Coral Ilicitana (julio 1939). En la situación autócrata de Elche, gracias al esfuerzo personal del maestro Pascual Tormo Pérez, nació la Coral Ilicitana bajo la presidencia de Manuel Torres Jiménez, en la segunda quincena del mes de julio de 1939. Recuperó el local del Ateneo J. Anselmo Clavé, que heredó por tradición orfeónica del patrimonio musical de cuantos coros le precedieron. Inicialmente y con la indumentaria del momento, tuvo como principal objetivo divulgar los himnos y canciones exigidas por aquel entonces, ya que por motivos de fuerza mayor, tuvo que estar bajo la tutela de la Obra Sindical “Educación y Descanso”. La Obra Sindical “Educación y Descanso” organizó varias veladas artísticas, destacando la del sábado 10 de mayo de 1941, en el rebautizado teatro Kursaal, que pasó a llamarse Gran Teatro, la zarzuela del maestro Sorozábal, La del Manojo de Rosas. La interpretación fue un éxito de los aficionados locales bajo la dirección musical y artística de los señores Tormo y Morales, respectivamente, con el siguiente reparto: Ascensión, Anita Legidos; Dª Mariana, Elvira Buígues; La Fisga, Elisa Brufal; Joaquín, Vicente Clavel; Ricardo, Vicente Soler; Capó, Paco Valero; Espasa, Sergio Peraile; D. Pedro, Paco Guilabert y el vendedor de helados, Paquito Pastor, entre otros. Al finalizar la zarzuela, Antonio Orts interpretó el Golondrón de la zarzuela Maruxa. Los artistas eran de Coral Ilicitana pero no podía figurar su titularidad por estar bajo los auspicios de la Obra Sindical. La coral agrupaba en su seno a los viejos cantores de los orfeones desaparecidos y los jóvenes que solicitaron su ingreso. En el año 1941, en el Salón de Actos del Ayuntamiento, celebraron la primera Representación de la Festa, después de terminada la guerra, bajo la acreditada dirección de Pascual Tormo, que era maestro de ambas corporaciones. A partir de entonces, se nutriría la Festa o Misterio de Elche, de la selección de cantores de la Coral Ilicitana. El 5 de febrero de 1943, la Coral Ilicitana alcanzó un gran éxito en el Gran Teatro, representando la zarzuela del maestro Sorozábal, La Tabernera del Puerto, con los siguientes intérpretes: Marola, Rosarito Surra de Garay; Abel, Amparito Salas; Antogua, Blanquita Salas; Juan de Eguía, Francisco Guilabert; Leandro, Sixto Marco; Chinchorro, Sergio Peraile; Ripalda, Paco Valero; Simpson, Antonio Orts y Verdier, Paquito Pastor. Director musical Pascual Tormo y artístico, Ubaldo Juan y como apuntador Ernesto Lozano. El 24 de noviembre de 1944, para celebrar los actos en honor a la Patrona de los Músicos, se presentó un acontecimiento artístico en el Gran Teatro. En él se presentó al nuevo director de la Banda Municipal, José Martín Rodríguez. Tras el concierto de la banda la Coral Ilicitana bajo la dirección del Sr. Tormo y Ubaldo Juan, representaron Ecos del Turia de Giner y la zarzuela La Marcha de Cádiz. Al llegar el otoño de 1946, se produjo, por disensión de la Directiva y el maestro Pascual Tormo, la dimisión del director de la Coral Ilicitana. Por este motivo, cerca del mes de noviembre, la Junta Directiva tuvo que pedir por favor a José Martín, director de la Banda Municipal, que preparara y dirigiera la masa coral en las fiestas de Santa Cecilia. El 24 de noviembre a las nueve de la mañana tuvo lugar en Santa María una misa solemne, en la que la masa coral interpretó, a gran orquesta, la Pontifical de Perossi. Presidió el acto religioso la junta de la Coral Ilicitana con una nutrida representación de veteranos músicos y un público numeroso. Durante el ofertorio, el tenor Vicente Clavel cantó la plegaria Los tres amores y una vez finalizado el Santo Sacrificio se organizó la procesión en honor de la Patrona Santa Cecilia, cuya imagen fue trasladada al domicilio de la coral con acompañamiento de músicos y cantores. A las 12.30 del medio día, se trasladaron al Gran Teatro, donde un selecto público llenaba el local. La Banda Municipal y la Coral Ilicitana, bajo la dirección de José Martín dieron un concierto admirable. El director recibió muchísimas felicitaciones por lo que el presidente de la coral, José Agueda le ofreció la plaza vacante de director. El 18 de diciembre, José Martín se hizo cargo de la dirección de la Masa Coral y coordinó sus proyectos con los de la Banda Municipal. El 14 de febrero de 1947, el grupo artístico de la Coral realizó una función de teatro valenciano en el Ideal Cinema, a beneficio de la Cofradía La Verónica. En primer lugar pusieron en escena el juguete cómico original de Manuel Soto Lluch, Als Bous de Castelló y completaron la velada con la obra La Embolá. Se prodigaban los ensayos en la Coral Ilicitana y el 12 de junio, presentaron en el Gran Teatro la función de zarzuela y teatro valenciano a beneficio de la Coral, bajo la dirección de José Martín y Julio Bravo. Primero con una sinfonía, después con la comedia dramática de R. Tomás Sánchez, Les últimes Flors, el sainete de Francisco Ramos y Anselmo C. Carreño y música de Pablo Sorozábal, La del Manojo de Rosas.
