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Esquitino Marsal, Miguel (Michele Schettino Marsala)

Enviado por Salvador Soler… el
Datos biográficos
Fecha de nacimiento
1811
Lugar de nacimiento
Trecchina, Nápoles
Lugar de muerte
Elche
Profesión
Caldereros

LOS ESQUITINO Y YO

A mi padre

INTRODUCCIÓN. 

Hace unos años tuve una conversación con una muchacha de  apellido Esquitino. Le pregunté si conocía el origen de su apellido, a  lo que contestó que procedía de unos pescadores italianos que se  asentaron en Tabarca. Otro Esquitino me refirió lo mismo unos  meses después, si bien éste me confesó que había convertido los  pescadores en piratas para impresionar a su novia.  

Sin duda ambos se referían al grupo de genoveses rescatados  de la isla de Tabarka en Túnez en el s.XVIII y que efectivamente  fueron establecidos en la Isla Plana, frente a la costa de Santa Pola,  que rebautizaron con el nombre de Nueva Tabarca.  

Esta creencia, muy extendida, de que nuestros Esquitino formaban parte de aquel contingente, no es cierta. Pero no por ello,  su origen, su historia, deja de despertar interés.  

Los Esquitino, los nuestros, no eran genoveses sino  napolitanos; y no eran pescadores sino caldereros. Vinieron y se  asentaron en España junto a muchos de sus paisanos en un contexto  histórico peculiar. 

Este trabajo no pretende profundizar en los motivos de esta  migración, pronto comprobaréis que se trata de un modesto estudio  familiar; pero hay que dejar consignado que este fenómeno fue  extraordinario, que afectó no sólo a España sino a un buen número  de países, y que ha sido objeto de un estudio muy pormenorizado por  parte de avezados historiadores.  

Debo por último testimoniar mi agradecimiento a uno de ellos,  Bartolomé Vila Pastor, autoridad en la materia, sin cuya colaboración  no hubiera podido culminar este trabajo.  

S.S.C

Cuando uno indaga en el pasado, descubre personajes y  eventos de los que conviene dejar testimonio por cuanto escapan de  lo cotidiano. Tal es el caso de mi antepasado Miguel Esquitino  Marsal, persona del que, junto a su hermano Nicolás, descienden  prácticamente todos los Esquitino de Elche. 

Miguel Esquitino Marsal se llamaba en realidad Michele  Schettino Marsala. Nació en 1811 en Trecchina, un pueblo de la  provincia de Potenza en el entonces soberano Reino de Nápoles. En  esta comarca la actividad económica principal es la elaboración  artesanal de utensilios de cobre para los hogares (cubiertos, platos,  bandejas, recipientes) y para las iglesias (cálices, copones y sagrarios). En esto consistía el oficio de Calderero, y a esto se dedicaba mi Michele.  

Poco antes de su nacimiento tuvo lugar la invasión napoleónica  del Reino de Nápoles. Napoleón derrotó al ejército napolitano, pero  encontró una férrea resistencia en el pueblo llano, marcadamente  conservador y receloso de las modernidades francesas. Surgió así el  bandolerismo (briggantaggio) como forma de lucha contra Napoleón. Favorecidos por el pueblo, los bandoleros emboscaban a los  franceses en los caminos, hostigaban su retaguardia y cortaban sus  líneas de suministros. Finalmente, los franceses se retiraron, pero el  bandolerismo no desapareció, había nacido con vocación de  permanencia. Los bandoleros perdieron pronto el apoyo del pueblo, pues sin franceses a alguien habían de asaltar. La falta de seguridad, el deterioro social, la hambruna y una epidemia de fiebres obligaron a muchos a emigrar. Algunos lo hicieron a España, fue el caso de  Michele Schettino.  

Corría el año 1827 cuando Michele Schettino embarcó en el  Bergantín napolitano “El Católico” rumbo a España. Antes hubo de  pedir el correspondiente permiso en la oficina consular española en  el Reino de Nápoles, donde su “Michele” se convirtió en “Miguel” por mor de la castellanización que llevó a cabo el funcionario de turno. Su apellido fue respetado, aunque no le duraría mucho. El bergantín  zarpó del puerto de Maratea en Nápoles, y tras realizar algunas  escalas arribó al puerto de Alicante en el mes de julio. Desde allí,  Miguel marchó a Elche. 

