo que pisas cambia, se acomoda a un ecosistema cambiante y tú apenas puedes hacer nada. Asistir impasible al derribo mientras las variables oscilan y observas que rotan dentro y fuera de tu mundo.
Asistes indefenso cómo familia, amigos, amores, vecinos oscilan y giran hacia otros trenes, otras circunstancias, otros momentos, otras personas y tú aguardas desde tu posición de mirmidón en la templanza de la contemplación de la derrota mientras todo arde a tu alrededor.
No hay nada fijo, estable. Lo sabes. No puedes marcar reglas, territorios, la búsqueda de los días. Lo asumes.
Así ocurre con el querido barrio de Altabix en la City de las Lanzas y La Festa. Este espacio, referencia absoluta en la historia de un corazón, ha mutado su piel y coordenadas.
De ser un barrio industrial y trabajador en los años 60, 70 y 80 (las grandes décadas del desarrollismo acelerado ilicitano) y la potencia del calzado con el auge imparable de multitud de fábricas, talleres en los bajos de los locales de los edificios y aparadoras en sus casas con el trepidar de la máquina alta y baja. Los batines azules y blancos en circulación por las calles del barrio desde Uniroyal, Sánchez Meca, Facasa, Trust en sus inmediaciones, la desaparición de huertos de palmeras y bancales de trigo, cebada y algodón para construir bloques sin plazas de garaje en los subsuelos ni ascensores en los edificios ni espacios comunitarios, a la total desaparición de la actividad fabril en este barrio trabajador, de emigrantes de La Mancha, Andalucía, Murcia.
Ha mudado en pocos años copernicanamente sus señas de identidad con el advenimiento de la universidad Miguel Hernández desde 1997 en un fenómenos social y urbano imparable, quizás el segundo hecho más fundamental en la Historia de la City desde el descubrimiento de la imagen de la Virgen en la playa del Tamarit.
Altabix, (lugar de paz) se ha convertido en un barrio residencial para estudiantes universitarios que cursan sus carreras, másters y doctorados en aulas, centros y despachos. La Clínica Ciudad Jardín para convertirse en un edificio para estudiantes igual que la Academia Altabix. Hasta el que iba a ser Albergue juvenil en la Ciudad Deportiva se ha convertido en Residencia universitaria.
Un trasiego de jóvenes recorre sus calles y plazas a la búsqueda de pisos en alquiler o habitaciones en edificios que ya tienen unos cuantos años con un crecimiento desaforado del mercado de vivienda en la zona, no sólo en este enclave sino en los circundantes; Altabix-Universidad, Centro, Raval hasta San Antón y los más lejanos del nuevo barrio de Travalón e inmediaciones del Martínez Valero.
Han desaparecido las fábricas, el trasiego de currantes y su alegría de los viernes tardes tras recibir el sobre para empezar a devorarla en los bares. Los estudiantes ocupan hoy las plazas hasta la llegada de los exámenes y sus apretones maratonianos de estudios.
Pero el barrio pierde vida en la calle, interacción comunitaria. En verano o inverno (parece que las dos únicas estaciones en el ya inaugurado cambio climático), los vecinos no salen de sus casas para reunirse con los otros en las esquinas a la fresca hasta las tantas o departir en bares que desaparecen por el auge de las casas-locales y el aumento de precios de cervezas, tapas y demás. Cada cual encastillado en su casa, con su aire acondicionado, sus plataformas digitales, sus pelis, series, wi-fi, móvil y toda la pesca cibernáutica. Los comercios tradicionales han cedido el paso a los supermercados y se han adaptado las plantas bajas a ras de bloque a viviendas con un ritmo vivo para quien puede pagarlas o alquilarlas. El comercio electrónico y las grandes superficies comen el terreno a los que te atienden desde siempre.
Nada es lo que era y uno asiste al declive de un tiempo entre el río de la indiferencia de l@s paisan@s de la City.
Así es. Así lo contamos".
Francisco Gómez. Enero de 2026.
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Francisco Gómez "El Maestro"
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