Tras la dimisión como director de la coral de Pascual Tormo, que a su vez era director del Misteri, los cantores de la coral que a la vez cantaban en la Festa, celebraban los ensayos en casa del Sr. Tormo, pero este grupo, también cantaban motetes y misas particularmente, cosa que la Junta de la Coral no veía con buenos ojos. Hasta que llegó un día, en las fiestas de San Juan, cuando en la iglesia del mismo nombre cantaron la Pontifical de Perossi, no pudo pasar por alto esta nueva infracción y la directiva optó por amonestar por escrito a cada uno de los componentes del grupo por desobediencia y quitarles la posibilidad de conseguir el contrato, ya que formaban una coral que no permitían los estatutos de la sociedad. El resultado fue que los cantores aludidos, al recibir aquella sanción por escrito, tomaron la decisión de contestar con el silencio y la ausencia definitiva en la Coral Ilicitana, optando por consolidar el grupo que venía ensayando en casa de Tormo. Al crecer este grupo, se trasladaron a un local del hermano del director, situado junto a la ladera del Vinalopó y llamado “El Cortijo”. En las fiestas de agosto este grupo fue bautizado con el nombre de “Capella del Misteri”. En estas fiestas, el sábado 16, la Coral Ilicitana representó en el Parque Municipal la zarzuela La del Manojo de Rosas y además preparaban las comedias en valenciano Tot a Perra y Als Bous de Castelló, que pusieron en escena el 2 de septiembre en el Ideal Cinema. Las fiestas en honor a Santa Cecilia se celebraban todos los años, y en el 1947, fueron los días 21, 22 y 23 de noviembre. El 21, el disparo de bombas anunció el comienzo de los festejos. Por la noche se celebró una velada en el Gran Teatro en la que actuó en primer lugar la Banda Municipal dirigida por José Martín. En segundo lugar lo hizo la Coral Ilicitana, con el mismo director, con una zarzuela con letra de Juan J. Lorente y música del maestro Serrano Los de Aragón. Terminada la función se procedió en la puerta de la coral a obsequiar a su Patrona con una Serenata, y para finalizar se disparó una palmera de fuegos artificiales. El 22, sábado, se realizó una velada literario-musical en el local de la coral, en la que la masa coral interpretó Con Aire, L’Ampurdá, el Himno a Elche y a Valencia. El 23, domingo, tras la misa en Santa María, concierto en la Glorieta por la Banda Municipal y a las 3 de la tarde, concierto de la coral en sus salones. Terminaron las fiestas con una fuerte traca en la Glorieta. El 18 de septiembre de 1948, presentaron la zarzuela con letra de Serafín y Joaquín Álvarez Quintero y música del maestro Serrano, La Reina Mora. Tras el clamoroso éxito en la velada, hizo acto de presencia el presidente de la coral Rafael Blasco Coquillat, quien obsequió a los componentes del grupo y especialmente al chaval de 10 años Julio López Guilabert, “niño de los pájaros”, con una moderna pluma estilográfica, cuya dedicatoria decía “Al cantor más joven de Coral Ilicitana”. El 29 de noviembre, en el Gran Teatro y para la celebración de la festividad de Santa Cecilia, presentaron la zarzuela original de Federico Romero y Guillermo Fernández-Shaw, con música de Sorozábal, La Tabernera del Puerto, con gran éxito. En las plateas figuraban el alcalde Tomás Sempere Irles con varios gestores del Ayuntamiento de Elche y la directiva de la Coral con su presidente, Rafael Blasco Coquillat. La Obra Sindical Educación y Descanso de Alicante organizó un concierto con motivo de las fiestas de las Hogueras de San Juan en la Explanada de España, el lunes 27 de junio de 1949. La Coral Ilicitana con la colaboración de la Banda Municipal de Música de Alicante, bajo la dirección del maestro José Martín presentó un gran programa. Dentro de las fiestas de agosto, el día 14, se efectuó un concierto en el Gran Teatro por la Coral y la Banda Municipal de Música, en el que ejecutaron el mismo programa que en las fiestas de San Juan. En septiembre, reanudaron los ensayos y el 20 de octubre, presentaron en el Gran Teatro y a beneficio de la Cofradía La Verónica, la zarzuela de los hermanos Quintero y el maestro Serrano, La Reina Mora. Seguidamente y como estreno, representó al público ilicitano, la zarzuela en valenciano original de Ramón Brotóns y Abelardo Ruiz, titulada Sastre que no es Sastre. Dirigida escénicamente por Constante Moreno y como apuntador Juan Porta, y maestro concertador Julio Bravo y director musical José Martín. El éxito fue total. Para la fiesta de los músicos, el 22 de noviembre, la Coral Ilicitana representó la opereta del Maestro Sorozábal, Katiuska, con motivo de las fiestas de Santa Cecilia. La tiple Conchita Herrero cantó el solo de Katiuska, Mariana Pascual encarnaba a Olga, Paco Valero salió a escena y fue objeto de grandes aplausos, porque no sabían si era el Coronel Brunovich o el simpático Miguel Calendura. Debido a la Campaña de Invierno, organizada por el Ayuntamiento, en colaboración con el Secretariado de Caridad de Elche y demás asociaciones de carácter benéfico, Coral Ilicitana fue la primera entidad que respondió al llamamiento dando lo que tiene: su arte, y atenta siempre a prestar su colaboración en favor de los menesterosos, representó la obra Katiuska. El 16 de junio de 1951, una embajada artística de la Coral, en colaboración con un grupo teatral de Crevillente, fueron a esa ciudad para representar tres obritas, en homenaje al autor crevillentino, Rafael Lledó. Las obras fueron ¿Así Qui Mana?, de Lledó, la obra cómica de Vicente Montesinos Ama ¿hia fem? y