Datos biográficos
Colectivo Travelling
En noviembre de 1981 se presentó públicamente el colectivo Travelling, integrado por un numeroso grupo de cineastas ilicitanos que tenían la intención de trabajar de forma colaborativa para llenar el vacío existente en el ámbito cinematográfico de la ciudad. Además, buscaban unir y organizar el potencial creativo de los cineastas locales. Según declaró Antonio Miravete Pastor, uno de sus miembros, al diario Información, la intención del colectivo era “acabar con el trabajo individualizado y conseguir una coordinación que desemboque en una forma de trabajo más profesional y efectiva” (Muñoz, 1981a, p. 12). Este esfuerzo por profesionalizar la cinematografía en Elche fue liderado por Iván Aranda, fundador y presidente de la organización, quien ese mismo año inauguró la Universidad Popular de Elche, dotándola de una sección específica de cine. El objetivo primordial del colectivo era congregar a todas las personas vinculadas al cine en la ciudad, facilitando la realización de proyectos que inicialmente se desarrollaban en formato super-8, con la aspiración de alcanzar producciones en 16 mm o 35 mm.
El colectivo Travelling desempeñó un papel relevante en la cinematografía local, siendo el primer movimiento asociativo de la ciudad dedicado exclusivamente a la producción cinematográfica de manera profesional. Durante sus cuatro años de actividad, impulsó estándares de calidad y buscó mayores inversiones públicas para el sector. Dentro del grupo, además de Iván Aranda y Antonio Miravete Pastor, se encontraban cineastas destacados de la época como Diego Amorós García o Paco Pomares Aracil.
Entre sus primeras actividades destacó la organización de la I Muestra de Cine Local en Super-8 de 1981 y el proyecto Cinematón, que consistía en grabar a personajes populares de Elche frente a la cámara, observando su interacción y gestos en un contexto no habitual. Entre los retratados se encontraban figuras como Sixto Marco, Pepe Fernández, Andreu Castillejos, Antonio Martínez Maciá y Enrique Barcelona (Muñoz, 1982, p. 10). Una de sus propuestas más originales fue la creación del Concurso de Guiones Cinematográficos Ciudad de Elche, con los premios Azcona y Ciutat d’Elx.
Travelling también logró trascender al formato profesional con el rodaje del cortometraje La China (1984), dirigido por Francisco Pomares, Antonio Miravete e Iván Aranda, con guion de Gerardo Irles. Esta obra se convirtió en el primer cortometraje en formato profesional realizado en Elche, ya que, aunque Juan Forner Cánovas había dirigido anteriormente Eres mi gula (1982), esta producción se filmó en Madrid.
En definitiva, el colectivo Travelling, durante sus escasos cinco años de actividad, desempeñó un papel crucial en la promoción de la profesionalización del sector cinematográfico en Elche. Bajo el liderazgo de Iván Aranda y con el apoyo del Ayuntamiento de Elche, el colectivo incentivó la creación de guiones a través de iniciativas como el Concurso de Guiones Cinematográficos Ciudad de Elche. Sin embargo, tras su disolución, que ocurrió de manera natural y silenciosa, los principales autores vinculados al colectivo dejaron de dirigir. Entre las razones de este cese se encuentra, por un lado, la irrupción a mediados de los años ochenta del formato vídeo, que requería una actualización técnica que algunos no estaban dispuestos a acometer. Por otro lado, destaca la posible desmotivación generada por el intento de transformar una actividad inicialmente amateur y vocacional en algo más profesional, lo que pudo derivar en frustraciones al no alcanzar plenamente esas ambiciosas metas; como señaló el cineasta Diego Amorós García, tras haber dirigido El último jinete (1983), una producción que implicó un presupuesto significativamente mayor que sus trabajos anteriores y la coordinación de un equipo numeroso: “Quizá me quemó un poco de verme en un mundo que se me escapaba de las manos, no controlaba yo el tema”. Para Amorós, hacer cine era ante todo una distracción compartida con amigos, y el salto hacia una profesionalización más estructurada resultó un desafío que acabó por pasarle factura. Esta sensación de agotamiento profesional, como él mismo menciona, parecía ser compartida por sus compañeros: “Es curioso porque empezamos todos por la misma fecha más o menos y terminamos todos a la vez”. Estas palabras reflejan una percepción colectiva de los cineastas de la época, quienes enfrentaron de manera similar las dificultades y limitaciones inherentes a un sector que aspiraba a consolidarse, pero que finalmente sucumbió ante las transformaciones tecnológicas y los retos organizativos.
FUENTE: Jaime Quiles Campos (2025), Historia del cine en Eche a través de sus cineastas y sus películas (1928-2024). Tesis doctoral. Universidad Miguel Hernández, págs. 435-436
Añadir nuevo comentario