Datos biográficos
CANO MARTÍNEZ, Rubén Andrés "Rubén Cano" (San Rafael, Argentina, 1951).

Nacido en San Rafael, Argentina en 1.951, fue un delantero centro desgarbado, claramente reconocible porque jugaba con las calzas bajada. En Argentina le apodaban El Galgo. Rubén Cano destacó por su entrega y garra y su principal arma era su cambio de ritmo, zancada y oportunismo. Se formó como futbolista en el Sportivo Pedal de su ciudad natal, San Rafael. Jugando para este club recibe una invitación para realizar una prueba con Gimnsia y Esgrima y con Atlanta. Probó con ambos y, finalmente, fichó por el Club Atlético Atlanta, con 19 años. En Atlanta en su primer partido compartió debut con otro futuro franjiverde, Gómez Voglino. Rubén Cano ese día fue titular por la lesión de dos compañeros, el partido era contra Quilmes y a los 20 minutos ya había anotado tres tantos, toda una proeza para ser novato. Pese al fulgurante inicio no volvería a anotar otro gol en todo el campeonato. En su segunda campaña quedó máximo goleador de Atlanta con 15 goles y el equipo se salvó del descenso en la última jornada. Con el Atlanta jugó durante cuatro temporadas, en las que fue máximo goleador del equipo y formó parte del equipo que luchó el campeonato de 1973. Tras la gran temporada realizada se marchó a Bélgica para fichar por el Standard de Lieja, pero no se concretó el fichaje.

Tres futuros jugadores del Elche en el Atlanta 1973. Rubén Cano bajo con el balón, junto a él Gómez Voglino. De pie, con bigote Baby Cortes. http://www.sentimientobohemio.com
Un año después fichó por el Elche dentro del ‘pack’ de Atlanta que cruzó el charco para fichar por el club franjiverde: Rubén Cano, Pipo Rossi (entrenador), Baby Cortés y Gómez Voglino. Rubén Cano al ser hijo de españoles no ocupaba ficha de extranjero al ser considerado oriundo.En Elche tarda poco tiempo en convertirse en ídolo de la afición gracias a sus cabalgadas y a su fuerte carácter, como demuestra esta anécdota recogida en el libro ’75 Aniversario Elche CF’ de Santiago Gambín: En la Romareda, Rubén Cano tiene una tarde mala. Pipo Rossi no deja de hostigarle. Le insulta: ‘Perro, vos sos un perro’, le dice. Por fin Rubén marca y rápidamente se acerca al banquillo, y, con indisimulada ira, le grita al míster ‘este gol es para la concha de tu madre’, que entre argentinos es un insulto de grueso calibre. Durante unos segundos se masca la tragedia. El Pipo abre los brazos, abraza a Rubén, diciéndole: ‘vos sos un fenómeno, Rubén, un fenómeno’.
Durante la campaña 75-76, ya convertido en ídolo de la afición, anota el gol 500 del club en Primera División. El equipo se mueve por la parte baja de la tabla, y termina jugándose la permanencia en la última jornada ante el Athletic en Altabix, partido en el que sólo valía la victoria. El partido se salda con un 3-1 que deja al Elche en Primera con dos goles de Rubén Cano, los dos primeros. Durante el año son contínuos los cantos de sirena que colocan a Cano en algún grande del fútbol español. Pese a su bajo nivel goleador sus cabalgadas por el césped de Altabix llaman la atención de técnicos del Barça que le hacen un seguimiento. Finalizada la temporada llueven las ofertas por el argentino: Zaragoza, Valencia y Atlético de Madrid. Finalmente firmaría por el Atleti, por 5 tempordas, a cambio de 35 millones de pesetas y la cesión de dos jugadores. El Elche fichó a Mario Finarolli para sustituirle.

Rubén Cano, en un partido contra el Real Madrid en Altabix.
En el Atlético de Madrid militó durante seis campañas consecutivas, en su primer año alcanzó su único título, la Liga de 76/77, Rubén Cano consiguió el gol que dio el título al Atleti, tras empatar a uno con el Real Madrid en el Bernabéu. Con el club atlético llegó a disputar partidos en todas las competiciones europeas. En su primera temporada debutó en la Recopa, llegando hasta semifinales y siendo eliminado por el Hamburgo alemán.

