Datos biográficos
ÁLVAREZ IZQUIERDO, Luis (Orihuela, 1899 – Elche, 1975)
Hijo de Luis Álvarez Rubín de Celis y de María Izquierdo Hostalet, en 1926 obtiene el título de maestro de Primera Enseñanza y su primer destino es Benferri (Alicante), donde no está mucho tiempo: del 13 de enero de 1931 al 31 de mayo del mismo año. El 10 de junio se incorpora, con plaza en propiedad, a Llenín (Asturias), donde permanece hasta el 24 de enero de 1936. Según la ficha personal del Centro documental de la Memoria Histórica, Luis estaba afiliado al Partido Socialista y tomó parte en los sucesos de octubre de 1934. En Llenín se casa por segunda vez, tras el fallecimiento de su primera mujer, Marina Cremades. Su último destino antes de la Guerra Civil es el pueblo granadino de Bogarre, al que se incorpora el 25 de enero de 1937 y en el que cesa el 29 de octubre de 1937.
No se ha encontrado el nombramiento como teniente de Milicias de la IIª Compañía del 311 Batallón de la 78 Brigada Mixta, pero sí la declaración de inútil para el servicio, publicada en el Diario Oficial del Ministerio de Defensa Nacional el 24 de septiembre de 1937. Se debe señalar que, a raíz de un accidente durante su infancia, Luis Álvarez había perdido totalmente la visión del ojo derecho. De Granada pasó a la retaguardia, más concretamente, a Elche. El historiador Miguel Ors, en su libro Elche una ciudad en guerra (1936-1939), menciona su destino como “Miliciano de la Cultura del Hospital Militar de Elche” (p. 572).
No tenemos ninguna otra noticia hasta su aparición como pasajero 1904 del Stanbrook en las listas publicadas en libros y páginas de Internet. Tampoco sabemos cómo subió al barco ¿Formó parte de la primera oleada de refugiados que, en la tarde-noche del 28 de marzo, mostraron ordenadamente sus pasaportes para que fueran inspeccionados por los funcionarios de aduanas? ¿O se sumó a la masa forcejeante que atestó el buque una vez se perdió el control de la pasarela de acceso a la embarcación? La narración familiar es que pudo subir al carguero empleando una maroma, como lo hicieron tantos otros. En ese momento, Luis Álvarez tenía cuarenta años y tres hijos: Marina (1929), Luis (1933) y Purificación (1935). Su segunda mujer, Purificación Coya, había fallecido de sobreparto y los niños quedaron bajo la custodia de su hermana Neófita en Orihuela, en una casa en la calle del Río.
En España, su hermano Ernesto fue recluido en el Reformatorio de Adultos de Alicante, su hermano Teodoro, teniente de Carabineros y ascendido a capitán en la guerra, sufrió prisión en los Talleres Penitenciarios de Alcalá de Henares y, detenido posteriormente por la Guardia Civil, también en el Reformatorio de Alicante, donde también acabó su hermano menor, José, afiliado a la CNT durante la Guerra Civil, corneta de la OJE tras el conflicto, pero, elemento desafecto por “influencia de sus hermanos”, según los documentos.
Una vez atracado el Stanbrook en Orán pasó por el Centro de Internamiento nº 2 de la ciudad, sin que se conozca la fecha de salida y es posible que pasara por otros campos de concentración antes de ser trasladado a Bouarfa (Marruecos). Este nombre, junto con una fecha, diciembre de 1941, aparece al pie de un poema dedicado a sus hijos. Es posible que Luis se ocupara de tareas administrativas en el campo de trabajos forzados, dada su condición de persona con estudios y que por ello pudo utilizar una máquina de escribir para pasar a limpio el poema citado.
Luis Álvarez aparece también, en junio de 1942, en un listado de internos en el campo de Trabajo de Oued Al Akreuch (Marruecos): https://archivodemocracia.ua.es/es/exilio-republicano-africa/campos-de-marruecos/campo-oued-akreuch.html)
No sabemos la fecha de la llegada de Luis Álvarez a Rabat. Allí conoció a Antonia Fortes Cruz y formó una nueva familia en 1954. En Rabat nacen dos hijos del matrimonio: Carlos (1955) y Ana María (1959). Antonia había nacido en 1920 en Arcila (Assilah), a unos 45 kilómetros de Tánger. Sus padres procedían de Benamargosa, un pueblo agrícola de la Axarquía malagueña. Como miles de españoles dejaron atrás un medio rural miserable para buscar unas mejores condiciones de vida, emigración facilitada por el auge de la economía de Marruecos tras el inicio del Protectorado en 1912.
En Rabat la familia vive en el Quartier de l’Ocèan. En el contexto de la estructura segregacionista urbana ideada por los colonizadores franceses, el barrio tenía una fuerte presencia española. También, como otros tantos españoles, Luis trabajó para los colonizadores, como contable de la Régie des Explotations Industrielles du Protectorat. No obstante, según la Fundación Largo Caballero, seguía afiliado a UGT, en el Secretariado Profesional de Trabajadores de la Enseñanza (Sección local de Rabat).
Los hijos mayores de Luis Álvarez también acabaron en Rabat. Solo Marina volvió a España, a Murcia concretamente, Luis y Pura emigraron a Francia y renunciaron, por tanto, a la nacionalidad española, con el consiguiente disgusto de su padre.
Luis, con su nueva familia, volvió a España en 1964. Pero para volver a España, era indispensable que fuera anulado el expediente de depuración que pesaba sobre su persona. Y, para ello, se tenía que contar con mediadores ante la administración franquista. No hay testimonios documentales, pero en la casa familiar se comentó más de una vez el apellido Ezcurra. Ángel Ezcurra Sánchez, periodista de Orihuela, fue nombrado, tras la Guerra Civil, presidente de la Asociación de Prensa de Valencia. Es posible que fuera uno de los contactos que Luis utilizó para facilitar su vuelta a España. Y también el de una vecina de Orihuela, una niña de la misma edad que su hija mayor, y que se había hecho famosa con el tiempo: Sara Montiel.
El primer destino provisional de Luis Álvarez como maestro, con la consiguiente sanción de inhabilitación para puestos directivos de confianza, fue el colegio de niños Cardenal Belluga de Motril, al que se incorporó el 16 de mayo de 1964. Ubicado en el centro de la ciudad, actualmente en Motril no queda ningún vestigio de la edificación y ni tan siquiera una placa que recuerde su emplazamiento. Antiguo hospital, había sido utilizado tras la guerra como centro de detención de presos políticos. De esta manera, el primer destino del recién retornado del exilio fue un lugar en donde habrían sufrido prisión gentes de su misma adscripción republicana.
Su idea siempre fue volver a Orihuela, pero no pudo ser. Su último destino como maestro fue una escuela unitaria en la estación del ferrocarril de Crevillente. Por esos años y durante el resto de años que le quedaban por vivir (murió en junio de 1975, unos meses antes que el dictador), se mostró ausente. Simplemente no estaba. Iba del colegio a sus asuntos, y el bar y los compañeros de cháchara eran su escape. No obstante, en el recuerdo permanece un pírrico acto de rebeldía: en el mes de mayo era su esposa, Antonia, “la maestra” como la llamaban, quien dirigía la ofrenda “a porfía” de flores a la Virgen, mientras que del maestro se ignoraba el paradero.
Ana M. Álvarez Fortes, hija, historiadora y documentalista
Elche, 15/07/2026
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