Manresa Marhuenda, Josefina

Lugar de nacimiento: 
Quesada (Jaén)
Fecha de nacimiento: 
2 de enero de 1916
Lugar de muerte: 
Elche
Fecha de muerte: 
18 de febrero de 1987
Profesión: 
costurera
Biografía: 

MANRESA MARHUENDA, Josefina (Quesada, Jaén, 2-I-1916 – Elche, 18-II-1987).

Hija de Manuel Manresa Pamies, y de Josefa Marhuenda Ruiz, ambos naturales de Cox (Alicante), nació en el cuartel de la guardia civil de la localidad jienense donde se encontraba destinado su padre,  miembro de este cuerpo armado. A los once años se traslada con su familia a Orihuela, nuevo destino de su padre, iniciando su actividad laboral a los 13 años en la fábrica de seda de Orihuela. Posteriormente, en 1932, empezaría a trabajar como aprendiz en un taller de costura de la calle oriolana de San Juan. En septiembre de 1934, encontrándose trabajando  como modista en una sastrería ubicada en la calle Mayor, conoce a Miguel Hernández e inicia sus relaciones con el joven poeta. En su libro Recuerdos de la viuda de Miguel Hernández (1981,11), Josefina Manresa relata sur primeros encuentros con Miguel Hernández : “Él [Miguel] me esperaba en la puerta del taller y yo, al salir, me ponía en medio, entre dos compañeras. Siempre  me preguntaba con muchos interés cómo me llamaba y yo nunca se lo dije. Un día por la tarde, al salir del taller, ya finalizando la Calle Mayor,  me dio un papel doblado dos veces y se fue de prisa. Yo lo tomé de improviso y me quedé pensando que él creería que yo lo quería. La poesía era la que empieza así: “Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo”.  Está escrita a máquina y con letra suya puso junto a su nombre esta frase: “Para ti”. Durante sus estancias en Madrid, Miguel Hernández le dirige numerosas cartas a su novia Josefina Manresa. Así, el 1 de diciembre de 1934 le escribe su primera misiva desde Madrid: “Novia mía: He llegado sin novedad, como no podía menos de suceder.  El viaje, como todo lo que no sea tú, ha sido aburridísimo para mí, Josefina.[…] ¡Cuánto he pensado en ti, desde el momento en que te dejé en nuestro pueblo, sola y monda sin mí!”.

El 21 de abril de 1936 se traslada Josefina Manresa con su familia al nuevo destino de su padre: la ciudad alicantina de Elda, donde fallece su padre el 13 de agosto de 1936 con motivo de un enfrentamiento con un grupo de sindicalistas. Josefina se traslada, con su familia, a la localidad de Cox. La boda civil entre Josefina Manresa y Miguel Hernández se celebra en Orihuela el 9 de marzo de 1937. Tras un mes de estancia del joven matrimonio en Jaén, donde se encontraba destinado Miguel Hernández, tiene que regresar Josefina a Cox para asistir a su madre enferma y atender a sus cuatro hermanos tras el fallecimiento de su madre.

El 19 de diciembre de 1937 nace en Cox el primer hijo de Miguel y Josefina, Manuel Ramón, quien fallece a los diez meses a causa de unas infecciones intestinales. El segundo hijo, Manuel Miguel nacería el 4 de enero de 1939. 

Las constantes ausencias de Miguel Hernández de su hogar familiar a causa de su participación activa en la guerra civil las intenta compensar con una intensa relación epistolar con su esposa. El 4 de junio de 1937 le escribe Miguel desde Madrid: “Mi querida Josefina: Te vuelvo a escribir a diario para que sepas que estoy bien y deseando lo que comprenderás que más deseo: verte”.   El 26 de febrero de 1938 le remite una carta desde  Madrid: “Mi querida Josefina: […] Me acuerdo mucho de nuestro Manolillo, y os echo mucho de menos a los dos, y me veo muy solo cuando me acuesto”.

