Datos biográficos
GIMÉNEZ LÓPEZ, Iluminada (Pilar de la Horadada, 1897 - Elche, 13-III-1968).
Biografía escrita por su nieta Iluminada Fernández Jaén
"Nació en el seno de una familia de 14 hermanos, muchos de los cuales fallecieron a temprana edad. Su familia se trasladó a vivir a La Raya (San Pedro de Pinatar). Conoció a Domingo Fernández González cuando, durante un periodo de trabajo como carabinero, lo destinaron a la zona de San Pedro de Pinatar. Ella se encontraba haciendo la colada cuando se produjo el flechazo; fue un amor a primera vista.
Al casarse, trasladaron a su esposo a Figueras, por lo que se fueron a vivir a un precioso pueblo, Planolas, donde tuvieron dos hijos: Vicente, el mayor, e Ignacio. Vivieron felices hasta que llegó la guerra. Domingo estuvo un tiempo allí y después lo trasladaron a Madrid. Ella se quedó sola con sus dos hijos, que crecían ajenos a los problemas que atravesaba el país. Siempre que podía, su marido volvía y pasaba el mayor tiempo posible con ellos.
Al finalizar la guerra, cuando los nacionales invadieron el pueblo, muchos vecinos cruzaban la frontera hacia Francia. Sin embargo, Iluminada se enteró de que a medida que pasaban eran asesinados o encerrados en campos de concentración. Por ello, se refugió durante dos días con sus hijos en Barcelona, en casa de una amiga, y luego se fueron a Madrid, donde un cuñado les ayudó en aquellos difíciles momentos, ya que Domingo había sido detenido por las causas que se relatan en su biografía.
Durante los años en que estuvo preso en la cárcel de Alcalá de Henares, Iluminada lo visitó numerosas veces junto a sus dos hijos. Posteriormente, muchos presos fueron trasladados y él fue enviado a la Presa de Alberche. Entonces, ella decidió marcharse a Elche, donde vivían su madre y una hermana. Cuando Domingo fue liberado, fue a buscar a su familia. Entró a trabajar en la fábrica de Ripoll y, cada mes, debía presentarse en la Guardia Civil.
Un día fatídico, el 25 de febrero de 1946, detuvieron a Domingo por un chivatazo: lo acusaron de haber comprado un sello del Socorro Rojo. Cuando Iluminada preguntaba por él, nunca le permitían entrar al cuartel; Durante tres días le llevó comida, y al tercero, junto con su hijo Ignacio, una vecina le dijo que estaba segura de que ya no se encontraba allí, pues había escuchado los gritos de dolor de las palizas que le daban para forzar una confesión que él negaba.
Cuando volvió a preguntar en la Guardia Civil, le indicaron que acudiera al juzgado, donde le dijeron que efectivamente había fallecido de un infarto y que estaba en el cementerio. Ella, acompañada de su hijo de 12 años, fue al lugar, pero le confirmaron que ya estaba enterrado, sin poderle decir dónde exactamente. Con el corazón roto regresaron a casa. Fueron días de llanto y de impotencia, sin medios para poder averiguar más.
Iluminada se quedó sola y sin ayuda de ningún tipo. En 1951, sus dos hijos empezaron a trabajar en la droguería de don Emilio, y ella en la pensión que se encontraba encima de la misma, en la calle Abastos nº 17. Cuando su hijo mayor cumplió 26 años, falleció a causa de una insolación mal diagnosticada. Tres años más tarde, Ignacio se casó y fue a vivir con su esposa al barrio de La Rata y su madre se fue a vivir con el matrimonio".
Nuestro agradecimiento a Iluminada Fernández Jaén.
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