La siguiente campaña, 77-78, disputó tres eliminatorias de la Copa de Europa, ante Dinamo de Bucarest, Nantes y Brujas (cuartos) que les eliminó. Disputó seis partidos y anotó dos goles en la máxima competición europea. También disputó cuatro partidos de Copa de la UEFA, anotando dos goles. En el verano de 1982 terminó contrato con el Atlético de Madrid, al no llegar a un acuerdo para renovar y Rubén Cano se decidió por una jugosa oferta que tenía del fútbol mexicano. Sin embargo, el club mexicano se echó atrás y le dejó sin equipo. En el mes de diciembre recibió una oferta para fichar por el CD Tenerife, de Segunda B, ofreciéndole el mismo dinero que cobraba en en Atleti por seis meses. Anotó 11 goles en 17 partidos y el equipo ascendió a 2ª División. En Tenerife permaneció durante dos campañas, marcadas por una lesión de ligamentos que sufrió y por el declive de su velocidad. Con el Tenerife, en 1984, consiguió evitar el descenso a Segunda B al ganar un derby 0-2 en el Insular, en un equipo en el que jugaban otros franjiverdes como Gilberto, Lasaosa o Noly. Rubén Cano se retiraría en el Rayo Vallecano, club en el que permaneció año y medio, se retiró a mitad de la campaña con 35 años de edad.

Con la albiceleste, aunque nunca llegó a debutar oficialmente.
La historia de Rubén Cano con las selecciones es curiosa. En 1974 fue preseleccionado por la AFA para disputar el Mundial de Alemania’74, porque sus actuaciones con Atlanta le habían servido para hacerse un hueco en la lista de 22. Sin embargo, una vez dentro de la lista, sufre una inoportuna lesión que le aparta de la lista definitiva. Ya en España, su condición de doble nacionalidad y el hecho de no haber debutado con la albiceleste, le convierten en un jugador apetecible para la selección española y en 1976 se le planteó esa posibilidad. Argentina era el país organizador del Mundial, con plaza segura en el Mundial, mientras que España se había perdido las dos citas mundialistas anteriores y no estaba nada clara su presencia en la fase final. Finalmente Rubén Cano, decidió arriesgar y jugar con la selección española. Debutó en la fase de clasificación en Bucarest, contra Rumanía, el 16 de abril de 1.977. Con la selección disputó 12 partidos y anotó cuatro tantos. Rubén Cano pasó a la historia de la selección española al ser el autor del gol que clasificaba a España para la fase final de 1978. España, se jugaba el pase al Mundial en el Pequeño Maracaná de Belgrado ante la selección yugoslava. En Belgrado le esperaba a la selección una ratonera con un ambiente totalmente hostil y el partido se resolvió con un 0-1 tras un centro de Cardeñosa aprovechado por Rubén Cano. Ese mismo partido sigue siendo recordado, hoy día, por ser el del famoso botellazo a Juanito.

Un gol suyo clasificó a la selección española para el Mundial'78
Ya en el Mundial, España realizó un papel decepcionante y Rubén Cano sólo disputó un partido, en la derrota ante Austria (1-2). Argentina fue campeona.
Una vez retirado llegó a ser director deportivo del Atleti bajo el mandato de Jesús Gil, bajo su dirección (1987-92) el Atleti acabó todos los campeonatos bien clasificado. Actualmente vive en Argentina.
Trayectoria:
1968-70 Sportivo Pedal de San Rafael (ARG)
1970-74 Club Atlanta (ARG) 161 partidos / 47 goles
1974-75 ELCHE CF 32 partidos jugados / 5 goles
1975-76 ELCHE CF 28 partidos jugados / 6 goles
1976-82 Club Atlético de Madrid 168 partidos jugados / 82 goles
1982-85 CD Tenerife
1985-86 Rayo Vallecano
FUENTE: franjiverdes.worpress.com
Entrevista de Iván Hurtado a Rubén Cano en elche.capital.com, 26-VII-2025
Rubén Cano, nacido en San Rafael (Argentina), inició su carrera futbolística en el Club Atlético Atlanta antes de dar el salto a España en 1974, fichado por el Elche CF gracias al técnico Néstor Raúl Rossi. Nacionalizado español por ascendencia paterna, en 1976 firmó por el Atlético de Madrid, donde ganó una Liga en su primera temporada y fue internacional con la selección española en 12 ocasiones. Cerró su etapa como jugador en el CD Tenerife y el Rayo Vallecano, donde se retiró en 1987. Tras colgar las botas, ejerció como secretario técnico del Atlético de Madrid hasta 1990.