otra obra cómica Una Conferencia de Vicente Mendiola. Paco Tarí, a parte de actor, fue el director de las obras. El 6 de diciembre, en el Teatro Alcázar, la Coral Ilicitana presentó la zarzuela de R. de Castro y Carreño, con música del maestro Alonso, Me Llaman la Presumida, en la que hizo su debut el barítono ilicitano José Gómez Huertas. La representación se efectuó a gran orquesta. El éxito alcanzado les llevó a representar de nuevo la zarzuela el 22 del mismo mes en el Teatro Wagner de Aspe, y así empezaba la primera serie de funciones proyectadas en aquella población. El sábado 16 de agosto de 1952, en la Rotonda, Coral Ilicitana repitió la zarzuela Katiuska. El disparo de potentes bombas de fuegos artificiales, pusieron en marcha las fiestas de Santa Cecilia, patrona de los músicos. Como en años interiores, cantó la coral la Pontifical de Perossi durante la misa y el ofertorio, el tenor José López Ruiz cantó Los Tres Amores. Después el desfile procesional, hubo un concierto en el Gran Teatro, y una velada literario-musical en su local. El 29 de noviembre, en el Teatro Alcázar, representaron la comedia cómica valenciana original de Jesús Morante Borrás, El Tío Estraperlo. El 4 de diciembre, como broche a las fiestas de la Patrona de los músicos y cantores, presentaron en el Teatro Alcázar la zarzuela de Ramos Martín y música de Guerrero Los Gavilanes. El 23 de agosto de 1953, la Coral Ilicitana presentó la zarzuela del maestro Alonso Me llaman Presumida. La actuación de la coral fue brillante bajo la dirección de José Martín. Y el fin de fiesta corrió a cargo de la niña Mari Tere S. del Santo. El martes, 8 de diciembre de 1953, festividad de la Inmaculada Concepción, la coral presentó la zarzuela del maestro Díaz Giles El Cantar del Arriero. El 27 de febrero de 1954, el cine Pomares de la Hoya se vistió de gala para la representación del grupo artístico de la coral que presentó triple función en valenciano esa noche: en primer lugar, la obra bilingüe de Antonio Virosque Samper, Un Cambi de Habitasió; después la de Manuel Soto Lluch Als Bous de Castelló; y por último la obra de Vicente M. Carceller, Cheperut y Coixo. El 14 de marzo, repitieron la función en Perleta, en el cine Rialto, completando con la obra en valenciano El Fulano de la Concha. El 30 de mayo de 1954, en el Gran Teatro, se presentó por primera vez al público, la agrupación coral en traje de gala y con la colaboración de la Banda Municipal ejecutaron un gran concierto extraordinario, bajo la dirección de ambas corporaciones del maestro José Martín. El escenario apareció adornado, luciendo en ambos lados las banderas de la coral y de la Banda Municipal. Cuando se levantó el telón y aparecieron los cantores con su nuevo uniforme el público les aplaudió largamente. Abrió el acto el presidente de la Coral Ilicitana, Rafael Blasco Coquillat, quien dirigió un saludo cordial al público y anunció el propósito de forjar el Orfeón Mixto. El concierto tuvo dos partes: una a cargo de la agrupación cantante que interpretó Los Orfeonistas, de Masvernat; Momento Musical de Schubert; Crepúsculo de Vidal y La Aurora de Raventós. El tenor José López y Elías Quiles cantaron los solos. En la segunda parte, la coral interpretó La Esclava de Marvernat y La Jota Aragonesa de Alvira, arrancando ovaciones del público. Por último el coro y la banda ejecutaron Alborada Gallega de Veiga, El coro de Peregrinos de Tannhauser de Wagner y el Himno de Valencia de Thous y Serrano. El 21 de noviembre, la coral ofrece una romántica serenata para recordar a Elche que el día siguiente es Santa Cecilia. Ese año se desbordaron las fechas previstas para las celebraciones y el 8 de diciembre en el Gran Teatro hubo doble sesión de zarzuela con la obra del maestro Serrano Las Hilanderas y otra del maestro Guerrero La Alsaciana. El fallecimiento inesperado del presidente de la Coral el 13 de noviembre de 1955, acaecido de madrugada, motivó la suspensión del II Festival Lírico, patrocinado por el Ayuntamiento a beneficio de la Campaña de Navidad.
El primer acto público del nuevo presidente José Campello Gralla, tuvo lugar en Santa Cecilia de ese año, el 22, 27 de noviembre y el 8 de diciembre. El primer día estuvo expuesta la Santa en los salones de la coral. En el Gran Teatro se celebró el concierto a beneficio de la campaña de navidad por la coral torrevejense y la Coral Ilicitana. Por la tarde, una comisión depositó una corona de flores en la tumba del difunto presidente. Por la noche hubo una velada literaria-necrológica en honor del llorado presidente, en la que José Campello pidió un minuto de silencio, y al término presentó a Alejandro Ramos Folqués, abogado, archivero del Ayuntamiento de Elche y arqueólogo. El 8 de diciembre, la coral puso en escena en el Gran Teatro la obra Los Claveles original de Sevilla y Carreño y música del maestro Serrano y la Canción del Olvido, zarzuela de Romero y Guillermo Fernández, música de Serrano también. El 6 de enero de 1956, la coral se presentó como Gran Compañía Lírica de Zarzuela en el Teatro Jorge Juan de Novelda, donde presentaron las zarzuelas La del Manojo de Rosas y La Alsaciana, al terminar hubo un gran fin de fiestas por los principales solistas de la compañía. El 25 enero, volvió a representar en el mismo teatro de Novelda dos comedias en valenciano: Dos Pardalets, un Aguileta y Caballers Vixca la vida. El 5 de febrero, actuó la coral en Altea, por sus fiestas patronales, donde dio un magnífico concierto en el Teatro Cinema. El 14 de agosto de 