Datos biográficos
BERNAD GUILLÉN, ASUNCIÓN (¿? - 1950). La vida de Asunción Bernad Guillén estuvo marcada, desde el principio, por la dureza de una época en la que crecer significaba aprender demasiado pronto a resistir. Junto a Francisco Carreño García tuvo cuatro hijos —Julia, Ángela, María Ángeles y Simón—, aunque la muerte temprana de la pequeña Julia dejó en la familia una herida difícil de cerrar.
Francisco, natural de Archivel, fue siempre un hombre distante y solitario, envuelto además en los años convulsos de la posguerra y marcado por antecedentes y encarcelamientos. La relación entre ambos estuvo atravesada por la pobreza y la inestabilidad, hasta el punto de que Asunción, empujada por la necesidad extrema, llegó a alimentarse de carne recogida de las calles para sobrevivir. Finalmente, enfermó gravemente y falleció en el Hospital Municipal de Elche en 1950, víctima de una sepsis.
Su muerte dejó a sus tres hijos completamente desamparados y dispersó a la familia. Ángela quedó bajo el cuidado de Rosario Bernad, mientras María Ángeles fue criada por su tío Simeón. Simón, el único hijo varón, marchó junto a su padre a Murcia. En la memoria familiar quedó siempre la idea de que Simeón intervino para evitar que las niñas fueran alejadas también del entorno materno.
Con el paso del tiempo, María Ángeles encontró una nueva oportunidad junto a Francisco Cremades y Encarnación Martínez, un matrimonio que terminó adoptándola legalmente. Su infancia siguió siendo dura, marcada por el trabajo en el campo y los años en un colegio de religiosas, pero más tarde logró comenzar una nueva vida en Mallorca, donde formó su propia familia.
Ángela, por su parte, permaneció en Elche, sin apenas acceso a la educación y acostumbrada desde niña al sacrificio. Acabó formando un hogar junto a Joaquín Muñoz Fructuoso, con quien tuvo cuatro hijas.
Así, entre separaciones, pérdidas y nuevos comienzos, la historia de Asunción (abajo, en la imagen, cortesía de las Bernad Guillén) y de sus hijos se convirtió en otro reflejo silencioso de tantas familias humildes que sobrevivieron a la pobreza y a las heridas de la posguerra gracias a la fortaleza cotidiana y al apoyo de los suyos.
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