La finalización de la guerra civil supone la detención y encarcelamiento de Miguel Hernández quien, desde sus distintas prisiones, sigue manteniendo un contacto epistolario con su esposa Josefina. Desde la prisión de Torrijos, en Madrid, le escribe a Josefina el 18 de mayo de 1939: “Querida Josefina: En Torrijos, 65, estoy sin novedad, pero detenido todavía. […] Me acuerdo como nunca de nuestro hijo y de ti”. El 1º de diciembre de 1940 le escribe desde la prisión de Ocaña: “Mi querida esposa: Estoy aquí desde el jueves. No me mandes nada hasta que yo te avise, ya que he de estar quince o veinte días, no lo sé cierto, sin relación con nadie”.

El 4 de marzo de 1942 se celebra el matrimonio canónico de Miguel y Josefina en el Reformatorio de Adultos de Alicante, falleciendo Miguel Hernández  en dicho centro penitenciario veinticuatro días más tarde, el 28 de marzo de 1942.

La  difícil situación económica por la que estaba atravesando Josefina Manresa, tras el fallecimiento de su marido, le impulsó a trasladarse con su hijo desde Cox a Elche donde se encontraban viviendo algunos familiares suyos. En el año 1950 fijó su residencia en Elche en una sencilla vivienda de planta baja situada en la calle Reina Victoria, número 55, esquina con la calle Serrano Anguita. En septiembre de 1966 se trasladaron Josefina Manresa y su hijo, de forma provisional mientras se realizaban unas obras de remodelación en su vivienda habitual, a un piso situado en la calle Aurelio Coquillat, número 21- 1º, regresando a la calle Reina Victoria hacia junio de 1967. Posteriormente, hacia 1980, fijaría su residencia en un piso de la calle  Mare de Déu dels Desamparats, nº 3, de Elche. Durante los primeros años de su estancia en Elche, Josefina Manresa se dedicó a trabajar como modista de una tienda ilicitana de confección de ropa para niños y niñas.

En su libro de memorias (1981, 100) narra Josefina Manresa su llegada a Elche: “ En 1950 me vine a Elche con mi hijo de once años. Recién llegada aquí me dio el primer ataque de glaucoma […] en esos años trabajé sin descanso. De Cox me traje la costura que tenía a medio hacer y las vecinas y amigas de mis hermanas me traían mucha también. Una de mis hermanas estaba trabajando con unas señoras que tenían una tienda de confección de prendas de niño y niña, y empezaron a darme a coser algunas cosas, quedando satisfechas. […]Trabajaba con mucha velocidad, y muchísimas horas, desde las ocho de la mañana hasta las tres de la otra mañana”. 

En septiembre de 1986  la Corporación Municipal de Elche, presidida por el alcalde Ramón Pastor, firma un acuerdo con Josefina Manresa por el que se cede temporalmente – hasta la mayoría de edad de los nietos del poeta - al Archivo Municipal de Elche el legado del poeta oriolano, consistente en manuscritos, primeras ediciones, obras plásticas, etc. En contraprestación, el Ayuntamiento de Elche acordó la concesión de una pensión vitalicia de 50.000 pesetas mensuales a la viuda de Miguel Hernández así como el abono de los gastos de estudios de los dos nietos. El 3 de julio de 2002, el alcalde de Elche Diego Maciá firma con la nuera del poeta una prórroga de siete años al anterior acuerdo municipal. El 28 de octubre de 2010, el alcalde de Elche Alejandro Soler firma con Lucía Izquierdo un nuevo convenio por un periodo de veinte años que no llegaría a entrar en vigor por decisión del nuevo gobierno municipal presidido por Mercedes Alonso, según acuerdo de la Junta de Gobierno del 15 de julio de 2011.

El 18 de febrero de 1987 moría Josefina Manresa,  a los 71 años de edad,  en Elche a las 17, 15 horas, siendo enterrada al día siguiente en el cementerio de Alicante, junto a los restos de su esposo Miguel Hernández y su hijo Manuel Miguel.

Unos meses antes de su fallecimiento fue condecorada por el Gobierno de España con la Banda al Mérito Civil. Por su parte, el Ayuntamiento de Elche, secundando la solicitud formulada por la Asociación de Amigos de Miguel Hernández,  acordó poner el nombre  de Josefina Manresa a una calle en la nueva urbanización del barrio de  Altabix realizándose la inauguración de tal rótulo el día 23 de marzo de 2002 con la presencia del alcalde de Elche Diego Macía, la  familia del poeta y los senderistas participantes ese día en la Senda del poeta.