1956, en el Gran Teatro se realizó un concierto extraordinario por el Coro Mixto de Coral Ilicitana y la Banda Municipal. En él se presentó el Coro Mixto y las señoritas hicieron su debut con su traje de gala, que fue confeccionado por una firma alicantina. El concierto fue en honor a la Patrona, la Virgen de la Asunción y fue dirigido por José Martín. Este mes de agosto, con motivo de la inauguración de la Oficina de Información y Turismo de Elche, se vistió de luces el Parque Municipal, concretamente la Rotonda, que fue testigo de bellos conciertos: la noche del 17, la Masa Coral de Educación y Descanso de Castellón de la Plana; el 18 y 19, la Compañía de Pedro Terol, cantante ilicitano que triunfó por todo el mundo; el 20, los Trovadores del Palmeral junto a la Masa Coral Crevillentina, triunfadora del reciente Certamen de Habaneras de Torrevieja; y el 26 la Masa Coral Torrevejense junto a la Coral Ilicitana. Las fiestas de Santa Cecilia de este año sorprendieron por los estrenos ejecutados y porque el primer día se proyectó en los salones de la coral la película Locura de Amor. El 2 de febrero de 1957, el presidente de la coral José Campello Gralla y el vocal Vicente Marco Agulló partieron hacia Madrid para gestionar la actuación en el Teatro de la Zarzuela, en las fiestas de San Isidro. Se entrevistaron con el alcalde de Madrid, Conde Mayalde, quien hizo un gran elogio de Elche y su Misterio porque lo presenció en la representación extraordinaria. Les puso en contacto con Pedro Gólgolas, jefe de protocolo, con el que llegaron a un acuerdo. A partir de esto, ensayaron sin cesar todas las noches tras el laborar diario. El 18 de mayo, sábado, salió de Elche el tren especial que llevó a Madrid a lo cantores de la Coral Ilicitana y a sus acompañantes, un millar. La Coral, con el alcalde José Ferrández Cruz al frente y bajo los auspicios de la Caja de Ahorros Provincial, fueron a Madrid. El domingo, los componentes de la coral, integrada por 105 voces, 30 de ellas femeninas, y veinte profesores de banda, acudieron al Museo del Prado y rindieron homenaje a la Dama de Elche. Todos ellos ocuparon por completo la sala del museo dedicada a la escultura. A continuación, las señoritas de la coral depositaron flores sobre la vitrina que encierra la Dama. Ese mismo día, a las 12,15, se levantó el telón del Teatro de la Zarzuela y apareció la Coral Ilicitana, una lluvia de aplausos inundó la sala. En la primera parte ejecutaron Maitechu mía, Más Serena Sale el Agua, Jota Aragonesa, Valenciana y Cantos Españoles. Y en la segunda parte, Una Mañana, Torrevieja, Aromas Ilicitanos, Danubio Azul e Himno a Valencia. Entre las desbordantes ovaciones se escucharon los ¡Viva Elche!. A las 7 de la tarde, celebraron un concierto público en el templete de los Jardines del Retiro, patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid. Al día siguiente, lunes, estuvieron en los estudios de Radio Nacional de España grabando para una emisión de América. Por la noche salieron con destino a Elche, donde llegaron el martes. El 18 y 19 de agosto, intervinieron en el Certamen Nacional de Habaneras de Torrevieja. Los hombres se presentaron uniformados de negro y luciendo trajes blancos y largos las mujeres. Comenzaron a cantar los 110 miembros del grupo, perfectamente compenetrados, desde la niña de 15 años hasta el más veterano que tenía más de sesenta. Más de tres minutos duró la ovación tras la actuación, con la gente en pie. Pese al éxito, la última palabra la tuvo el jurado. El 9 de septiembre, Ramón Más López dirigió por primera vez la Coral Ilicitana en la Feria de Murcia, concierto que compartió con José Martín. Ramón Más tomó las riendas de la coral. El 14 de diciembre, la coral presentó en el Gran Teatro la zarzuela de Federico Romero y Guillermo F. Shaw y música de Sorozábal, La Tabernera del Puerto. La volvieron a interpretar en el Principal Cinema de Novelda. Por sus éxitos consecutivos, le tomaron cariño a esta zarzuela por lo que la repitieron en varias ocasiones. El 18 de enero de 1958, la Coral Ilicitana inauguró su auditorium y la reforma de sus locales, por lo que organizó una velada artístico-literaria. En la presidencia estaba el delegado de cultura del Ayuntamiento Adolfo Ors Lloret, el presidente de la entidad, José Campello, el vicepresidente Alejandro Ramos Folqués y el párroco del Salvador, Felipe Bernabeu, entre otros. La coral fue contratada por Francisco Alberola Such para actuar en las fiestas de San Juan de Alicante el 28 de junio en la Explanada de España. En el contrato van incluidos los gastos del viaje y 25 pesetas por cada componente. El director de la Coral Ilicitana, Ramón Más, había presentado en varias ocasiones su dimisión al presidente de esta entidad y el 19 de septiembre se aceptó su renuncia. El presidente y vicepresidente, Campello Gralla y Ramos Folqués, se dirigieron a Ricardo Ruiz Baquero, director del Orfeón de la Caja de Ahorros del Sureste de España en Alicante, quien acepta la propuesta de dirigir la coral y asiste al primer ensayo el día 22, donde fue presentado a los cantores. El 10 de octubre, se nombró director del grupo artístico a Nazario González Monteagudo, ya que el anterior director, Sr. Cerdá, dejó el cargo por falta de tiempo, no obstante, quedó como subdirector y asesor del grupo. En las fiestas de Santa Cecilia, el domingo en misa de 12, se presentó la coral con el objetivo de que el nuevo director hiciera la ofrenda a la Patrona de Elche, la Virgen de la Asunción, en su primera actuación