Datos biográficos
GARCÍA LEÓN, Moisés (Sevilla, 10/VII-1971). Futbolista. Comenzó su carrera en la cantera del Real Zaragoza, entre el Deportivo Aragón y el Zaragoza (1988-1994), pasando por el Osasuna (1994-1996), Leganés (1996), Celta de Vigo (1997-1998), Villarreal (1998-2001), Sevilla (2001-2003), Córdoba (2002-2003). Fichó por el Elche CF en la temporada 2003-2004 con 32 años, disputando 39 partidos y otros 35 en la temporada siguiente, con 15 y 12 goles marcados, ambas temporadas en segunda división. En la temporada 2005-2005 fichó por el Hércules y continuaría su carrera en el Polideportivo Ejido, Gimnàstic de Tarragona, Huesca y La Muela, retirándose del fútbol profesional en la temporada 2010-2011 con 39 años.
FUENTE: bdfutbol.com
Entrevista de Iván Hurtado a Moisés García en elchecapital.com, 16 de mayo de 2026
"El exdelantero reivindica su profesionalidad en los 79 partidos que defendió la camiseta franjiverde. Además, el sevillano habla de los momentos desagradables que le tocó vivir tras su marcha al Hércules.
Moisés García fue uno de los grandes goleadores del Elche, pero su historia en el club no fue fácil. Después de marcar hasta 28 goles en partidos oficiales en el conjunto ilicitano y formar una pareja increíble con Nino, tuvo que irse por problemas con el entrenador y la directiva y acabó fichando por el Hércules, el eterno rival. Ese cambio hizo que muchos aficionados se enfadaran con él, algo que todavía hoy le duele recordar.
En esta entrevista, Moisés nos cuenta la verdad sobre su salida y lo difícil que fue vivir con su familia en Elche jugando para el equipo vecino. El delantero pide que se le juzgue por lo que hizo en el campo durante sus 79 partidos y asegura que, a pesar de las críticas, siempre jugó con honestidad y lo dio todo por la camiseta franjiverde.
Moisés, nació en Sevilla, ¿cómo recuerda sus primeros pasos en el fútbol hasta su debut como profesional?
Yo nací en Sevilla, pero realmente soy de un pueblo de la provincia, Los Palacios. Empecé a jugar en el polideportivo del pueblo y la verdad es que no había equipos de mi edad, así que siempre tenía que jugar con chavales mayores, concretamente con los de la generación de mi hermano Edu, que me saca dos años.
Ahí fue donde empecé a jugar al fútbol, en un campo de tierra de albero, y la verdad es que mis primeros recuerdos relacionados con este deporte están precisamente allí.
Llegó a jugar en equipos como el Real Zaragoza, Osasuna, Leganés, Celta, Villarreal, Sevilla y Córdoba antes de llegar al Elche, además de jugar en las categorías inferiores de la selección española, ¿cómo fueron esas etapas?
Por trabajo, mi padre tuvo que trasladarse a vivir a muchas ciudades, ya que trabajaba para una empresa dedicada a la construcción de carreteras y autopistas por toda España. Vivimos en Almendralejo, La Coruña, San Sebastián… Después, cuando la empresa quebró, nos pilló en Logroño y allí fue donde nos quedamos a vivir.
Empecé a jugar al fútbol en el colegio Jesuitas de Logroño y, a partir de ahí, jugando con la selección riojana, fuimos a disputar un torneo a Zaragoza. Allí me vieron los ojeadores y decidieron ficharme. Tuve además la suerte de coincidir con el sobrino de Manolo Villanova, histórico entrenador del Zaragoza, que ya me tenía visto porque acudía a ver a su sobrino. Eso facilitó que acabara firmando por el club.
Me marché con 16 años a Zaragoza y tuve la suerte de debutar muy pronto en Primera División, con tan solo 17. Comencé en el juvenil de División de Honor, pero se lesionaron muchos jugadores tanto en el filial como en el primer equipo, fui subiendo escalones y acabé debutando muy joven.
Estuve varios años entre el filial y el primer equipo, y fue una experiencia muy bonita. Después pasé por Osasuna, Leganés, Celta de Vigo, Villarreal, Sevilla y Córdoba, hasta llegar finalmente al Elche.
¿Cómo se produce su fichaje por el Elche CF?