En 1974, Rubén Cano aterrizó en Elche sin conocer la ciudad, pero con la ilusión intacta y el instinto goleador afilado. Su llegada, junto a otros dos compañeros de Atlanta, supuso mucho más que un simple fichaje: fue el inicio de una etapa inolvidable para el club franjiverde y para él. En esta entrevista, el exdelantero repasa su trayectoria desde sus primeros pasos en el Elche CF hasta su consagración en el Atlético de Madrid y su histórico gol con la Selección Española que devolvió al país a un Mundial tras más de una década de ausencia.
¿Qué es de su vida actualmente y a qué se dedica?
Hoy en día estoy jubilado, es decir, me dedico únicamente a disfrutar de la buena vida. Tenía unos departamentos que, cuando me vine de España a Argentina, puse en alquiler y, bueno, me entretengo con eso y con la jubilación. No estoy ligado a ningún trabajo específico ni a ningún equipo.
¿A qué se dedicó cuando finalizó su etapa deportiva?
Cuando terminé mi carrera futbolística, entré como secretario técnico en el Atlético de Madrid con Jesús Gil. Fue al año siguiente, o quizás ese mismo año, creo que en 1987. Estuve allí, entre idas y venidas, porque no fue algo constante, unos siete u ocho años. Me iba, volvía, otra vez me iba… Fueron dos o tres veces así. Pero, en definitiva, desde 1987 hasta 1993 o 1994 estuve vinculado al Atlético.
Después me desvinculé del club y me dediqué un par de años a la intermediación: trabajaba con equipos y con gente de Argentina que ofrecía jugadores a España. Luego lo dejé todo. Terminé muy saturado del fútbol, lo abandoné y me vine a Argentina. Como tenía un par de propiedades, me dediqué a alquilarlas, y bueno, de eso he vivido hasta ahora.
¿Cómo ha vivido el reciente ascenso del Elche?
Con mucha alegría e ilusión, porque lo esperábamos. Yo, por supuesto, y además incluyo a la gente de Atlanta, ya que el club está un poco en la misma situación que el Elche. En estos últimos años también se le ha escapado el ascenso, y bueno, al menos un 90 % de los hinchas de Atlanta son un poco también hinchas del Elche. Siguen bastante al Elche, sobre todo por aquella etapa en la que estuvimos allí tres jugadores de Atlanta: Cortés, Gómez Voglino y yo. Después también fueron Pipo Rossi de entrenador y algún par de jugadores más. Lo siguen todos los años. De hecho, actualmente hablo con ellos y siguen la carrera de Elche.
¿Cómo se produjo su llegada al Elche CF? ¿Quién fue la persona clave en su fichaje?
Pipo Rossi asumió la dirección técnica del Elche en 1974 y fue quien nos llevó al club. En ese momento, solo se permitía la incorporación de dos jugadores extranjeros, pero él decidió llevar a tres: Cortés, Gómez Voglino y a mí. Tanto Cortés como yo tuvimos que tramitar la ciudadanía española, ya que ambos teníamos ascendencia española.
Durante los primeros tres o cuatro meses, mientras esperábamos la nacionalización, solo podíamos jugar como extranjeros Gómez Voglino y yo. Una vez que obtuve la ciudadanía, Gabi Cortés pudo ocupar el segundo cupo de extranjero, hasta que también le concedieron la nacionalidad española un par de meses después. Así fue como llegamos los tres al Elche junto con Pipo Rossi, que fue el entrenador clave en nuestro fichaje.
¿Qué sintió la primera vez que pisó la ciudad de Elche y la primera vez que se puso la camiseta del club?
Tenía ofertas para jugar en algunos de los equipos más grandes de Argentina, pero mi ilusión siempre fue ir a España. Cuando surgió la posibilidad de ir al Elche, no lo dudé. No conocía la ciudad, solo empecé a informarme un poco sobre lo que representaba el club y lo que era Elche.
Fuimos prácticamente cuatro familias: el entrenador y los tres jugadores. Íbamos muy acompañados, y desde el principio recibimos un gran cariño por parte de la gente. Nos hicimos muy amigos de muchos ilicitanos. La gente de Elche es muy amable, y además, tuvimos un buen rendimiento los tres jugadores que llegamos. Eso generó aún más aprecio hacia nosotros.
Yo he dejado muchos amigos en Elche, y guardo un recuerdo muy especial de esa primera etapa y de la primera vez que me puse la camiseta del club.
¿Tiene alguna anécdota especial del vestuario o de algún partido con el Elche que pueda compartir?