pública. Los cantores interpretaron el Ave María de Victoria. A primeros de enero de 1959, se reunió la Junta Directiva de la Coral Ilicitana, para que el director Ricardo Ruiz Baquero expusiera sus normas de ensayo y otros asuntos, como los honorarios a percibir. Una vez conocidos, el presidente expuso en otra reunión que eran excesivos, 3.400 pesetas mensuales. Pero el vicepresidente tenía el proyecto de transformar a Coral Ilicitana en una de las sociedades culturales-artísticas de España de primera fila y añadió que solo con la dirección de Ricardo Ruiz, para lo que solicitó que la junta esperara hasta marzo o abril, fecha en la que se podría llevar a cabo la transformación patrocinada por la Caja de Ahorros del Sureste de España. Pero Ruiz Baquero no acudía a los ensayos, justificándose por telegrama y carta. Tras una llamada del presidente, el director le expuso que no podía atender la coral debido a su trabajo. La junta acordó conseguir un nuevo director, por lo que el maestro José Martín se hizo cargo, de nuevo, de la Coral Ilicitana. La Coral parecía que estaba abonada a los conciertos de Alicante en las fiestas de San Juan y San Pedro. El 27 de junio, dieron un concierto en el Auditorium de la Explanada, repleto de público. El 7 de septiembre, consiguieron un resonante triunfo en Santa Pola, en la Plaza del Castillo, abarrotada de espectadores en la serenata que ofrecieron a la Virgen de Loreto. El 12 de diciembre, en el Gran Teatro la Coral estrenó la zarzuela original de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw y música del maestro Federico Moreno Torroba, Luisa Fernanda. Mariana Pascual fue la protagonista de la zarzuela. El 14 de febrero de 1960, fueron invitados a participar en el concierto organizado en Alicante con motivo de la inauguración del nuevo edifico para la Caja de Ahorros Provincial. El 3 de junio, Nazario González presentó su dimisión como director de la Coral Ilicitana y fue aceptada por la junta directiva. El día 16, se invita a Antonio Cerdá a aceptar el cargo en colaboración de Ubaldo Juan. El 11 de septiembre, actuaron en Elda. Numerosos ilicitanos acompañaron a los cantores en esta actuación. Las sesenta voces masculinas y veinte femeninas, acompañados por la banda municipal bajo la dirección de José Martín, interpretaron Danubio azul, Ecos del Turia y la Gran Jota Aragonesa, entre otras. El 13 de noviembre la casa discográfica Hispavox grabó en Elche, en el Gran Teatro, a los Trovadores del Palmeral y a la Coral Ilicitana acompañados de la Banda Municipal de Música. Los Trovadores cantaron las habaneras Aromas Ilicitanos, de Ibarra y Mendiola y Espero, de Vaello, y la coral el Himno a Elche, de Ferrer y Javaloyes. En 1961, la junta directiva se renueva con el mismo presidente ocupando la vicepresidencia Juan Crespo Riera. Tras esto, la Coral inauguró una serie de conciertos para sus asociados que dieron comienzo el 5 de marzo con gran concurrencia. Entre las obras interpretadas figuraban Los Gavilanes, La Alegría de la Huerta, La Dolorosa y La Tempranica. Julio Bravo dirigió la orquesta. El 9 de marzo, en el Gran Teatro, celebraron un homenaje al actor Sergio Peraile, con la opereta La Montería. El 12 de marzo, en el matinal del Gran Teatro repitieron La Montería porque mucha gente quedó sin entrada. También la representaron en Petrel, en el Teatro Cervantes. El 23 de abril celebraron una comida en el restaurante del parque, a la que acudieron todos. Al final del almuerzo se entonaron habaneras entre las que destacó Aromas Ilicitanos. El 7 de octubre, la Coral Ilicitana actuó en Alhama de Murcia, contratada por la Caja de Ahorros del Sureste de España. Actuaron en un templete de la Glorieta de aquella ciudad, con motivo de las fiestas patronales en honor de la Virgen del Rosario. El 8 de marzo de 1962, la Coral Ilicitana presentó su notable elenco en el Gran Teatro, poniendo en escena las zarzuelas Los Claveles y Gigantes y Cabezudos. Al día siguiente, la junta directiva de la Coral nombró por unanimidad presidente honorario de esta sociedad a Antonio Pascual Ferrández, director en España de la Academia Berlitz. En las fiestas de Santa Cecilia de 1962, la Coral celebró las fiestas de su patrona. El domingo, el disparo de bombas anunció el gran día de los músicos, a las 10 se ofició una misa en el Salvador y la coral bajo la dirección del maestro Julio Bravo, por indisposición de José Martín, interpretó la Pontifical de Perossi y acto seguido organizaron el desfile procesional. El concierto del mediodía fue suspendido por enfermedad del director de la banda y coral, José Martín. La comida de hermandad se celebró en honor de los cantores y grupo artístico de la entidad, al final entonaron Aromas Ilicitanos. Había nada menos que tres generaciones de cantores, desde Perico Vives, con 81 años, a los jóvenes de 17 a 20 años. El 2 de diciembre, colaboraron con la Unión Musical de Crevillente, con los que interpretaron el Anillo de Hierro, en el Gran Teatro. La dirección artística corrió a cargo de Mario Martínez, al piano Pilar Más y la dirección musical de Ramón Más López. Con la colaboración de el tenor ilicitano José Mata, un selecto coro de tiple y el actor Nazario González, también ilicitanos. Tres días después, repitieron la representación en el Teatro Chapí de Crevillente. Tras una actuación de la coral en la que representaron El Cantar del Arriero, en la Rotonda del Parque Municipal, fueron contratados para actuar el 7 de octubre en Petrel, donde repitieron zarzuela y éxito.