Yo firmé por el Sevilla después de salir del Villarreal, con un contrato de dos años. El primer año me salieron muy bien las cosas, fue una etapa muy positiva, pero al final de la temporada sufrí una lesión de pubis con una hernia inguinal. Tuve que operarme y empezamos la siguiente temporada con ese proceso de recuperación. Estaba jugando poco, saliendo a ratos, porque todavía no me encontraba bien. En diciembre me llamó el Córdoba para irme cedido. Mi intención era ir a un equipo de Segunda División para recuperar la forma que había mostrado el año anterior, cuando había marcado 15 goles en Primera.
Cuando regresé del Córdoba, el Sevilla me comunicó que no contaba conmigo, a pesar de que todavía me quedaban dos años de contrato. Me plantearon rescindir y estuve apartado junto a otros cuatro compañeros, haciendo toda la pretemporada por nuestra cuenta. Fue una situación dura y difícil. Ahí recapacité y pensé que, si me quedaba allí, mi carrera deportiva podía acabarse. Yo lo que quería era jugar.
Entonces surgió la posibilidad del Elche, que estaba construyendo un proyecto ambicioso para intentar ascender a Primera División. Era uno de los grandes candidatos, fichó a muchos jugadores para dar ese salto y ahí estuve dos años.
¿Cómo recuerda su debut con la camiseta franjiverde y qué significó para usted?
Lo primero que me sorprendió fue el día de la presentación. Fue una puesta en escena espectacular, muy al estilo americano. Montaron pantallas gigantes en el estadio, hubo incluso un concierto, ahora mismo no recuerdo de qué cantante, y prácticamente estaba todo el campo lleno. Fue una presentación impresionante y me sorprendió muchísimo.
Yo ya conocía Elche porque mi hermano mayor, Edu, había jugado allí, así que conocía la ciudad y sabía cómo era la afición. Pero aun así, la acogida que tuvimos todos los jugadores que llegamos fue increíble. El día del debut lo viví como cualquier estreno: con nervios, con responsabilidad y con la presión lógica de un proyecto nuevo en el que todos queríamos hacer las cosas bien.
En su primer año fue el máximo goleador del equipo con 15 dianas, ¿cómo vivió aquella temporada?
Fue una temporada convulsa y atípica. Se había confeccionado un equipo para ascender, con futbolistas importantes como Jorge Otero, que venía del Atlético de Madrid e incluso había sido internacional con España; Roberto Acuña, Djorovic, Juan Carlos o Dani Mallo, entre otros. Sobre el papel había una plantilla muy potente, pero los resultados no terminaron de llegar. Fue una decepción porque todos esperábamos que el equipo estuviera arriba y peleando por el ascenso.
A nivel individual sí fue una buena temporada. Marqué 15 goles y, además, tuve la suerte de coincidir con Nino. Con él me entendía perfectamente dentro del campo. Disfruté muchísimo jugando a su lado. Solo con mirarnos ya sabíamos lo que iba a hacer el otro. Esa conexión fue especial y, pese a la decepción colectiva, guardo un gran recuerdo de aquella etapa.
¿Qué cree que le faltó al equipo para lograr el ascenso a Primera en esos dos años?
En el segundo año, a nivel de juego, de fútbol y de plantilla, creo sinceramente que teníamos un equipo muy bueno y muy compensado. Era un conjunto que, personalmente, considero que jugaba muy bien, con alternativas en todas las posiciones. De hecho, empezamos la temporada fenomenal, situados en los puestos altos de la clasificación. Pero llegó un momento en el que las cosas empezaron a cambiar.
Yo creo que se fue ensuciando todo lo que había dentro del vestuario. Teníamos una plantilla muy unida, todos estábamos ilusionados con lograr el ascenso, pero por unas circunstancias o por otras, no guardo un buen recuerdo de ese segundo año ni del tramo final de temporada.
Recuerdo que llevaba 12 goles y era el máximo goleador del equipo. El entrenador, sinceramente, no sé por qué motivo, me apartó de las alineaciones. A partir de ahí, después de haber estado entre los dos o tres primeros, el equipo empezó a bajar. El técnico empezó a ver fantasmas donde no los había y creo que perdimos una oportunidad muy importante de haber ascendido a Primera División.
¿Cuál fue el momento más especial y, por contra, el más complicado en el Elche?
