Datos biográficos
FERNÁNDEZ GIMÉNEZ, Ignacio (Planola, 1-II-1934).
Biografía escrita por su hija, Iluminada Fernández Jaén
"Nació el 1 de febrero de 1934 en Planolas (Gerona). Su padre, carabinero de profesión y natural de Parla (Madrid), y su madre, ama de casa, procedente de Pilar de la Horadada, se habían instalado en Planolas en 1932 por el destino laboral del padre. En el pueblo había pocos niños, por lo que todos estaban muy unidos. Los recuerdos de esa primera etapa de su vida incluyen las bajadas al río para coger truchas y los juegos por la calle.
Permaneció en el pueblo hasta los seis años, cuando finalizó la Guerra Civil. Recuerda vivir la entrada de los nacionales en Planolas, que llenaron el pueblo de vacas y repartieron chocolatinas a los niños, una imagen que conserva en su memoria como si hubiera ocurrido ayer.
Tras salir de allí, la familia se trasladó a Madrid, donde su padre permanecía preso en la cárcel de Alcalá de Henares. Antes de cumplir un año en la capital, se mudaron a Elche, a la casa de la abuela materna, junto con su madre y su hermano. Ignacio tenía entonces 8 años. Mientras tanto, su padre había sido trasladado a la presa de Alberche, condenado por ser republicano y pertenecer al batallón bajo las órdenes del teniente coronel Rojo. Cuando fue liberado, acudió a buscar a su familia. Ese reencuentro marcó los años más felices de la vida de Ignacio, al estar los cuatro juntos nuevamente. Su padre empezó a trabajar en la fábrica de Ripoll, donde gestionaba una prensa para fabricar suelas, y en sus ratos libres les enseñaba cultura general a él y a su hermano.
Esa felicidad terminó pronto. Tres años después de reunirse con ellos, el 25 de febrero de 1946, su padre fue detenido, acusado de haber comprado un sello del Socorro Rojo. Durante tres días, su madre e Ignacio, que tenía 12 años, acudieron al cuartel de la Guardia Civil para llevarle comida. El tercer día, una vecina les informó de que probablemente ya no estaba con vida: había testigos que aseguraban haber escuchado cómo le daban una paliza para que confesara, aunque él lo negaba todo.
(Véase la biografía de Iluminada Giménez).
Los años siguientes fueron muy duros. Se quedaron sin apoyo económico, y en casa de la abuela no recibían ayuda. El hambre los obligó a trabajar en lo que podían. Ignacio recuerda acudir al huerto de Navarro, donde en un altillo de la cocina separaban los huesos de los dátiles de la pulpa, que la dueña vendía para hacer café. Así lograban ganar unas pocas pesetas y contribuir a la economía familiar. Más tarde, entró a trabajar en la fábrica de Bonastre, ayudando al mecánico a montar y desmontar máquinas. Un accidente con una polea casi le cuesta un brazo; pasó un año de baja, pero logró salvarlo, aunque perdió fuerza, por lo que fue destinado a realizar adornos.
A los 17 años, la vida de Ignacio y su familia cambió. Tanto él como su hermano comenzaron a trabajar en la droguería de don Emilio, en la plaza de Abastos, nº 17. Su madre, por su parte, pasó a gestionar la pensión situada en la parte superior del establecimiento, donde también se trasladaron a vivir. Fue entonces cuando se abrió un nuevo horizonte para la familia. Ignacio y su hermano ingresaron en la banda municipal de música, dirigida entonces por don José Martí: su hermano tocaba el fagot y él, el saxofón.
Durante esa etapa, tenían relación con diversas compañías de teatro que visitaban la ciudad. Ignacio recuerda especialmente a Alfonso del Real, quien, cuando se hospedaba en la pensión, solía llevarlo consigo a los ensayos. Sin embargo, nuevamente la tragedia golpeó a la familia: su hermano, con solo 26 años, sufrió una insolación mientras arreglaba un terreno en el campo y falleció a los quince días. Su muerte causó gran impacto en la ciudad, y el entierro fue muy comentado: el féretro fue llevado en coche de caballos y acompañado por la banda de música.
Tres años después de la muerte de su hermano, Ignacio contrajo matrimonio con Vicenta. Se instalaron en el barrio de La Rata, siempre acompañados por su madre, que nunca se separó de él. Allí nacieron sus tres hijos: Iluminada, Vicente y José. Su vida se repartía entre el trabajo y los ensayos de la banda, que en esa época se celebraban dos veces por semana, además de los conciertos y procesiones de los domingos.
Años más tarde, junto con otra persona, montó su propia droguería frente al Mercado Central.
En 1997, tras la desaparición de la banda municipal, Ignacio, con el apoyo del alcalde Diego Maciá, fundó la Asociación Banda de Música Ciudad de Elche, que asumió los actos oficiales de la ciudad. La agrupación se mantuvo activa hasta la llegada del Partido Popular al gobierno municipal. Este capítulo de su vida, aún pendiente de desarrollarse en un artículo con documentación, demuestra que, aunque ya no existan ejecuciones como la que sufrió su padre, Ignacio también fue castigado por ser socialista".
Nuestro agradecimiento a su hija, Iluminada Fernández Jaén
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