Al entrar el año 1964, los proyectos de la coral se incrementaron por medio de los ensayos, tanto de representaciones de zarzuelas como para conciertos en perspectiva. El 7 de marzo, en el Gran Teatro, pusieron en escena la famosa zarzuela cómica original de Carlos Arniches y Gonzalo Cantó, con música de Chapí La Leyenda del Monje y la zarzuela de Miguel Echegaray y música de F. Caballero El Dúo de la Africana. El 26 de abril, actuaron los cantores de la Coral en Peñíscola, bajo el patrocinio del publicista y director de la Berlitz en España, Antonio Pascual Ferrández, presidente honorario de la coral. Llegaron a Peñíscola el domingo a mediodía y fueron recibidos en el chalet Altamira, propiedad de Antonio Pascual. Se encontraban allí el director de la Revista Europa de Barcelona, Manuel Riera Clavillé y el guitarrista Terry, entre otras personalidades de la ciudad condal. Después de almorzar en el chalet, los excursionistas recorrieron las calles de la ciudad entre sus murallas. Por la noche representaron La del Soto del Parral en el salón gótico del castillo. Presidieron la función con Antonio Pascual, el alcalde de Peñíscola y el secretario del Instituto de Estudios “Castillo de Peñíscola”. Al día siguiente, en la festividad de San Pedro, la Coral Ilicitana cantó la misa de Perossi en la Iglesia Parroquial de Peñíscola. Una vez terminado, realizaron un concierto en la plazoleta del Ayuntamiento ante sus autoridades y público en general, dirigidos por José Martín, interpretaron L’Ampurdá y finalizaron con el Canto a Elche. Peñíscola, su Ayuntamiento les concedió la Medalla de la Ciudad. El 14 de septiembre de 1964, se desplazó una representación de los cantores de la Coral Ilicitana, presididos por José Campello, Francisco Espinosa, José Román y Antonio Tarí. El domingo cantaron en la iglesia parroquial de Peñíscola la misa de Perossi, con motivo de las fiestas patronales. Después, en la plaza del Ayuntamiento, los cantores ofrecieron un selecto concierto polifónico, terminado en el salón de sesiones del ayuntamiento, donde tuvo lugar la reunión de la corporación con la lectura del acuerdo del Ayuntamiento en pleno de crear y conceder la primera medalla de plata de la ciudad a la Coral Ilicitana. El 26 de febrero de 1966, el presidente de la Coral Ilicitana, en la junta semanal de su directiva, indicó que el contrato de arrendamiento del local de la sociedad terminaba el primero de abril del siguiente año, por lo que existía la necesidad de hacer gestiones para un nuevo local antes de que se cumpliera el plazo. El 28 de abril se celebró en el Capitolio la puesta en escena de la comedia lírica del maestro F. Moreno Torroba, Luisa Fernanda, a beneficio del manto de la Patrona de la ciudad. Un público muy numeroso llenó por completo la sala, que aplaudió de manera insistente. El 30 de septiembre de 1966, se reunió de nuevo la Junta directiva de Coral Ilicitana, pero esta vez parece que la situación era grave, porque el presidente indicó que había recibido una comunicación del dueño del local donde estaba ubicada la sociedad que bajo notario decía textualmente: “Le damos de plazo para desalojar el local hasta el 31 de mayo de 1967, debiendo quedar totalmente vacío para la indicada fecha en que se cumple el contrato de alquiler del establecimiento”. El presidente agregó que solo tenía el camino de pleitear llegado el momento con el fin de no ser desalojados. Se sometió a votación y después de aportar algunas ideas o soluciones, se acordó el pleito, lo que pusieron en manos de un abogado. En la siguiente reunión celebrada el 14 de octubre, se lamentó la falta de asistencia a los ensayos de los cantores e intervino un directivo para indicar que había que hacer algo, aunque fuera cambiar de director o bien nombrar un subdirector para ver si se podía resolver el asunto y que volvieran los cantores a los ensayos. Dichas estas palabras se presentó el director, José Martín, y presentó su dimisión, continuó hasta el 30 de ese mes para que pudieran buscar sustituto. Tras esto, el presidente José Campello Gralla presentó su dimisión, pero estaba dispuesto a desempeñar otro cargo en la directiva. La presidencia mandaría un comunicado al alcalde presentándole su dimisión. Para ocupar la dirección de la coral se le pidió a José Vaello que por favor se encargase él hasta pasar la festividad de Santa Cecilia, a lo que contestó que no podía porque tenía que atender su industria y no disponía de tiempo. Otro directivo propuso a José Ruiz Gasch, que fue director de la Coral Crevillentina, se aceptó por unanimidad. El nuevo director, José Ruiz Gasch, se estrenó el día de Santa Cecilia en la velada que se celebró en los salones de la Coral Ilicitana con las obras: Marinera, La Esclava, Peregrinos en la Noche, En el Camino de Mieres y terminaron con Aromas Ilicitanos. El 28 de diciembre de 1966, la Coral Ilicitana participó en el homenaje a Salvador Román Esteve, que se celebró en el Casino de Elche. El 27 de marzo de 1967, la Coral ofreció por primera vez, el I Concierto Sacro, bajo la dirección del maestro Ruiz Gasch, en la parroquia del Salvador durante la semana de pasión. Presidieron el concierto José Campello, el secretario Diego Maciá, el poeta Adrián Santamaría y Antonio Pascual, entre otros. El 17 de julio participaron en el Certamen Nacional de agrupaciones líricas. Interpretaron cuatro obras: una habanera, una pieza religiosa titulada O bone Jesús, la obligada La Dolçaina y la de libre elección Old Man River, haciendo el solo Miguel Donat. Al regreso del viaje no se sabía el fallo del concurso, porque seguían cantando las agrupaciones participantes hasta el día 20. A la Coral se le adjudicó el tercer premio de la categoría de grandes coros. El primero se le adjudicó a la Coral Polifónica de Alcoy formada con 58 cantores, el segundo a la Coral de Torrent con 70 cantores y la de Elche con 66. El 12 de agosto, Coral Ilicitana logró un magno éxito con la escenificación en la rotonda del Parque Municipal de la zarzuela de Ramos Martín y música de Guerrero, La Montería. El 10 de octubre, la Coral representó la zarzuela La del soto del Parral, en el teatro Chapí de Crevillente.