Posiblemente la más especial sea del último partido que jugué, el año en que nos jugábamos el descenso, contra el Athletic de Bilbao. Íbamos ganando en el primer tiempo con un gol mío y Marcel Domingo, que era el entrenador, nos dijo que cuidáramos un poco el resultado. Me acuerdo que le contesté que no, que había que hacer más goles para asegurar el resultado. Ahí todos nos pusimos de acuerdo y salimos a mantener el nivel de juego del primer tiempo. Eso hizo que ganáramos 3-1 y lográramos mantenernos en Primera División.
Era fundamental, porque al año siguiente el Elche inauguraba el nuevo estadio, así que era muy necesario mantenerse. Ganamos ese partido en el viejo Altabix, y lo hicimos con bastante seguridad y tranquilidad. Fue un partido decisivo.
¿Dónde vivía usted durante su etapa como jugador en Elche?
En cuanto llegué, entablé amistad con un muchacho con quien después tuve muy buena relación. Incluso soy padrino de uno de sus hijos, que lamentablemente falleció, Diego Agulló. Vivía en un departamento que me alquiló él, aunque no recuerdo el nombre de la calle. Después me fui a otro sitio porque él necesitaba ese departamento. Me mudé a la Avenida de Alicante, antes de llegar a Altabix y ahí estuve viviendo los últimos años.
¿Había algún lugar en Elche donde le gustara “perderse” o desconectar?
No, en Elche no había un lugar especial, pero sí íbamos mucho a Santa Pola y a Alicante. En los días libres recorríamos los alrededores: Murcia, Benidorm, Alcoy… toda esa zona. Lo hacíamos sobre todo para conocer y para ir viendo un poco la zona.
¿Hay algo que le hubiera gustado hacer en el Elche y que se quedó pendiente?
No, es decir, el primer año en el Elche lo pasamos con bastante tranquilidad. El segundo año fue más duro, porque nos salvamos del descenso en los dos últimos partidos. La ciudad siempre me encantó, pero, claro, uno siempre tiene aspiraciones. Cuando surgió lo del Atlético de Madrid, nos fuimos con mucha ilusión, pero sin olvidarnos de Elche y dejando muchísimos amigos allí.
¿Cómo se dio su traspaso al Atlético de Madrid? ¿Qué recuerda de ese momento en su carrera?
Mirá, yo no sabía nada con certeza. Se hablaba de que me quería el Zaragoza, el Barcelona, el Real Madrid y el Valencia. Eran los cuatro equipos que se comentaban en los diarios. En ese entonces no teníamos representantes; eran los clubes los que hablaban directamente.
Sí recuerdo que desde el Elche me dijeron: “No te vayas de vacaciones porque hay varios equipos interesados. Posiblemente se concrete alguna operación”. Así que no pude irme de vacaciones. Estábamos en la playa, en Alicante, una tarde con mi señora tomando sol, y llegó Vidal, que era el secretario técnico en ese momento, y me dijo: “Vestite, que nos vamos a Madrid, porque se está cerrando la operación con el Atlético de Madrid”.
Fue una alegría enorme. Salí de la playa, fuimos a casa, nos cambiamos y, junto con el presidente Martínez Valero, esa misma tarde viajamos a Madrid. Se hizo la operación y, una vez cerrada, ya sí me pude tomar unos días de vacaciones. Fuimos a recorrer el norte de España, estuvimos en Cataluña, porque en ese entonces teníamos un compañero que era catalán, y solíamos ir por esa zona.
¿Cuál es su recuerdo más importante con la selección española?
El recuerdo más importante fue la clasificación para el Mundial de Argentina y mi gol ante Yugoslavia que nos hizo ganar. España había perdido la clasificación a los dos mundiales anteriores justamente contra Yugoslavia, no había podido jugar el Mundial del 74 en Alemania ni el del 70 en México. En el 78 nos jugábamos la clasificación definitiva contra Yugoslavia en Belgrado. Ganamos con mi gol, y eso hizo que nos clasificáramos para el Mundial de Argentina.
Para mí fue una alegría enorme. Me sentía español, soy español, porque mis raíces y mi familia están allí. Mi padre nació en Almería, tengo parientes actuales en Almería y me siento muy andaluz. Incluso, muchas anécdotas, música y comidas que de chico recordaba, las volví a encontrar en España.