¿Vino a Elche por primera vez? No puede afirmarse con  rotundidad. Yo no descarto la posibilidad de que ya nos hubiera visitado. En primer lugar, me sorprende que viniera directamente a  nuestra ciudad desde un lugar recóndito como Trecchina. Por otra  parte, era costumbre entre los caldereros solteros realizar expediciones fuera de Nápoles (a Francia o a España) donde  permanecían largas temporadas, para regresar a su tierra con el  producto de su trabajo. Tal vez fuera el caso de Miguel, o tal vez tuvo  noticia de la bondad de nuestra ciudad por paisanos que vinieron  antes que él (hay otros apellidos napolitanos documentados en Elche como Diciena o Domarco).  

Pero lo indiscutible es que llegó y también que no lo hizo en  buen momento. No bien se había establecido cuando estalló en  España la primera Guerra Carlista (ya sabéis: muerto Fernando VII  le sucedió su hija Isabel, pero el hermano del rey, Carlos, atribuyéndose mejor derecho la lio parda). El gobierno dispuso la  movilización de los quintos y aprobó un impuesto extraordinario para  financiar la guerra.

Y hete aquí que Miguel, que apenas se había inscrito en el  padrón municipal (donde su apellido fue reconvertido definitivamente en Esquitino), fue llamado a filas y también se le giró el impuesto.  Pero este antepasado mío era de naturaleza contestataria y, disconforme, elevó una queja alegando que él no era español sino  napolitano, y que por tanto no le correspondía combatir ni contribuir  al esfuerzo de guerra. Las autoridades atendieron sus razones en cuanto a lo primero y le excluyeron de la lista de quintos, pero no le  exoneraron del impuesto (ya veis, la pela es la pela). Haciendo gala  de su tozudez se negó a pagar el impuesto y forzó a la administración  a incoar un expediente de apremio. Adeudaba 35 maravedíes con 32 reales, pero atendiendo al “recargo” a que se refiere el requerimiento  que se le dirigió a saber en qué quedó la cosa (Ríete tú de SUMA).  

Superada esta singular bienvenida que España le dispensó,  Miguel Esquitino se adaptó maravillosamente a su nuevo hogar. Elche tenía entonces unos 15.000 habitantes, había superado la  guerra napoleónica y casi se había restablecido de los estragos de la  fiebre amarilla; en la ciudad surgía un floreciente negocio (la alpargata) y no faltaba trabajo para nuestro animoso calderero. 

No he conseguido encontrar el acta de su matrimonio, pero sí  sé que se casó con una muchacha santapolera de origen belga, doña Teresa Martínez Alarcón, con quien tuvo cuatro hijos, Ginés, Jayme,  Miguel y José. También sé que tuvo un hermanastro, Nicolás  Esquitino, que se estableció en el Raval.  

Lo último que pude averiguar es que vivía con su mujer e hijos en la calle Puerta de Alicante.

Ginés fue el primogénito del matrimonio Esquitino-Martínez. Yo  y otros (Esquitinos o no) descendemos de él en línea recta. Me apliqué con entusiasmo a averiguar la fecha de su  nacimiento. Hube de descartar los libros del Registro municipal  porque Ginés nació antes de 1840, año en que el Ayuntamiento  comenzó a registrar los nacimientos. Me concentré entonces en los  archivos de las parroquias ilicitanas, pero en ninguna de ellas  encontré su partida de bautismo. Sopesando la posibilidad de que  hubiera sido bautizado fuera de Elche me inscribí en la asociación  Raíces del Reino de Valencia y consultar así su magnífica base de  datos, pero ni rastro del bautismo de Ginés Esquitino. Ya me disponía de desistir cuando, gracias a un buen amigo, hallé por fin una copia de la partida en el archivo diocesano de Barcelona. El documento certifica que Ginés bue bautizado en la  basílica de Santa María de Elche. Que no encontrara aquí la partida se explica fácilmente (casi toda la documentación de Santa María se  perdió durante los episodios de febrero de 1936); pero ¿por qué se  encontraba en la diócesis de Barcelona? Pude constatar que la  partida de bautismo formaba parte de una valija de correspondencia  entre el Viceconsulado de Nápoles de Alicante y el Consulado General de este país en Barcelona. Sin duda, los Esquitino tramitaron  algún tipo de solicitud ante las autoridades napolitanas y se les  requirió la aportación de las partidas de nacimiento de sus hijos. Cuando en 1861 el Reino de Nápoles fue incorporado a la Italia  unificada, el archivo documental del consulado fue depositado, por  algún motivo, en la diócesis de Barcelona. 