El momento más especial fue la llegada. Cuando fichas por un club y aterrizas en una ciudad nueva, ese primer día siempre es especial. Recuerdo que había muchísima ilusión alrededor del proyecto y, después de mi primera temporada, en la que marqué 15 goles, el club me eligió como imagen para la campaña de captación de socios del segundo año. Me sentí muy agradecido porque eso significa que valoraban el trabajo que había hecho. Te sientes reconfortado al ver que el club confía en ti.
En cambio, el momento más complicado fue precisamente ese segundo año por todo lo que ocurrió. Es una situación de la que no guardo buen recuerdo y me quedó esa espinita clavada, porque estoy convencido de que, si todo hubiese seguido como durante la primera vuelta, teníamos equipo para ascender.
Siempre que pienso en el Elche tengo clarísimo que, de no haberse producido todos aquellos problemas con el entrenador, habríamos subido a Primera. Yo creo que Nino y yo formábamos una dupla muy importante. De hecho, aquel año yo llevaba 12 goles hasta diciembre, cuando quedé apartado, y Nino terminó siendo el máximo goleador de Segunda División. Con él me entendía fenomenal. Creo que durante mucho tiempo no hubo en el Elche una pareja de delanteros como la que formábamos nosotros. Nos compenetrábamos muy bien y los números estaban ahí para demostrarlo.
¿Cómo se produce su salida al Hércules, el eterno rival?
La situación con el Elche no era buena, el club decidió no renovarme. En ese momento me comunicaron que no iba a continuar y apareció la oferta del Hércules, que estaba peleando por ascender a Segunda A. Se pusieron en contacto conmigo y me ofrecieron la posibilidad de seguir compitiendo. Estuve allí dos años.
¿Llegó a entender las críticas de la afición ilicitana?
No, porque nunca pude expresar públicamente la realidad de lo que había pasado. Creo que desde dentro del club se intentó tergiversar lo sucedido aquella temporada y al final el perjudicado fui yo. Si uno analiza fríamente mis dos años en el Elche, creo que cualquier delantero de Segunda que marque 15 goles una temporada y 12 la siguiente sería un jugador al que cualquier equipo querría mantener.
Yo salí por la puerta de atrás y estoy convencido de que, si hubiese jugado toda la segunda vuelta de aquel segundo año, habría terminado máximo goleador, como hizo Nino, o habríamos firmado números de ascenso.
Con el paso del tiempo, uno entiende que la carrera del futbolista debe seguir. Me fui al Hércules porque era el equipo que me ofrecía un contrato y me daba la posibilidad de seguir jugando. Si el Elche me hubiese ofrecido continuar, me habría quedado encantado. Estaba muy a gusto en la ciudad. Mi hijo jugaba en las categorías inferiores del club, me había comprado un piso allí y mi intención era seguir.
¿Cómo recuerda los derbis disputados en su época?
No fueron agradables, fueron partidos muy difíciles de gestionar a nivel personal. Yo seguía viviendo en Elche. Mis hijos estudiaban allí, mi familia estaba asentada y no fue fácil.
Recuerdo especialmente un día antes de un derbi en el Martínez Valero. Mi hijo, que jugaba entonces en el Elche, llegó a casa y me dijo: “Papá, en el campo han puesto una pancarta que dice: ‘Moisés, te espera la horca’”. Escuchar eso de boca de tu hijo fue muy duro. Si aquello llega a ocurrir ahora, imagínate. Pero al final uno salta al campo para defender al equipo en el que está. Fueron semanas complicadas.
Eso sí, siempre estaré agradecido a los compañeros de mi hijo y a sus padres, porque me trataron con muchísimo respeto y educación. Al final, el fútbol es fútbol, y muchas veces hay situaciones que desde fuera cuesta entender.
Pese a haber estado tanto en el Hércules y en el Elche, si tuviera que decidirse por uno, ¿con cuál se quedaría y por qué?
Sinceramente, considero que mi etapa futbolística en el Elche fue buena, muy buena. Pero si me remito al tramo final de mi paso por el Elche, fue una etapa que me dejó decepcionado por muchas personas que estaban dentro del club. Sinceramente, sentí que me vendieron. Muchas veces, la gente que está dentro de una entidad no representa realmente lo que significa ese club.
Mi etapa en el Hércules, en cambio, fue muy bonita y guardo un recuerdo muy positivo de su afición. Al final, uno siempre se queda con ese tipo de sensaciones.