Tuve que decidir entre Argentina y España, porque Argentina ya estaba clasificada y la nómina la iban a hacer en el 78. A mí me citaron en el 77 para la clasificación de España, así que aposté por la selección española. Me arriesgué a no jugar en Argentina y a no ser convocado, pero me sentía español y decidí jugar con la selección española, con la suerte de lograr la clasificación.
¿Qué sintió la primera vez que se puso la camiseta de la selección?
Para mí fue una alegría enorme defender tanto la camiseta argentina como la española. Había estado concentrado y preseleccionado con la selección argentina antes del Mundial del 74 en Alemania. Jugué tres partidos con la selección argentina, pero fueron amistosos, no oficiales. Eso me permitió luego jugar con la selección española, porque si hubiera jugado algún partido oficial con Argentina, no habría podido hacerlo con España.
A pesar de haber estado seleccionado para Argentina, no fui convocado para el Mundial del 74, que perdimos. Sabía que los dos siguientes mundiales eran los que tenía que aprovechar para jugar: el 78 y el 82. En el 78 tuve la suerte de venir a Argentina con España, pero en el 82, por problemas relacionados con ataques hacia la gente sudamericana y algunas reacciones que consideré inaceptables, renuncié a la selección española. Eso hizo que no pudiera jugar el Mundial del 82 en España. Pero bueno, me quedé conforme con los partidos que jugué defendiendo a la selección española.
¿Por qué eligió jugar con España en lugar de hacerlo con Argentina? ¿Tuvo dudas en ese momento?
Yo quería jugar, sabía que Argentina ya estaba clasificada y España aún tenía que hacerlo. Me citaron en la selección española en 1977, un año antes del Mundial.
Argentina no me aseguraba un lugar en la convocatoria, porque iba a jugar partidos preparatorios y nadie tenía el puesto asegurado para el Mundial. Entonces, previendo esto, decidí arriesgarme y jugar con España. Si nos clasificábamos, bien; y si no, mala suerte para mí, porque sabía que no tendría tampoco la posibilidad de jugarlo con Argentina.
Pero ya digo, me sentía español, pensaba y creía que me merecía estar en el fútbol español, que me citaran, y lo hice con mucha alegría, como si fuese para Argentina, porque realmente me sentía español.
¿Qué opinión tiene usted de Rubén Cano, mirando hoy hacia su carrera como jugador?
En Elche fue distinto. Allí yo no era el delantero centro fijo; me movía más por toda la delantera. No era el goleador principal del equipo, aunque hacía goles. Era rápido y me desplazaba por toda la delantera
Cuando llegué al Atlético de Madrid, creo que me compraron con esa intención, porque el Atlético ya tenía un delantero centro muy bueno, Gárate. Pero Gárate sufrió una lesión grave y tuvo que retirarse, y entonces yo tuve que adaptarme a jugar como número 9 clásico, dentro del área, una posición que antes no había ocupado.
Me apoyé mucho en los compañeros que tenía al lado, porque uno depende mucho de ellos. Tenía grandísimos jugadores, como Leivinha, muy buenos; de hecho, fuimos campeones ese año y yo fui el goleador del equipo. Nunca había hecho tantos goles ni en Elche ni en Atlanta, pero en el Atlético jugaba en una posición distinta.
¿Qué diferencias nota entre el fútbol de su época y el actual?
Me parece que hoy en día se permite más, es decir, hay más permiso. Antes había mucho juego brusco y se permitía más ese tipo de juego. Ahora ha ido en detrimento para mantener la calidad de los jugadores habilidosos. Posiblemente ahora el juego sea más rápido, mientras que antes era más lento. Pero bueno, el fútbol siempre es el fútbol y es lo que disfrutamos nosotros y disfruta la gente. Es el deporte favorito, por supuesto.
¿Qué expectativas tiene sobre lo que puede hacer el Elche esta temporada?
Yo espero, como cualquier aficionado, que refuercen el equipo y que se mantengan. El Elche siempre ha sido un equipo de Primera División, a pesar de las últimas temporadas, y yo creo que se lo merece. Se lo merece el club y se lo merece la gente.
Dependerá de los refuerzos que hagan o de la gente que traigan. Me imagino que los técnicos sabrán lo que hacen y cuál es la idea. Porque la voluntad debe estar, por lo que he visto. El recibimiento que tuvieron los jugadores cuando llegaron después de ser campeones fue impresionante, nunca lo había visto. Y eso te muestra el interés y las ganas que tiene la gente de ver al Elche en Primera".
Añadir nuevo comentario