Tengo una foto de la carátula de la carpetilla donde se hallan  las partidas de nacimiento. Redactada en italiano se refiere a Michele  Schettino como 

(sin duda en  referencia al Reino de las Dos Sicilias).

Y dispongo igualmente de su partida de bautismo: 

Pues bien, ahora puedo afirmar que Ginés Esquitino nació el  25 de agosto de 1834 y fue bautizado al día siguiente. Creció en el  domicilio paterno en la calle Puerta de Alicante, pero acabó instalándose en el Barrio de San Jerónimo (un grupo de casas que  había entonces donde hoy se ubica el Centro de Salud del Raval).  Aprendió y ejerció con éxito el oficio de su padre, el de calderero, que  transmitió a su vez a Ginés, su hijo pequeño. 

Contrajo matrimonio en 1856 con Vicenta Pérez, con quien  tuvo, que yo sepa, cuatro hijos, Teresa, Vicenta, Manuela y Ginés.  En el padrón municipal de 1908 figura inscrito, con 74 años (edad  muy respetable para la época) junto a su hijo Ginés y la esposa de  éste.  

Mi ancestro directo es Manuela Esquitino Pérez, mujer, según  dicen, de extraordinaria belleza. Manuela se casó con José García  Castaño, labrador de la pedanía de Huertos y Molinos (hoy absorbida 

por el caso urbano). Tuvieron siete hijos: (aquí, en el padrón de 1910,  figuran todos menos Ginés que aún no había nacido): 

Y en una foto, tomada en torno a 1918, aparecen todos: En el centro, sentado, Ginés García Esquitino, asesinado  durante la Guerra Civil, y a su diestra Josefa García Esquitino, mi  abuela. 

 

 

 

 

Huérfanos de padre y madre los pequeños de los García Esquitino quedaron a cargo de familiares. Ginés (Gineset) fue criado  por su prima Antonia Vaello Esquitino. Conservo copia de una carta 

que Ginés le remitió desde el frente poco antes de morir: Queridísima mamá, comienza escribiendo, para asegurarle seguidamente que  todo va bien y que pronto regresará a casa.  

Este descubrimiento me produjo mucha satisfacción, al  comprobar que la historia de mi familia entronca con la de dos buenos  amigos de juventud (Carlos Sempere y Antonio Vaello). 

Josefa García Esquitino, mi abuela, quedó al cuidado de su tía  Teresa Esquitino.  

Con el tiempo “Pepica” contrajo matrimonio con un tenor  aficionado, descendiente de una familia de chocolateros de Alicante,  y de nombre Salvador. El matrimonio tuvo cuatro hijos, Rosa,  Manuela, Teresa y Salvador. 

Rosa Campos, la mayor se casó con  Vicente Soler Guirau, de cuya unión nació el que suscribe. Pero ella merece su propia historia. 

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Termino con una reflexión que me produce cierta tristeza. Es  evidente que nuestro Michele Schettino hablaba napolitano, una  lengua hermana del italiano, pero con identidad propia. En este  idioma se han escrito libros y compuesto muchas canciones (sin duda  os sonará O sole mío, Torna a Surrento o Santa Lucía). No puedo  dejar de preguntarme en qué momento, en qué generación, perdimos  este tesoro.  

Elche a 5 de agosto de 2021. 

Salvador Soler Campos.

 

Comments

Subido por Ana Lorenzo (no verificado) el Jue, 25/04/2024 - 21:44

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En primer lugar mi enhorabuena por tu investigación.

Yo soy descendientes de otro calderero italiano con nombre de nacimiento Pasquale Alberti, y castellanizado como Pascual. El nacimiento de Pasquale fue aproximadamente en 1805, pero no conseguí averiguar como viajó ni por qué acabo en Galicia. Si me puedes dar alguna recomendación para mi investigación te lo agradezco

En calanda teruel aparece en un registro creo que Joaquin Esquitino de oficio calderero me parece curioso mi abuela nació allí y se llamaba Florentina Esquitino Gil

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