La presencia de Josefina Manresa en Elche, desde 1950 hasta su muerte en 1987, ha supuesto una notable vinculación de esta ciudad con la vida y obra del poeta oriolano. Durante esos treinta y siete años se produjo la gran labor de difusión hernandiana, de forma casi clandestina al principio y abiertamente más tarde. El domicilio de Josefina Manresa, primero en la calle ilicitana de Reina Victoria y, luego en la de Mare de Déu dels Desamparats, se convirtió en el principal centro de investigación para los estudiosos hernandianos de España y el mundo entero.  A Elche acudieron los principales investigadores españoles y extranjeros en búsqueda de los manuscritos del poeta y de los recuerdos de su esposa. Y desde Elche se fue extendiendo por todo el mundo la obra hernandiana. Por ello, a Elche le cabe el honor de ser, junto con Orihuela y Madrid,  una de las tres principales ciudades más vinculadas con la vida y obra de Miguel Hernández, honor que queda avalado con la creación de la Universidad Miguel Hernández y la Cátedra Miguel Hernández.

Muchos son los testimonios de los “peregrinos literarios”, españoles y extranjeros, que han visitado la ciudad de Elche en búsqueda de las fuentes documentales y vivenciales de Miguel Hernández conservadas por Josefina Manresa. Valga una pequeña muestra de esta vinculación de Elche y Miguel Hernández que queda manifiesta en el artículo publicado por el escritor y profesor de la Universidad de Strathclyde (Glasgow), Medardo Fraile, en la revista Ágora de enero de 1958 narrando su viaje a Elche para conocer a Josefina Manresa,  a quien sitúa en su casa de la calle Reina Victoria. En este artículo, titulado con el sugestivo nombre de “La Dama de Elche” refiriéndose a Josefina dice: “La mañana estaba nubosa, húmeda. Los montes hasta llegar a Elche se alzaban con una picuda y deslumbrante pena. Josefina, temprano, se había sentado en su cuarto de trabajo, frente a la máquina de coser, de lado al ventanal. Se veía la calle, espaciosa, y, entre chispas de agua, llegaba la luz del día, gris. Cuando llegamos a la puerta y entramos en el cuarto, Josefina cosía en un paño amarillo, tenía los ojos enrojecidos, amables, y escuchaba atenta y distante, como señora. […]”  Y, a continuación, describe así a Josefina, a quien le da el calificativo de Dama de Elche: “Tenía el pelo negro, devastado de blanco. Con hebras como de hueso, relampagueantes; con calofríos blancos, que recuerdan la llama”. Y finaliza diciendo: “Miguel y Josefina. Todo en el cuarto era un pretexto para que el tiempo pase y la sed no se note. La mujer que ví se esperaba a sí misma, pespunteando –minuteando- y repasando telas. Tierra de sabores precoces, diferenciados, con cabras de luto. Con alficoz macho, anís, pimientos al rojo, higo montaraz, árbol chico – como un garabato minucioso en el paisaje – y palmera alta.  Al salir, en la puerta, nos cruzamos con el hijo de Josefina y Miguel. Un muchacho de estatura mediana, fuerte, moreno, que nos estrujó la mano y se quedó mirándonos. Nos marchamos. El cielo, en el campo, tenía el ceño, fruncido de la fecundación, y la tierra estaba tensa y olfateante, obediente y hermosa, mirando arriba”.

Francisco Esteve Ramírez

Director de la Cátedra Miguel Hernández

Universidad Miguel Hernández de Elche

 

Archivo fotográfico relacionado:

Archivo audiovisual relacionado:

Inauguración de la nueva placa en la casa natal de Josefina Manresa.

Carta a Josefina. Miguel Hernández

ENTREVISTA A Dª. JOSEFINA MANRESA, VIUDA DE D. MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA DE ORIHUELA #Y 2

ENTREVISTA A Dª JOSEFINA MANRESA, VIUDA DE D. MIGUEL HERNÁNDEZ, POETA DE ORIHUELA #1