¿Quién fue el mejor jugador con el que compartió vestuario en el Elche CF?
Sin ninguna duda, Nino. Creo que era un jugador diferencial. Ha sido uno de los delanteros con los que más cómodo me he sentido jugando. Nos entendíamos a la perfección dentro del campo. Hubo muy buenos futbolistas durante mi etapa en el Elche, pero si tengo que quedarme con uno, sería con él.
A lo largo de su trayectoria, ¿cuál ha sido el mejor futbolista al que se ha enfrentado en un terreno de juego?
Por historia y por lo que significaba, sin duda alguna, Diego Maradona. Tuve la suerte de enfrentarme a él el día de su debut en Sevilla, cuando yo estaba en el Real Zaragoza. Era el mejor jugador del mundo y aquel día fue algo espectacular. Para mí ha sido un futbolista absolutamente diferencial, no solo por su calidad, sino por todo lo que generaba alrededor. Cada vez que pisaba un campo, creaba una expectación enorme.
Además, el fútbol de aquella época era muchísimo más agresivo que el actual. No se protegía tanto a los jugadores de calidad como ahora. Basta con ver imágenes de su etapa en Italia o en el Barcelona: recibía entradas durísimas que hoy serían expulsión directa. Eso hace todavía más grande lo que consiguió. Para mí, es el jugador más importante al que me he enfrentado.
¿Mantiene relación con antiguos compañeros del Elche y sigue la actualidad del club?
Es complicado mantener un contacto constante cuando has pasado por tantos equipos. Yo estuve en catorce clubes y evidentemente no hablas a diario con todos. Pero sí ocurre algo bonito cuando vuelves a ver a un excompañero del Elche, es como si el tiempo no hubiese pasado.
Mantengo buena relación con compañeros como Raúl Ivars, Jorge Otero, Unai Vergara, Jesús Unanua e Igor Tasevski. Con Jesús Unanua, por ejemplo, tengo una relación muy estrecha porque coincidimos en cuatro equipos: Leganés, Elche, Villarreal y Osasuna. Nuestras familias han crecido juntas dentro del fútbol y seguimos teniendo una relación muy cercana. También mantengo mucho contacto con Unai Vergara y con Jorge Otero. Recuerdo también con mucho cariño al difunto Luis Gil, con quien tenía una relación excelente.
Y no puedo dejar de mencionar a Gaspar, que fue delegado del equipo y falleció el año pasado. Era una persona fundamental dentro del club. Conseguía unir al vestuario, transmitir el sentimiento del Elche y hacer que todos nos sintiéramos parte de algo especial. Tenía un orgullo enorme por representar al club y ese tipo de personas son imprescindibles en cualquier equipo de fútbol. Son quienes realmente construyen la identidad de una entidad.
¿Qué valoración hace de su etapa en el Elche CF y que ha significado para usted vestir la camiseta franjiverde?
La verdad es que, a nivel deportivo, no se cumplieron los objetivos con los que llegué al club. Siempre me hubiese gustado haber podido vivir un ascenso, porque para eso vine. Esa fue siempre mi ilusión y, sinceramente, me quedó la espinita clavada, sobre todo por lo ocurrido en ese segundo año.
Aun así, la valoración general y la experiencia fueron muy buenas, porque al final en la vida no todo es bonito y también de las situaciones difíciles se aprende. Recuerdo con mucho cariño a mucha gente que conocí fuera del fútbol y que me brindó un afecto enorme. Me dieron una visión completamente distinta, alejada de lo que muchas veces supone la rivalidad entre el Elche y el Hércules CF.
Me quedo con eso. El recuerdo que tengo del club es muy bueno, más allá de las personas que en aquel momento lo dirigían.
Para terminar, ¿qué mensaje le gustaría mandar a la afición del Elche CF y cómo le gustaría que Moisés García fuera recordado en la historia del club?
Sé que es muy difícil cambiar la opinión de la gente con el paso del tiempo. Pero lo que sí puedo decir con total tranquilidad es que, desde el primer partido hasta el último de los 79 que disputé con la camiseta del Elche, defendí ese escudo con absoluta entrega.
Desde el primer día hasta el último lo di todo por esa camiseta, como si fuese mía. Eso es lo que me gustaría que la gente recordara: que, independientemente de todo lo que ocurrió después, siempre fui un profesional comprometido y defendí al Elche con la máxima honestidad, respeto y dedicación".
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