Tras la dimisión de José Campello Gralla se confirmó como sucesor al comerciante y miembro de la junta directiva, Juan Crespo Riera, quien se preocupó por un funcionamiento legal de la sociedad, comenzando por un reglamento adecuado e imprescindible en toda asociación. Hasta hoy la Coral Ilicitana funcionaba sin esta norma reglamentaria. Una vez hechos los trámites legales, la nueva junta directiva de la coral, inició su labor en favor del auge de la entidad en el ambiente local. El 13 de junio de 1968, la Coral actuó en Aspe con las canciones Ku-Ku (canción rusa), Old Man River, Dolor de Ausencia, en honor de la Virgen de las Nieves. El 11 de agosto, representó en la Rotonda del Parque Municipal, El Huésped del Sevillano. El 17, representaron La Dogaresa, en el parque. A la semana siguiente, actuaron en alicante en la Plaza del Carmen, la zarzuela El Huésped del Sevillano. La representación, con motivo de Santa Cecilia, que ofreció la Coral de la zarzuela La del Soto del Parral en el Gran Teatro de Elche constituyó un éxito que se vio paliado por la escasa afluencia de público, solo estaba ocupada la mitad de la sala. La Coral Ilicitana puso en marcha durante las fiestas de agosto, un ciclo de zarzuelas, en ocho días representó cuatro zarzuelas: el 9 de agosto, escenificó en el Parque Municipal la zarzuela La del Manojo de Rosas; la semana siguiente, representó Los Gavilanes; el 17 la zarzuela Los Claveles, seguidamente pusieron en escena La Alsaciana. El 24 de febrero de 1970, nombraron como director musical de la Coral Ilicitana a Ildefonso Cañizares Botella. Sus actividades fueron: montaje de zarzuelas, muchos conciertos dentro y fuera de la ciudad, hizo arreglos musicales y transcripción de oído de Los Gozos de San Pascual, por haber desaparecido las de sus antecesores, Román y Tormo. El 18 de marzo, Juan Crespo Riera, presidente de la Coral, dio la noticia de que se les había aprobado los estatutos por el Ministerio de Gobernación, sección asociaciones de la Dirección General de Política Interior y Asistencia Social. En esta fecha la sociedad contaba con un presupuesto anual de 150.000 pesetas, 800 socios y 60 cantores. Realizaron un proyecto de un nuevo edificio en propiedad para la Coral, que a la vista de los planos, se vio con detalle la acertada distribución de las diferentes secciones que incluiría la entidad. Por otra parte se estaba buscando cantores para las plazas vacantes de la masa coral. El 21 de julio, actuaron en las fiestas de Novelda en honor de Magdalena Penitente, donde representaron la zarzuela Katiuska bajo la dirección de Ildefonso Cañizares Botella. El 18 de agosto, en Aspe; el 24 en el Parque Municipal y el 4 de septiembre, en Santa Pola repitieron la zarzuela El Cantar del Arriero. El 5 de septiembre en asamblea general extraordinaria de socios, decidieron adquirir un local para la sede de la Coral. El nuevo local se construirá con dos fachadas, una a Onésimo Redondo y la otra a la calle Sagasta, con una superficie de 720 metros cuadrados, pero con la posibilidad de ampliarlo a 900. Sería ubicado en el bajo del edificio y dispondría de dos entradas, su costo era de diez millones de pesetas y para su amortización se pondría a la vente una acciones y se modificarían las cuotas de los socios, de los que hacía falta hasta mil. A principios de febrero de 1971, se estrenó en la Basílica de Santa María la misa compuesta por el organista del templo y director del orfeón de Coral Ilicitana, Ildefonso Cañizares. La iglesia estaba repleta de fieles y los cantores de la coral interpretaron bajo la dirección del compositor, armonizándola al órgano el maestro concertador, Julio Bravo. La misa es sencilla, contiene aires navideños. El 7 de agosto de 1971, Coral Ilicitana representó dos zarzuelas en la rotonda del Parque Municipal, Molinos de Viento y Gigantes y Cabezudos, dirigidas por el maestro Ildefonso Cañizares, director escénico Antonio Cerdá y Julio Bravo como maestro concertador. El 31 de agosto, en la basílica de Santa María, la coral cantó a gran orquesta la Salve del maestro Javaloyes a la Santísima Virgen. Por último, se disparó desde la terraza de la basílica una palmera de fuegos artificiales en homenaje a nuestra Patrona. El 15 de octubre, el director del orfeón, Ildefonso Cañizares, presentó la dimisión de su cargo y rogaron a Joaquín Oncina que aceptara el cargo, a lo que aceptó, con el matiz de interinidad mientras se buscaba nuevo director. El problema estaba en los cantores, faltaban voces y sobre todo apoyo de la ciudad y de las autoridades. Además la Coral sufre déficit económico. El 29 de agosto de 1972, pusieron en escena en la Rotonda la zarzuela original de Jacinto Guerrero, La Rosa del Azafrán, con el director de escena Enrique Latorre, maestro concertador Julio Bravo y musical Joaquín Oncina. La Coral Ilicitana estaba agonizando lentamente, limitándose tan solo a representar zarzuelas, dejando, casi totalmente, los conciertos corales. El 27 de octubre se confirmó la noticia, el número de cantores decrecía, la coral moría. Había buenos dirigentes y el mejor maestro de coro, pero la masa de cantores precisaba cantidad y calidad. Voces había, muy buenas, pero gustaban poco de ensayos y de tiempo para el aleccionamiento de las obras. La coral debía pedir, a veces, cantores de prestado. Juan Crespo confesó que estaban fatal, no sabía si por la cantidad de coches, las salas de fiestas o qué, la gente no sentía la música como antes. El 27 de febrero de 1975, estuvieron declarando ante el Juzgado Municipal número 2 los testigos de la defensa en el pleito que la Coral mantenía contra los propietarios de los locales actuales de la entidad en la Glorieta, y que se había incoado precisamente por la voluntad unilateral de los propietarios de rescindir el contrato. La defensa llamó a los ex alcaldes de la ciudad, Luís Chorro y José Ferrández. También llamó al actual alcalde, Vicente Quiles Fuentes, que no compareció. Declararon los exjefes locales del movimiento José Ruiz y Carlos Antón, citados como testigos, ya que hubo una época en que la coral estaba incluida en sus actividades culturales. También declaró el procurador José Antonio Ramón Aleo. Los contratos aducidos por los propietarios especificaban que se trataba de una sociedad recreativa, sin ningún otro fin cultural ni comunitario. Desde 1957 hasta 1975 pasaron de las 700 pesetas de alquiler a las 12.000 y firmaban como “sociedad recreativa”. La Coral pidió seguir en los locales y ofreció comprarlos con la ayuda de alguna entidad de ahorro. El 25 de abril de 1975 la coral fue desahuciada, a pesar de que apelaron al Supremo debían abandonar los locales. No pudieron estrenar la zarzuela la Mora Rubia el 31 de octubre por la enfermedad de Franco, se pospuso para las fiestas de Santa Cecilia, y fue entonces cuando murió el Caudillo, por lo tanto se puso otra fecha el 20 de diciembre, pero no sabían si iban a poder estrenar porque no tenían local. Llegó la hora del cierre de la coral y se pidió a los socios que no forzaran las cosas y abandonaran el local. Los propietarios del inmueble se presentaron de improviso por la mañana, le pidieron al conserje la llave y colocaron una cadena con candado. La Coral tuvo que ensayar en el Parque Deportivo Municipal, por oferta de la Secretaría General del Movimiento, pero sin piano y sin condiciones. Los señores Oncina y Cascales se quejaron al alcalde y les dijo que el Ayuntamiento se haría cargo del déficit que tenía la Coral. Los cantores estaban desmoralizados ante el paso del tiempo y las dificultades en los ensayos. El 20 de diciembre se estrenó la zarzuela La Mora Rubia en el Gran Teatro, con autor el general Maciá Serrano, los decorados de Eugenio González de Madrid, el vestuario de Cornejo, dirigida por Joaquín Oncina, con la colaboración de Julio bravo como maestro concertador y dirección escénica de Enrique Latorre. El 24 de septiembre de 1976 los directivos de la coral encontraron un piso en la llamada Torre de Elche, junto al Parque Municipal. Los arreglos necesarios se calculaban en un millón de pesetas, por lo que solicitaron a Vicente Quiles como alcalde que pensara una solución.
El 22 de agosto de 1978, la Coral volvió a hacer acto de presencia tras un largo paréntesis de inactividad, motivada por falta de local social. Los ensayos se realizaron en el Hort del Gat, en el Aula de Cultura del Hort del Colomer, gracias al Ayuntamiento y en la Peña Madridista Ilicitana. El 19 de noviembre de 1989, un grupo de personas responsables se empeñaron en resucitar a la Coral Ilicitana, buscando una fórmula que permitiera el resurgimiento y que no podría producirse si no tuvieran un local. En el Casino podría ser el sitio elegido para esta sociedad y se contaba con el maestro director Joaquín Oncina. Se contactó con un buen número de cantores que en principio se mostraban encantados por volver a recuperar la coral. En la reunión en la que habló el presidente del Casino, también estaba Carlos Picazo, lo que significaba que la CAM podría estar implicada. Solo faltaba que los socios del Casino dieran su opinión sobre el caso. José Asencio López, presidente del Casino de Elche, fue el artífice y piedra clave del resurgimiento de la Coral Ilicitana. Al surgir la idea de resucitar a la Coral, el presidente del Casino, como cantor que fue de la entidad de la Glorieta, no se lo pensó dos veces y puesto de acuerdo con su Junta Directiva y posteriormente con sus socios, en asamblea general, ofreció los salones de la sociedad, para que se pudiera llevar a efecto el renacimiento bajo su tutela. Se formó una comisión gestora integrada por Juan Crespo Riera, último presidente de Coral Ilicitana, Francisco Pérez Ibarra, José Asencio López, Fernando Pelegrín Soler y Juan Pedro Mora. Joaquín Oncina se haría cargo de la dirección musical, Juan Castaño como subdirector y Manolita Rico, como pianista. El grupo artístico tendría de director a Antonio Puig Ortuño y como adjunto a Juan Pedro Mora. Todo esto implicaba un condicionamiento económico, como la consecución de un crédito para sufragar gastos. La Coral Paseo Germanías se integró en bloque a la Coral Ilicitana. El 14 de mayo de 1990, se hizo pública la constitución de la nueva directiva, formada por: presidente, Francisco Pérez Ibarra; vicepresidente, José Asencio y Juan Crespo; secretario, Juan Pedro Mora; tesorero, Fernando Pelegrín; vocales, Isabel Gonzálvez, Antonio Hernández, Francisco Mira y José Díez; asesor jurídico, Carlos Picazo. La dirección musical corría a cargo de Joaquín Oncina, Juan Castaño, subdirector y Manolita Rico, pianista concertante. El 25 de noviembre de 1990, en el salón de actos del Casino, se realizó la presentación oficial en su vuelta de la Coral Ilicitana. Entre las autoridades presentes se encontraban los alcaldes de Crevillente y Elche.
Fuente: Del Tesoro Artístico Ilicitano, Ibarra Serrano, Luis
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